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45 Consejos para viajar al Sudeste Asiático

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Si has llegado hasta aquí es porque posiblemente estés pensando en viajar al Sudeste Asiático. Y si es tu primera vez, seguramente te asalten mil dudas (e incluso algunos miedos). No te preocupes, es normal. Yo también tuve dudas la primera vez . Viajar a Asia seguramente sea un choque cultural fuerte para ti la primera vez. Pero te aseguro que una vez allí lo disfrutarás muchísimo. Probarás comida deliciosa, verás paisajes que quitan el aliento, visitarás templos espectaculares y conocerás gente risueña y maravillosa.

Así que si estás preparando tu viaje por el Sudeste Asiático, aquí te dejo unos cuantos consejos que pueden serte útiles según mi experiencia viajando por allí después de muchos años. Una zona del mundo a la que no me canso de volver. En realidad, allí me siento como en casa. Sobre todo en mis dos países preferidos: Malasia y Tailandia.

1- No tengas prejuicios antes de ir

Oirás mil cosas sobre los lugares que visites antes de ir. Y es posible que te cuenten cosas no muy positivas de algunos lugares. Algunas veces incluso te las contarán gente que ni siquiera ha estado. Normalmente quien no viaja, te dice que todo el mundo entero es muy peligroso. En realidad, no sé cómo lo saben si nunca salieron de casa… Otras veces serán experiencias de otros viajeros. A mi me pasó con Vietnam. Había oído y leído experiencias horribles de otros viajeros en este país, y cuando fui me pregunté si el Vietnam que yo visité no había sido otro. Volví enamorada. También oirás que algunos países como Tailandia, son sumamente turísticos. No voy a engañarte. Tailandia es turístico. Pero si la gente vamos, por algo será. ¿O dejarías de visitar Londres o París por ser turísticos? Yo llevo años viajando allí y siempre descubro algo nuevo. Además, si te sales de las rutas más trilladas, hay lugares muy poco turísticos.

Vé con mente abierta y crea tu propia opinión. Y si te apetece visitar un país concreto, no dejes de ir por la opinión de los demás. Posiblemente la tuya sea otra cuando vuelvas. Cada persona es un mundo y tiene unas vivencias únicas.

2- Una vez allí, no confíes a fe ciega de todo el mundo. No creas todo lo que te digan, pero tampoco entres en paranoia

La gente del Sudeste Asiático es en general maravillosa. Pero también hay timadores y espabilados como en todos lados. Usa tu intuición, al igual que lo harías en casa.

Si encuentras a alguien que te dice que los templos o cualquier lugar está cerrado, normalmente desconfía. Es un timo muy típico, sobre todo por conductores de tuk tuk que te quieren llevar a la tienda del amigo o del primo para ganarse una comisión por tu visita o si hacen alguna venta. Cuando vayas,  la frase “tuk tuk sir?” quedará grabada a piedra en tu cabeza.

Mucha gente se te acercará, a veces para intentar liarte, pero muchas otras simplemente por curiosidad o para practicar inglés. Así que está en alerta, pero tampoco te cierres a conversaciones que pueden ser muy interesantes y enriquecedoras. No es cuestión que entres en paranoia.

La mayoría de timos tienen que ver con conductores de taxis y tuk tuks, con alquileres de scooters y al cruzar fronteras, sobre todo por tierra.

3- No planifiques todo hasta lo más mínimo

No planifiques tu viaje hasta el más mínimo detalle antes de ir.  Te aseguro que puedes descubrir las mejores sugerencias o recomendaciones mientras estés de viaje. Tanto por parte de la gente local como de otros viajeros y viajeras que encuentres por el camino.

Además, bien por el clima , por retrasos, por cancelaciones de vuelos o por cualquier imprevisto, tu plan inicial puede cambiar. Así que si tienes todo milimétricamente planificado puedes llegar a frustrarte mucho.

Está bien que te hagas un poco de planning y tengas una idea de lo que quieras ver, pero no es necesario que hagas un croquis de lo que vas  hacer cada media hora. Te aseguro además, que una vez en el destino todo es mucho más fácil siempre que lo que te parece desde casa antes de salir. No te agobies.

4- No intentes abarcar demasiado en tu viaje

A veces me llegan consultas para ver 5 o incluso más países en un mes o 20 días. Es una verdadera locura.

En función del tiempo que tengas, elige unos pocos países, o sólo ciertas ciudades de cada país, o si tienes poco tiempo, sólo un país. Sé que es tentador visitar muchos países en un sólo viaje al Sudeste Asiático. Aún no sé por qué, pero mucha gente interpreta viajar al Sudeste Asiático, como si fuera un único lugar. Pero te doy mi palabra que merece muchísimo la pena bajar el ritmo y adentrarse en la cultura de un sólo país o sólo hacer una selección de ciertos lugares y no estar corriendo de un sitio a otro, exhausto, intentando ver el máximo de lugares posible. Evidentemente cada persona es un mundo. Pero yo sinceramente, no le veo atractivo a estar todo el viaje trasladándome de un sitio a otro en vez de disfrutar de cada lugar. Además hay lugares que aunque te parezcan cercanos en un mapa, están a muchas horas de distancia, incluso viajando en avión puedes tardar un día entero.

Antes de que te arranques a reservar vuelos y alojamientos, estudia bien el mapa y si dispones de tiempo limitado, elige lugares que o bien queden cerca o que sean accesibles de conectar con vuelos o transporte directos. Procura maximizar tu tiempo de viaje y traslados y disfrutarás mucho más de tus vacaciones en el Sudeste Asiático.

Ten en cuenta además que allí los días son mucho más cortos al estar casi todos los países en el Trópico o cerca de él. Y que las infraestructuras de la mayoría de países son las que son. A veces para recorrer 100 km puedes llegar a tardar 8 horas o incluso más.

Viaja  despacio, disfruta de los lugares y procura salirte un poco de las rutas más trilladas que hace todo el mundo.

