Asia, Imprescindibles en..., Myanmar

15 cosas que me fascinaron de Myanmar

Si en mi anterior artículo hablaba sobre algunos puntos oscuros y sobre las cosas que no me gustaron de Myanmar, hoy traigo todo lo contrario: lugares, situaciones y momentos que me regalaron magia. Ya lo dije en mi anterior publicación, no encontré Myanmar  tan idílica como me la habían vendido, pero eso no significa que el país no tenga  lugares maravillosos y que no viviera instantes que permanecerán para siempre en mi memoria.

Y  porque  jamás dije que Myanmar no me hubiera gustado (una cosa no quita la otra), aquí van las 15 cosas que sí me fascinaron de Myanmar:

SUS GENTES

Lo dije en el otro artículo y vuelvo a reiterarme. Lo mejor de Myanmar son sus gentes.

Gentes amables, risueñas, con ganas de conversar a todas horas. Da igual que fuera una de las  señoras de alguno de sus coloridos mercados, o uno de los miles de monjes que tiñen de color las calles, templos o monasterios. O los niños que juegan en las calles o salen de sus escuelas. O jóvenes que pasean y se paran a charlar. O los agricultores que trabajan de sol a sol. O cualquier vecino que te cruces por las calles. La sonrisa, la simpatía y la amabilidad desbordan a raudales.

Soy una persona que sonrío con mucha facilidad  y allí me sentía como pez en el agua, sintiendo mi gesto facial continuamente correspondido. Me regalaron  las mejores sonrisas que recuerdo jamás.

Sin duda, algunos de los mejores recuerdos que guardo de Myanmar,  son momentos conversando con sus gentes.

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Gentes sonrientes de Myanmar

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Conversando con los monjes

CANTAR, CANTAR, CANTAR

Ya lo había leído, las gentes de Myanmar cantan a todas horas. Y lo ratifico. Niños y niñas, jóvenes y adultos. A cualquier hora y en cualquier momento se arrancan a cantar. Da igual que estén limpiando, sirviendo una mesa, paseando o atendiendo un puesto de un mercado. Cualquier momento es bueno para soltar unas melodías vocales. Y además, en general, lo hacen de maravilla. Los cánticos inundan  de alegría cualquier situación.

Además es contagioso. Vale, yo soy de canto fácil, lo reconozco. De hecho a veces me sorprendo por la calle cantando para mi misma con más volumen del que nuestra sociedad occidental considera “normal”para una persona supuestamente cuerda. Así que allí era una cantarina más y nadie se sorprendía si  las notas que salían de mis cuerdas vocales se hacían un tanto públicas. Ya lo dice el refrán: “Allí donde fueres, haz lo que vieres”

MILES DE PAGODAS

En Myanmar hay decenas, cientos, miles de pagodas mires donde mires. Jamas había visto tantísimas. Y no sólo en Bagan, (que se lleva  obviamente el récord), todo el país está repleto de templos y pagodas. Antiguas, modernas, bellas, no tan bellas, bien conservadas y relucientes o hechas un asco a punto de caerse.

La religiosidad invade el ambiente de todas las ciudades, pueblos y aldeas y no hay lugar donde viva vecino que no tenga una de estas estupas o algún monasterio cerca. Myanmar es un país sumamente religioso y devoto,  y en todos los templos verás movimiento. Y muy posiblemente te acompañarán también los cánticos a todo volumen provenientes de estas pagodas día y noche.

Es simplemente espectacular.

Myanmar está inundado de pagodas

Myanmar está inundado de pagodas

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Algunas pagodas de Myanmar son absolutamente deslumbrantes

LA MAGIA DEL PUENTE U BEIN

El puente U Bein se encuentra en Amarapura, a unos 12 km. de Mandalay. La peculiaridad de este puente es que está considerado el puente de teca más largo del mundo, con 1.200 m. de longitud. Es un lugar bastante visitado por los turistas y también muy frecuentado por los locales, que van a pasear, socializar o pasar la tarde.

Y a mi simplemente me enamoró. La magia de este lugar junto al  lago Taungthaman, me conquistó. Lo recorrimos entero en las dos direcciones, paseando con calma. Parándonos a charlar con los lugareños, que además no paraban de pedirnos hacerse fotos con nosotros. Sentándonos de vez en cuando para sencillamente saborear el espectáculo. Viendo como el sol iba poniéndose. El día que estuvimos no había una luz ni un cielo muy propicio para disfrutar de esas puestas de sol espectaculares que he visto en algunas fotos de este lugar. Pero fue igualmente cautivante. Incluso cuando ya nos marchábamos, no podía evitar perder mi vista hacia atrás… despidiéndome….

Pura magia.

El puente de U-bein, el puente de teca más largo del mundo

El puente U Bein, el puente de teca más largo del mundo

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La magia corría a raudales

EL HECHIZO DE PEQUEÑOS MOMENTOS

Y es que aunque para mi Myanmar no fuera  tan bucólico como me habían dicho, también tiene multitud de pinceladas de hechizo en esas pequeñas cosas, que si vas con los ojos y el corazón bien abierto te inundan el alma de fascinación.