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Si no tienes claro que país elegir, echa una vistazo a mi artículo: Viajar al Sudeste Asiático. Qué país elegir

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5- Haz una búsqueda previa del clima y de posibles eventos en cada lugar

Antes de ir, mira qué clima hay en la zona a las que viajas. Normalmente el monzón y las lluvias no tienen porque afectar tu viaje. Así que si sólo dispones de un tiempo limitado y no hay opción de cambio de fechas, tampoco te preocupes. Yo suelo viajar al Sudeste Asiático casi siempre en época de lluvias. Pero si tienes opción de elegir, planifica tu viaje en función de los monzones por si puedes elegir otra época que te evita estar en un lugar en plena época de lluvias y cambiar tu viaje a época seca. Y si vas a hacer un viaje largo, quizás puedas ordenar tu recorrido en función de las lluvias en cada zona.

Considera también las posibles festividades y grandes eventos de cada lugar. Vivir fiestas como el Songkran en Tailandia o el festival de Bun Bang Fai en Laos, por citar algunos, puede ser una experiencia maravillosa. Pero también hace que los alojamientos se llenen más rápido y los precios suban, por lo que reservar con antelación será imprescindible.

Ten en cuenta también las vacaciones escolares de cada país, ya que puede afectar mucho a la ocupación y precios de algunos lugares más populares.

Y no dejes de buscar eventos locales menos masivos, ya que pueden ser una experiencia fascinante aunque no sea tan conocida y quizás te pueda interesar cambiar el itinerario que tenías previsto. Yo por ejemplo, tengo un recuerdo único de un festival de música que se celebra en el Borneo malayo en plena selva.

6- Revisa las condiciones del visado con suficiente antelación

La mayoría de países del Sudeste Asiático requieren tener un pasaporte con validez de al menos 6 meses una vez entres al país y tener un cierto número de páginas libres en el pasaporte. Algunos países no precisan visado, otros permiten el visado a la llegada y otros requieren llevarlo con antelación.

Las condiciones variarán también según tu país de origen. Además cambian con bastante frecuencia, así que infórmate bien y con tiempo suficiente antes de viajar.

Si llegas a un país que requiere visado a la llegada y es de pago, ten preparadas fotos de tamaño carnet (yo siempre llevo algunas por si acaso) y dólares US. También son válidos los euros normalmente para pagar los visados, pero el cambio suele ser peor, porque igualan la cantidad a pagar bien sea en dólares o en euros. Así que acabas perdiendo dinero. Algunas oficinas de visados tienen servicios de cambio con tasas malísimas y puestos de fotos a precios bastante caros, así que mejor que lo lleves de casa a poder ser. Y acuérdate de llevar el formulario ya rellenado antes de pasar por inmigración si no quieres volver a empezar al cola, que en algunos países es terrible y sumamente lenta.

Y sobre todo, fíjate muy bien que te estampan el sello de entrada correctamente si no quieres tener un susto como el que tuve yo en Laos y que casi hace que me tenga que quedar allí a vivir…

7- Viaja ligero/a

Lleva ropa fina, fresca, de algodón. Y poca. En el Sudeste Asiático hace normalmente mucha calor y mucha humedad durante todo el año (excepto algunos puntos del Norte en invierno).

Necesitarás muy poca ropa. Además seguro que acabarás llenando tu equipaje con cosas que querrás comprarte allí. Sobre todo si es tu primera vez, querrás comprarte todo. Ropa, artesanía… Si viajas con  mochila te tocará cargar con ello a cuestas y acabarás maldiciendo haber llevado tantas cosas de casa. Y aunque viajes con maleta, ten en cuenta la restricción de peso del equipaje. Además, algunas compañías de vuelos internos tienen una restricción de equipaje aún mayor, a veces sólo 10 kg. por persona.

Hazme caso y deja los “por si acaso” en casa. Me lo agradecerás. Una vez allí puedes usar servicio de lavandería o lavar tu mismo/a  la ropa. Yo personalmente prefiero lavarla yo y suelo llevar jabón líquido y  lavar la ropa a mano sobre la marcha. Una camiseta y algo de ropa interior se lava y seca en un periquete. También suelo llevar una cuerda para poder tenderla en el balcón si lo tiene y se puede. O en el interior de la habitación.

Algo que no debe faltar en tu equipaje por otro lado, es un adaptador de corriente. Y no te olvides de incluir también un sombrero o gorra y mucho protector solar. El sol pega muy fuerte en esa zona del mudo.

8 – Lleva una chaqueta o algo de un poco de abrigo

Ya sé que te he dicho que hace calor, pero lleva una chaqueta o sudadera porque en los trayectos en bus y en los centros comerciales ponen los aires acondicionados a toda pastilla y acabas congelándote.

9- Si vas a ir a islas o playas, tenlo en cuenta en tu equipaje.

Lleva unos escarpines para las playas. Muchas playas son de coral. Y aunque encontrarás playas de arena fina como la arena, muchas otras tienen mucho coral muerto y/o piedritas, por lo que puedes dañarte los pies si vas con los pies descalzos.

Si tienes intención de hacer snorkel bastante a menudo, lleva tu máscara desde casa. En los lugares de playa suelen alquilar las máscaras. Pero si llevas la tuya propia, primero: podrás hacer snorkel donde te apetezca (y gratis). A veces paseando por un playa, puedes encontrar lugares geniales. Y segundo: la calidad de las máscaras alquiladas suele ser malísima, ya que ha pasado por cientos de manos. Así que si eres como yo, de las que disfrutan bajo el agua horas y horas, no dejes de llevar tu propia máscara de snorkel en el equipaje.

Un bolsa estanca de agua, también te puede venir muy bien si piensas alquilar alguna barca o moverte por diferentes playas o islas.

10- Lleva productos de higiene íntima

En la mayoría de países hay farmacias o tiendas de productos de higiene y droguerías. Pero no siempre es fácil encontrar de todo, sobre todo en la zonas rurales. Si eres mujer y usas tampones, llévalos de casa. Y si viajas durante mucho tiempo, lleva una copa menstrual. Yo hace años que la uso y si en casa ya es una maravilla, viajando es todavía mejor.

Lleva también preservativos, ya que no es tan fácil conseguirlos en lugares que no son tan turísticos o fuera de las ciudades. Y quizás te arrepientas de no haberlos llevado cuando los necesites.

11- Usa repelente para los mosquitos 

Usar repelente para los mosquitos es esencial en el Sudeste Asiático. Además de las molestas picaduras (a mi personalmente me acribillan), los mosquitos pueden contagiar enfermedades como el dengue o la malaria. Así que acostúmbrate a usarlo a diario, especialmente al amanecer o al atardecer para evitar picaduras. Puedes llevar el repelente de casa o comprarlo allí.

Y procura no usar colonia mientras viajas por el Sudeste Asiático, ya que es un imán para los insectos, sobre todo los que pican.

En los alojamientos que no tengas aire acondicionado, es importante que tu cama tenga una mosquitera para protegerte mientras duermas.

12- Sé previsor con tu salud

Antes de viajar, consulta con medicina exterior de tu localidad para saber  las posibles vacunas que necesitarás en función de donde viajes. También para informarte si la zona a la que viajas tiene riesgo de malaria y es recomendable llevar pastillas profilácticas o que te den las recomendaciones pertinentes.

Si necesitas algún medicamento específico procura llevarlo desde casa y no olvides llevar la receta por si acaso.

No viajes sin seguro médico. Nunca sabes qué puede pasar. Yo utilizo el de Intermundial. Pinchando en este enlace puedes conseguir un descuento por ser lector de este blog.

13- Estáte preparado/a para lluvias torrenciales en la época de lluvias

Viajar en época de lluvias no es un impedimento. Pero ten en cuenta que te lloverá. A veces también en época seca. Normalmente las lluvias suelen ser por la tarde y aunque no suelen ser lluvias muy largas sí son muy torrenciales.  Y puedes llegar a calarte de los pies a la cabeza. Así que sobre todo si tienes intención de hacer trekkings o ir  a zonas rurales, no está de más llevar un buen chubasquero. Una funda para la mochila si viajas de este modo, también es muy útil.  Y una mochila pequeña waterproof también es importante para proteger tu cámara de fotos.

14- Viste de forma adecuada y respeta las costumbres locales

Respeta la costumbre y cultura local de los países que visites. La cultura del Sudeste Asiático es totalmente diferente a la nuestra, y las cosas que para nosotros son normales y aceptables, para ellos pueden ser tabú. Llevar pantalones sumamente cortos, escotes muy pronunciados, mangas de tirantes, que los chicos vayan sin camiseta por la calle, hacer top less en las playas y un largo etcétera puede resultar sumamente ofensivo en algunos países e incluso prohibido. Y puede llevarte a tener problemas.

No entres con zapatos en templos y casas. Si te da reparo ir descalzo, siempre puedes llevar unos calcetines. Aunque en algunos templos como en Myanmar tampoco está permitido llevar calcetines.

Para entrar en muchos templos, también es necesario llevar hombros y rodillas tapados, seas hombre o mujer.

Si eres mujer, lleva un pañuelo o fular contigo. El pañuelo será de ayuda si visitas templos, ya que deberás llevar tapados los hombros, así que te puede venir fenomenal si vistes en camiseta de tirantes por el calor.También te puede salvar del frío en autobuses o centros comerciales, donde la temperatura de los aires acondicionados es gélida.

A veces el pañuelo, también sirve para protegerte del polvo en trayectos por caminos de cabra con los que tragas kilos y kilos de polvo

Algunos países son más abiertos que otros, así que infórmate por favor de las costumbre locales antes de viajar. Y ten en cuenta que no estás en casa. Compórtate acorde a sus estándares, no a los tuyos.

Es difícil generalizar acerca de toda una región del mundo con respecto a sus normas culturales y de comportamiento o ciertos tabús. Por lo tanto, es esencial informarse y comprender qué debes hacer y no hacer de cada destino que estás visitando. Asegúrate de saber si algunas culturas son más conservadoras en su vestimenta, o si los negocios están cerrados en ciertos días de la semana o en los próximos días festivos.

Muchísimas veces he sentido vergüenza ajena viendo como se comportan algunos viajeros.

15- No muestres afecto en público

Aunque para nosotros sea normal besarse en la calle, para ellos ( y en general en toda Asia) no son habituales las  muestras de afecto en público (ni siquiera en las películas).

Allí en general está muy mal visto, en especial para los mayores,  y en algunos lugares incluso pueden ponerte una sanción por perturbar la moral pública.

16- No abraces ni beses al saludar

Al hilo de lo anterior, no es habitual que saludes a una persona con un abrazo o un beso como hacemos en Occidente. Sobre todo en los países latinos. Excepto en países como Vietnam o Mynamar donde sí es más habitual tocarse, la gente apenas se roza. Yo soy mucho de abrazar y tocar, así que tanto en Vietnam como en Myanmar fui feliz abrazando a la gente, que por otro lado fue encantadora.

Cada país suele tener su saludo especial. Por ejemplo el Wai es el saludo tradicional tailandés . Consiste en juntar las manos en el pecho como si fueras a rezar y con una leve inclinación de la cabeza hacia adelante mientras dices hola o gracias. Este saludo también tiene variantes en función de cuando y a quien saludas. En los países de mayoría musulmana como Malasia o Indonesia, se da la mano y después se toca el corazón.

Puede resultar interesante y educado aprender estos saludos, pero si no, con un choque de manos es suficiente para ser cortés.

17 – No apuntes con tu pie a otra persona

En Asia,  el pie es la parte más sucia y baja del cuerpo. Mostrar la planta de pie o tocar o señalar con la punta  del pie se considera un acto muy grosero e irrespetuoso. Así que si estás sentado en el suelo procura evitar estirar la pierna en dirección a alguien.

Señalar a alguien o algo con el dedo índice también es ofendoso en algunos países. Ellos utilizan el dedo pulgar.

18 –  No toques la cabeza a nadie

Para los budistas la cabeza es la parte más sagrada del cuerpo, la que contiene el alma, así que es una ofensa tocar la cabeza de nadie, sobre todo la de los niños pequeños. Es muy fácil caer en la tentación, porque verás niños realmente encantadores y tenderás a hacerles un caricia en la cabeza como hacemos en casa, así que estáte especialmente alerta con esta costumbre

19- No faltes el respeto a Buda

Aunque no todos los países del Sudesde Asiático son  budistas, la mayoría sí lo son. Y para ellos las imágenes de Buda son sumamente sagradas. Incluso en algunos países como Tailandia está totalmente prohibido salir del país con imágenes originales de Buda, solo están permitidas aquellas consideradas como souvenir. Y puedes tener serios problemas con la ley. Verás continuamente carteles que te recuerdan que Buda no es una decoración sino una imagen divina.

Y si vas a un templo, nunca pises ni  le des la espalda a Buda. Ni te subas para sacarte una foto.

Si vas a pasar una temporada por allí, no está de más que aprendas algunas cosas básicas sobre el budismo.

20- Si eres mujer ten en cuenta algunos detalles

Si vas con tu pareja masculina, siempre le hablarán a él primero. Y aunque seas tú quien habla con ellos, siempre se dirigirán a él “Sir, sir..”. A me personalmente esto me gusta bien poco, pero ya me he terminado acostumbrando. Normalmente esto sucede cuando son hombres con los que hablas. Soy yo generalmente quien habla cuando viajo con mi pareja, porque o bien he aprendido algunas palabras de la lengua local o porque hablo inglés. Y siempre, siempre se dirigen a él aunque sea yo quien lleva la conversación y mi pareja no diga ni “mú”. Así que ten paciencia.Con las conversaciones con las mujeres suele ser distinto.

Si viajas sola o tienes intención de separarte en algún momento durante el viaje, puede venir muy bien llevar un anillo tipo alianza, aunque  no estás casada. Muchas veces se acercarán para intentar “conquistarte” (el turismo sexual ha hecho mucho daño), así que decir que estás casada te ayudará. A mi llevar una alianza inventada, me ha ayudado mucho a ahuyentar moscones cuando he estado sola.

También suelen ser muy insistentes para saber si tienes hijos. Sobre todo en conversaciones con mujeres y si ya tienes cierta edad. Para ellos lo normal es tener hijos (a veces siendo muy jóvenes), así que no pueden entender que tu hayas decidido no tener hijos, como es mi caso y puede devenir incluso a comportamientos fríos y distantes contigo si les dices que no lo tienes. Confieso que en alguna ocasión he tenido que inventarme hijos que no tengo.

21 -No tengas miedo si no hablas inglés

Mucha gente tiene miedo de viajar a Asia sin hablar inglés. Pero ten en cuenta que las personas del país al que viajes del Sudeste Asiático probablemente tampoco lo hablarán. Así que da igual que lo hables o no. Obviamente en hoteles y lugares es más fácil encontrar gente que hable inglés, y eso te facilitará poder comunicarte mejor, pero la mayoría de la gente te hablará en su idioma local. Así que no tengas miedo y anímate con los gestos.

22- Aprende algunas frases en el idioma local

Te sorprenderá ver como mejora tu conexión con la gente local y el respeto que te profesarán, si haces el esfuerzo de aprender su lengua, aunque sea un poco. Soy consciente de que las lenguas de esa zona del mundo no son especialmente fáciles. Excepto el bahasa que se habla en Malasia e Indonesia que es bastante fácil, los demás países tienen idiomas bastante complicados. Pero aprender a decir las palabras básicas como los saludos, gracias, números y pedir ciertas cosas te facilitarán muchísimo tu relación con los locales. Y no sabes lo orgullosos y felices que se sentirán muchas veces simplemente por oírte dar las “gracias” en su lengua.

Por otro lado, hablar algunas palabras te ayudará a conseguir mejores precios porque eso supone que ya tienes cierta práctica en el país. Y si viajas sola o solo, muchas veces creerán que tienes marido o mujer local, por lo que serán mucho más amables y amistosos contigo.

23 – No tengas miedo de viajar solo o sola

Creo que el Sudeste Asiático es una de las mejores zonas para viajar en solitario ya que no sólo la gente es sumamente amable. Si no que es una zona a la que viajan miles de viajeros también en solitario. Por lo que si te apetece estar con más gente, podrás encontrar muchos viajeros y viajeras en tu misma situación, deseando conocer a otras personas, compartir días de ruta o unas cervezas.

24 -No participes en actividades irresponsables y que dañen a los animales

Si amas a los animales, evita hacer ciertos tours y actividades turísticas con animales.

Las actividades con animales son un gran negocio que supone que la mayoría de ellos vivan como esclavos toda su vida para “deleite” del turista. No formes parte de ello.

Muchos lugares que ofrecen estas actividades suponen consecuencias totalmente dramáticas para los animales.  Los santuarios de tigres, las rutas en elefante, el baño con delfines, las plantaciones de café con civetas, lugares donde alimentan a animales salvajes como por ejemplo en el mar, para que tú te hagas una mejor foto, entre muchos otros… están allí para explotar a los animales a cambio de dinero y a costa de un gran sufrimiento para el animal y muchas veces de una alteración seria de su hábitat natural.

Hay lugares que se encargan verdaderamente de la conservación de la fauna y de proteger animales en riesgo, pero hay muchos otros que no. Así que infórmate muy bien antes de ir sino quieres ser parte de esta terrible industria. Viaja responsablemente.

25- Ten cuidado con perros y monos

En el Sudeste Asiático suele haber muchos perros callejeros. A veces no muy amistosos. Así que ten cuidado porque una mordida de perro puede provocarte el contagio de la rabia. Y si como a mi, te pican las pulgas, no te acerques mucho a ellos.

También hay que prestar mucha atención a los monos. Aunque desde casa, pueda resultarte una animal entrañable, muchas veces son muy agresivos (si te muerden pueden contagiarte rabia también). Además a los monos les encanta robar. A veces incluso son “amaestrados” por humanos para tal fin. No saques comida donde haya monos alrededor ya que intentarán robártela de forma agresiva. Y atención a los objetos brillantes como colgantes o pendientes muy grandes. No querrás que te los arranquen de cuajo.

Si estás en una playa donde pueda haber monos, ten cuidado con tus pertenencias ya que cuando vuelvas puede que estén en manos de uno de elllos.

26- Utiliza todos los medios de transporte posibles

Intenta alternar medios de transporte. Usar trenes, compañías aéreas de bajo coste, autobuses y ferrys es una muy buena manera de ahorrar dinero yendo de un lugar a otro.

Los autobuses normalmente son el método de transporte más barato, pero ten cuidado porque a veces puedes acabar en un bus sucio, cutre, desagradable y haciendo rutas tremendas por caminos de cabra. Así que es posible que a veces tengas un plan B mejor y no siempre más caro. Si tienes la opción de buses VIP échale un vistazo, porque normalmente el salto de calidad es muy alto y la diferencia de precio no suele ser muy alta. También suele haber buses nocturnos con una especie de literas. Así que es una muy buena opción porque ahorrarás dinero en una noche de hotel y ganarás tiempo para aprovechar en el próximo destino. Ten en cuenta que las estaciones de autobuses generalmente suelen estar a las afueras de las ciudades. Así que necesitarás otro transporte para llegar hasta o desde allí.

Los ferries suelen estar siempre muy llenos, pero suele ser una forma más barata y a veces incluso más rápida de viajar entre islas.

Las compañías áereas low-cost como Air Asia, Nok Air, Tiger Air, Scoop, Jetstar  y muchas más ofrecen vuelos muy baratos y vuelan a muchísimos destinos. Así que si vas con el tiempo justo, procura priorizar tus traslados en vuelos. Para los vuelos domésticos normalmente dejan pasar el agua que lleves de la calle, así que no la tires por si acaso. Cuando compres el billete, ten en cuenta que hay que pagar por el equipaje facturado, así que asegúrate de pagarlo cuando compres el billete o te costará 4 veces más cuando vayas a facturar.

Si no has viajado al Sudeste Asiático antes, probablemente nunca has oído hablar de 12go.asia.  Esta plataforma es muy útil para reservar tus plazas de bus, tren o ferry de forma rápida y con antelación en varios países del Sudeste Asiático. Échale un vistazo si quieres reservar con antelación o simplemente quieres chequear opciones.

Grab es el equivalente de Uber, pero en la versión asiática. Va fenomenal para encontrar servicios de taxi y traslados rápidamente y está super extendida por todos los países del Sudeste Asiático. Sirve para coches y también para moto taxis  Te la puedes descargar tanto en Iphone como en Android. Funciona muy bien. En Bangkok no suele merecer la pena, porque sale más caro generalmente que un taxi-meter, pero para el resto de destinos suele funcionar estupendamente.

Antes de llegar al país o lugar en cuestión investiga sobre las tarifas habituales de los trayectos en taxi. Uno de los mayores timos del Sudeste Asiático es el de los taxistas cobrando mucho más de lo habitual. Puedes preguntar a otros viajeros que encuentres en el camino o en tu alojamiento o asegurarte de utilizar compañías de taxi que sean de confianza.

Si vas a utilizar taxis y no tienen taxi-metro (en Bangkok por ejemplo, insiste en que te lo pongan) acuerda un precio antes de subirte.  Si no lo haces,  te arriesgas a que te cobren una cantidad desorbitada cuando llegues a destino. Esto aplica también para  tuk-tuks, moto taxis, triciclos, etc.

A veces, estos son los únicos medios de transporte que podrás usar

27- Si vas a alquilar una moto scooter hazlo con cuidado y responsabilidad

Si me dieran un euro por cada venteiañero/a que he visto en el Sudeste Asiático (sobre todo en Tailandia) con una rodilla, pie, brazo o barbilla herida o vendada, seguramente sería rica a estas alturas.

Alquilar una moto puede ser una manera estupenda de moverte y explorar lugares. Pero en algunos países del Sudeste Asiático necesitarás conducir por la izquierda, batallar con miles de otras motos, con un tráfico terrible, con conductores kamikaze y taxistas un poco locos, conducir por zonas montañosas, por curvas, caminos difíciles sin pavimentar, a veces con mucho barro por las lluvias… y lo peor de todo, con otros extranjeros como tú que tampoco están familiarizados con estas condiciones o conduciendo scooters. O una combinación de ambas cosas. En realidad, la mayoría de la gente que alquila y conduce moto en el Sudeste Asiático, jamás ha conducido una moto en casa. Recuerdo una vez un chico en el Norte de Vietnam con la moto en marcha que no sabía ni como pararla ( y encima cuesta abajo). En fin, si te animas a conducir una moto, házlo, pero ve con cuidado y sé responsable. Y aunque la mayoría de locales y turistas no lleven casco, te recomiendo que tú sí lo lleves.

Antes de alquilar una moto (o cualquier cosa que alquiles), haz  fotos detalladas o un vídeo de la moto antes de salir y asegúrate de que quien te la alquila lo vea. Y remarca cualquier rasguño o abolladura que pueda tener. A pesar de que alquilar una moto suele ser barato y se paga por adelantado, los timos con alquileres de moto son comunes. Cuando la devuelvas, puede que intenten insistir que has rayado o dañado la moto y entonces te intentarán cargar cientos (o incluso miles) de dólares en daños antes de devolverte tu pasaporte (que suele ser necesario dejar al alquilar la moto)

28 – En los aeropuertos de llegada serás asaltado a la salida. Ten una estrategia

Tan pronto como pongas tu pie en la zona de llegadas serás asaltado por decenas de taxistas que quieren tu dinero (a veces también gente que quiere vender su alojamiento). Si realmente quieres un taxi, asegúrate de ir a la cola o parada de los taxis públicos y oficiales. Muchos aeropuertos tienen también un mostrador de taxis con tarifas cerradas de prepago. Si no quieres un taxi, ni siquiera les mires y sigue andando. Tienes que tener un plan previo sobre cómo piensas salir del aeropuerto y llegar a tu hotel. Bien sea en transporte público o en transfer/shuttle, así tendrás claro dónde debes ir cuando aterrices y salgas a la zona de llegada. Infórmate antes de llegar.

29- No esperes que nada sea puntual

No esperes puntualidad o que los transportes salgan/lleguen al tiempo previsto. La mayoría de veces los transportes salen tarde y durante los recorridos paran constantemente por cualquier excusa (a veces a hacer recados personales del chófer). Además de las paradas oficiales del recorrido también suelen parar donde les pilla a recoger gente, así que las llegadas suelen retrasarse también. La gente en el Sudeste Asiático es mucho más relajada y no se preocupan tanto por el tiempo con en el mundo occidental. Así que no tengas todo planificado milimétricamente, como ya te comentaba anteriormente, porque es posible que no llegues a destino  la hora que esperabas.

Eso sí, si vas con prisa, espera que todo salga a su hora, ya que la única vez que tú llegues tarde, será cuando el autobús salga a su hora.

30- Acostúmbrate a ser peatón

El tráfico en el Sudeste Asiático es generalmente caótico y los semáforos – si los hay- casi siempre es como si no existiesen. Muy a menudo tampoco hay aceras.  El simple hecho de cruzar la calle puede ser una aventura en el Sudeste Asiático mientras te intentas abrir camino a través de carriles con cientos de motos. El lugar donde esto es más exagerado es en Vietnam. Cruzar la calle en Saigón o Hanoi es una verdadera locura. Pero cuando te acostumbras, acabas sintiéndote hasta poderosa. Básicamente el truco es cruzar con seguridad, sin correr pero sin pararse. Las motos son las que te esquivan a ti.

31 – Cuando reserves alojamiento intenta que tenga aire acondicionado

A menos que tengas un presupuesto muy ajustado, procura pagar un poco más por habitaciones con aire acondicionado. En serio, me lo agradecerás. No sólo porque ahuyentarás a los mosquitos si no por el calor horrible que suele hacer normalmente. Los ventiladores que sólo mueven el aire caliente no sirven de nada cuando estés tratando de dormir.

32- Come en la calle

Come donde la gente local coma. Aunque las primeras veces te pueda resultar chocante comer en un puesto callejero es donde la comida se renueva más constantemente, ya que a ellos les encanta comer en la calle. Disfrutan comiendo a todas horas y en cualquier lugar. Cuanta más gente haya en el puesto callejero, mejor. La gente no come donde la comida no tiene calidad o está en mal estado.

Encontrarás puestos de comida callejera en las calles, en cualquier acera y en muchos mercados. En algunos países hay centros de comida callejera verdaderamente deliciosa como los puestos de comida callejera de Singapur o de Malasia. En otros países como Tailandia o Malasia, encontrarás también “food courts” que suelen estar en los pisos altos de los centros comerciales. Son espacios con muchos puestos de comida juntos  y en los que se cocina  de una forma más limpia que en la calle y la comida sigue siendo barata. Son una excelente opción si no estás convencido de comer en la calle por temas de higiene. Se compran unos tickets por adelantado y puedes ir comprando comida en todos los puestos que quieras.

También tendrás la oportunidad de probar la comida local mientras viajas en trenes o buses locales. Puesto que los vendedores ambulantes regularmente se montan para vender cosas para comer o picar mientras viajas. En algunas ocasiones he probado cosas realmente deliciosas de estos vendedores ambulantes en los autobuses.

No temas probar de todo, pero toma unas medidas básicas de higiene.

33- No bebas agua del grifo

Ten cuidado con el agua y con el hielo. Bebe solo agua embotellada o purificada. En cuanto al hielo sé precavido, aunque la mayoría de veces será seguro, ya que incluso la gente local no suele usar hielos que no están hechos con agua filtrada.

El agua del grifo no puede beberse en el Sudeste Asiático y para prevenir problemas también es recomendable no lavarse los dientes con ella. Mejor hacerlo con agua embotellada. También puedes llevar pastillas potabilizadoras. Debido a la concienciación que está empezando a haber con el tema del plástico, cada vez más establecimientos tiene dispensadores de agua para que rellenes tu botella. Así que es  buena idea que lleves una botella reciclable o reutilizable.

34- Usa correctamente los cubiertos

Una cosa que seguramente te sorprenda la primera vez que viajes al Sudeste Asiático es que apenas encontrarás cuchillos. Ellos usan básicamente cuchara para comer y el tenedor a modo de cuchillo. A veces sólo tendrás cuchara.

Depende del país concreto, pero los palillos suelen usarse normalmente sólo para comer “noodles” o fideos.

Nunca claves los palillos de forma vertical. Para ellos es una gran ofensa y además se relaciona con la muerte. Simplemente apóyalos a un lado o de forma horizontal  sobre el recipiente.

35 – Haz buen uso de tu dinero, cajeros y tarjetas

Si vas a cambiar dinero, cámbialo cuando llegues allí. No en tu país (a veces ni siquiera es posible cambiar aquí ciertas monedas). En los aeropuertos , salvo excepciones,  el cambio suele ser peor. Así que cambia allí lo justo para tus primeros gastos. Tampoco cambies en el hotel, ya que es el peor lugar para hacerlo. Procura cambiar en bancos o en lugares de cambio de moneda.  Ten en cuenta también que algunos países ofrecen mejor cambio por billetes grandes. Por ejemplo con los billetes de 50 – 100 dólares o euros obtendrás mejor cambio que con los billetes pequeños.

Cuando vayas a sacar dinero de un cajero, trata de sacar la mayor cantidad posible cada vez. Algunos cajeros dan poca cantidad y con el cambio y el valor de la moneda te parecerá muy poco y seguramente se acabe rápido, así que procura encontrar los cajeros que dan mayores cantidades. Así te ahorrarás tener que ir al cajero con más frecuencia y  perder dinero en comisiones.

Necesitarás dinero en efectivo continuamente en el Sudeste Asiático. Raramente podrás pagar con tarjeta de crédito. Solamente en algunos hoteles y si contratas algún tour. Y cuando puedes pagar con tarjeta normalmente te cobran una tasa del 2- 3% sobre el total del precio. Aunque realmente ellos prefieren el cobro en metálico. Las cosas son normalmente baratas en el Sudeste Asiático, así que procura llevar billetes pequeños o descambiar billetes grandes rápidamente para tener cambios.

Cuando pagues o recibas dinero hazlo con las dos manos, ya que es un símbolo de respeto. Para ellos es visto irrespetuoso hacerlo sólo con una mano.

Asegúrate de saber si hay cajeros allí donde vayas. No tendrás problemas en encontrar cajeros  en general en las ciudades, pero en muchos lugares como zonas rurales o islas, no hay cajeros, así que tendrás que llevar metálico cuando llegues. Planifica bien.

Antes de salir de un país, cambia el dinero que te sobre. Muchas monedas del Sudeste Asiático son muy débiles y son imposibles de cambiar una vez hayas salido del país. Si vas a ir a otro país del Sudeste Asiático puedes aprovechar para cambiar por la moneda del nuevo país. Si vuelves a casa, lo mejor es que lo cambies a euros o dólares.

36- Regatea de forma cordial y responsable

Regatear en el Sudeste Asiático es un arte y algo totalmente habitual. Si no regateas, acabarás pagando muchísimo más por lo que compres. Algunas cosas no se regatean, como la comida o las compras en tiendas internacionales en centros comerciales, pero para todo lo demás toca negociar. Hazlo siempre con respeto, con una sonrisa y sin perder la dignidad, tanto la tuya como la de quien te vende.  Por norma general debes empezar ofreciendo menos de la mitad de lo que te piden. Empieza con un precio bajo y ve subiendo y negociando. No tengas miedo de que parezca un precio bajo. Si lo aceptan es que el precio es justo. Si te pasas mucho hacia bajo, seguramente lo veas en su cara y directamete te manden a freír espárragos, así que ve tanteando Si ves que no hay manera de cerrar el trato, no tengas miedo de irte, la mayoría de veces saldrán detrás tuyo y lo aceptarán. Si no lo hacen es que te has pasado y estás siendo poco realista con tu oferta.

37- No des dinero o compres souvenirs de los niños que piden en la calle

Sé que puede  tocarte el corazón, a veces se hace muy duro, pero cuanto más dinero ganan los niños de los turistas por la mendicidad, más los ven sus padres como una fuente de ingresos y menos inclinados están a enviarlos a la escuela, donde tendrían una oportunidad para un futuro mejor. A veces incluso hay mafias organizadas que utilizan a los niños para ganar dinero. En Camboya, por ejemplo, la explotación de los niños e incluso de los falsos orfanatos son una verdadera lacra.

Si deseas prestar un apoyo real a los niños del Sudeste Asiático, hay otras opciones. Como por ejemplo comer o  cenar en restaurantes que capacitan a jóvenes locales desfavorecidos formándoles como cocineros y camareros . O donando dinero a otros programas y ONG locales que ayudan a niños y adolescentes de bajos ingresos, huérfanos o con dificultades.

También veo muy a menudo turistas dando dulces a los niños, en el medio rural sobre todo. No lo hagas. Allí la mayoría de niños no tienen cepillos de dientes y acceder a un dentista es algo impensable la mayoría de veces. Solo colaborarás a que les prolifere una caries que nunca podrán curar.

38 – No tires papel higiénico en el baño

Excepto en la mayoría de hoteles, el papel higiénico no se escurre por el desagüe, así que no lo tires por la taza.  Normalmente no hay una buen sistema de cañerías y desagües en la mayoría de sitios, así que el papel acaba atascando el baño. Sé amable con la siguiente persona. Seguramente no querrá lidiar con un inodoro obstruido. Tira el papel en la papelera o el cubo de la basura.

Lleva siempre papel higiénico contigo. Es posible que te cueste encontrarlo y cuando encuentres ¡abastécete! En serio, te darás cuenta de que lo necesitas cuando viajas por Asia. Yo tengo la costumbre, – desde pequeña que salía de excursión con el cole- , de llevar siempre un rollo de papel en mi mochila. Y no veas de cuantas situaciones me ha salvado tener esta buena costumbre.

Anímate con a la pistola de agua que suele haber en todos los baños. Sobre todo para esas situaciones en las que no tienes papel higiénico. Es una pistolita que dispara agua para limpiarte, las verás por todas partes. ¡No te vayas de Asia sin intentarlo!

Espera retretes de esos ” a la turca”  – de los que se utilizan en cuclillas – en la mayoría de los lugares. En los alojamientos normalmente tendrás baños occidentales normales, pero en restaurantes y en lugares públicos, gran parte de las veces son retretes en cuclillas.

Lo bueno es que es muy fácil encontrar baños por todas partes. La mayoría de veces tendrás que pagar unas pocas monedas para usarlos, pero eso hace que estén atendidos y que los encuentres por todas partes.

Algunas veces, los únicos WC que encontrarás serán como éste que me tocó utilizar en Myanmar

39 – Evita la “saturación de templos”

“La saturación o agotamiento por templos” ocurre cuando ves tantos templos fabulosos que todos comienzan a parecer iguales, y pierdes el interés en ver más. Te aseguro que pasa, aunque los templos sean espectaculares y te encanten. Acabas “quemado” y saturado. Para evitarlo, organiza actividades no orientadas a ver sólo templos, o simplemente tómate un día (o dos) para relajarte y descansar.  Después de un poco de descanso y de “reinicio visual”, tendrás una apreciación completamente nueva para disfrutar de una zona del mundo que tiene algunos de los templos más increíbles que podrías imaginar.

40 -Sé un turista responsable y ético

Mientras recorres el Sudeste Asiático disfruta de actividades como  clases de cocina, cursos de buceo, trekkings por la jungla, visitas a aldeas…  pero asegúrate de investigar las empresas con quien lo haces para asegurarte de que tu dinero se utiliza de manera socialmente responsable, en lugar de colaborar  involuntariamente con el maltrato de los animales o el medio ambiente, o en la explotación  de etnias minoritarias. Además, la seguridad también es importante, especialmente en actividades como el trekking o el buceo, así que asegúrate de confirmar que son adecuadas para ti y que cumplen con unos mínimos de seguridad.

41 -Acostúmbrate a los “selfies” con la gente local

En algunas partes del Sudeste Asiático, los locales no ven a muchos extranjeros, (y si los ven, les seguimos pareciendo exóticos) por lo que es muy habitual que te pidan hacerte un “selfie” con ellos. También puede pasar que la gente comience a hacerte fotos como si fueras toda una celebridad. No lo tomes a mal. La mayoría de las veces, esto es inofensivo y simplemente es que los locales están genuínamente emocionados de conocer a un extranjero. Ten cuidado por si acaso con tus posesiones personales en todo momento, pero disfruta de la situación. Eso sí, te advierto, que  una vez que poses para una foto, es más que probable que empieces a recibir cantidad de solicitudes de fotos de otra gente local a tu alrededor y pude llegar a ser eterno. Pero es muy divertido.

42 – Disfruta y respeta a la gente local

La gente del Sudeste Asiático es de las más amigables, encantadoras y hospitalarias que he conocido. Intenta conversar con ella. A algunos lugareños les encanta conversar contigo por curiosidad, para saber más de ti y tu país. Muchos también están deseosos de hablar contigo para practicar su inglés. Si tienes la oportunidad, tómate tu tiempo para tener una conversación con un local para ayudarles con su inglés y aprender sobre su país.

Ten paciencia en los lugares turísticos cuando, a veces, con tal de vender sus productos, algunas personas te siguen continuamente. Procura entenderlos y mostrar empatía. Sé que pueden ser muy pesados en ocasiones, pero entiende que muchas veces venderte ese souvenir es su única fuente de ingresos. No tienes por qué comprarles, pero tampoco les trates con mala educación o de forma agresiva.

Sé tolerante y respeta sus costumbres y tradiciones sin criticarlas y sin sentirte superior. Sus costumbres son tan válidas como las tuyas.

43 – Mantén siempre la calma

Mantener la calma es esencial. Nunca te enojes muy fuerte con un local, le levantes la voz o te enfrentes cara a cara. No es así como se manejan las cosas en Asia. Créeme, nunca ganarás. Por norma general, en un enfrentamiento entre un extranjero y un lugareño, los lugareños ayudarán a los lugareños, no a ti.

Intenta entender la cultura de “salvar o conservar la cara” que en Asia está muy extendida y representa salvaguardar el honor. En Asia, la imagen  o “cara” que dan las personas al exterior debe mantenerse siempre “limpia” y honorable. Por eso, si te quejas de alguien en público, le tratas mal o haces algún comentario que pueda dañar esa imagen (hacerle “perder la cara”), le harás perder su honor. Por lo que te devolverán el ataque para  hacerte saber que te has pasado de la raya y para repeler tu ataque y “conservar la cara”.  Aprende a sonreír y dejar ir las cosas, y nunca jamás intentes avergonzar a alguien. En el mejor de los casos, serás ignorado, en el peor, te echarán de donde estés de muy malas maneras o tendrás problemas mayores.

Aprende a seguir la corriente. La gente es mucho más relajada en el Sudeste Asiático. Así que relájate y tómate las cosas con calma. No te enfades con los transportes que llegan tarde o con los horarios. O porque tardan mucho en servirte. Allí todo va más despacio. Acepta las cosas como son o tu viaje será una pesadilla para ti. No te preocupes por las cosas pequeñas. Los autobuses llegarán tarde, los vuelos se retrasarán, es probable que algo de comida te siente mal y que muchas cosas pequeñas puedan torcerse. O quizás no. Lo principal es que estás a salvo y tienes tu pasaporte. Créeme, podrás superar todo lo demás. Si las cosas van mal, no te estreses y conviértelo en una aventura.

Si  vas al Sudeste Asiático pensado que todo es igual que en casa no disfrutarás. Porque la mayoría de las cosas son diferentes … y eso lo mejor de todo. Para eso viajamos ¿no?

44 – Sonríe

Muchas personas que viajan al Sudeste Asiático reaccionan agresivamemente con las escenas que ocurren a su alrededor. Y sí, es cierto, a veces es difícil mantener la calma cuando hay decenas de personas que te rodean para venderte cosas continuamente. Puede llegar a resultar muy pesado. Pero al final, quien se tendrá que comer su ira, eres tú. Y eso no arreglará nada. Al contrario. Así que  sólo di “no” con un movimiento de cabeza y mantén la sonrisa en tu cara. Te aseguro que la gente reaccionará  con más amabilidad .

Te prometo que sonreír me ha abierto muchas puertas. Y no sólo el Sudeste Asiático. Y si como yo, eres de sonrisa fácil, allí estarás en tu salsa. La gente sonríe mucho más que en el mundo occidental.

45-  Disfruta

Y por último pero no menos importante, disfruta. Ve con la mente abierta. Intenta aprender todo lo que te sea posible. Déjate perder por lugares menos conocidos. Saborea la comida. Ten curiosidad por todo. Disfruta de la gente y sobre todo de las pequeñas cosas.  Te aseguro que si vas con predisposición de disfrutar con la mente bien abierta y sin prejuicios acabarás enamorándote como yo de esa fascinante parte del mundo. Y quien sabe, quizás algún día nos encontremos por el camino.

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