Momento repleto de hechizo en un monasterio

Momento sobrecogedor, repleto de hechizo en un monasterio

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Momento repleto de paz, comiendo junto al río Ayeyarwady en Inwa

DESCUBRIR QUE RESULTA QUE ERES UNA BELLEZA

Jamás me habían soltado tantos piropos, ni me habían halagado tantas veces. Y no por parte masculina, sino por parte de las féminas. No hubo día en que no me dijeran que era guapísima , que mi tez era un lujo para ellas, tan blanca (y yo pensando que estaba morena, que frustración…) Y que no tocaran mi pelo rizado y enredaran sus manos con delicadeza por alguno de mis tirabuzones como si fuera algo mágico para ellas.

Intuyo que se lo dirán a todas las turistas occidentales, pero oye , no me vas a negar que no da un tremendo subidón que vean en ti tal belleza día tras día.  No me considero una hermosura, al igual que tampoco tengo ningún complejo, pero si alguna vez tengo alguna época de bajón, creo que consideraré pasarme por Myanmar unos días. Que te llamen guapa a diario, levanta el ego a cualquiera ¿o no?

PASEAR POR MINGUN

El pueblecito de Mingun se encuentra a aproximadamente una hora en barco desde Mandalay, río Ayeyarwaddy arriba. El propio viaje en barco es ya de por sí una experiencia viendo la vida junto al río.

Es un lugar visitado por los turistas (tanto extranjeros como locales) básicamente por su legado histórico y cultural, sus pagodas, sus centros de meditación  y la famosa y enorme campana de Mingun. Pero lo que realmente me gustó de este pequeño pueblo es el ambiente relajado y sumamente rural que se vive allí.

Pasear perdiéndose un poco por los caminos que salen de la carretera principial, o sentarse en algún puestecito de comida callejera a ver la vida cotidiana pasar, es un autentico deleite.

Más info sobre Mingun en el blog: Qué ver en Mingun

Escenas rurales de Mingun

Escenas rurales de Mingun

Relajante Mingun

Relajante Mingun

LAS TEA SHOPS

Las casa de té de Myanmar podrían ser nuestros bares o pubs.  Son el lugar para socializar, para reunirse , toda una institución y el ambientillo está asegurado. Cuando más concurridas están es por la mañana a la hora del desayuno y por las tardes cuando ya ha caído el sol y los hombres especialmente, se reúnen para charlar, beber té y fumar.

Las encontrarás por todos lados, en cada ciudad, y casi en cada esquina, con sus minúsculas mesitas, sus sillitas bajitas de plástico por doquier, sus termos o teteras con té verde chino (un poco aguado), sus cigarros para vender sueltos y su correspondiente mechero. Seguramente veas también unas cuantas manchas rojas de betel en el suelo…

La comida es muy barata y el té que sirven en los termos es gratis. También sirven samosas, una especie de churros y diferentes tipos de fritanguilla a modo de snack…

Pero para mi la estrella de estos establecimientos (además del ambientillo) es el lapae yea. Un té negro con leche condensada, que me recordó muchísimo al teh tarik de Malasia, aunque personalmente encuentro más rico el té malayo. Me podía tirar horas disfrutando de estos locales, maravillándome por todo lo que pasaba alrededor, taza de té en mano.

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Delicioso lapae yea

Siempre intensas casas de té

Siempre intensas casas de té

EL MOMENTO MÁS SOBRECOGEDOR DE BAGAN

Bagan, antigua capital del imperio birmano, es una meseta árida donde se concentran algo más de 2.000 templos y pagodas de las 4.000 que hubo en su día.

El propio nombre de Bagan ya evoca fascinación. Y sus amaneceres y puestas de sol son sumamente adoradas por quienes visitamos este increíble lugar. No tuve ocasión de disfrutar de este lugar a la salida del sol, sólo durante la puesta. Y debido a la época en que viajamos (época de lluvias) los cielos con nubes tampoco me regalaron la mejor de las puestas de sol que haya visto, sinceramente.

Pero mi momento de admiración y de embelasamiento fue otro. La grandiosidad de Bagan cuando subí por primera vez a lo alto de una pagoda el primer día que visitaba la zona arqueológica,  y vi como se extendían cientos y cientos de pagodas en la lejanía frente a mi, me conmovió como jamás hubiera imaginado. No hay foto que haga justicia de la inmensidad e imponencia de este lugar. Sobretodo cuando lo ves por primera vez.

Subí más veces a lo alto de diferentes pagodas en distintas localizaciones. Y también lo hice al atardecer. Pero ese primer momento, al llegar a lo alto de una pagoda , abrasándote los pies descalzos, mientras la emoción iba embargándome in crescendo a cada escalón que subía y descubrir ante mi , de repente, esa llanura repleta de historia y de perfiles de cientos de pagodas, cual grandiosa aparición,  fue simplemente única e inolvidable.

Bagan desde las alturas

Bagan desde las alturas

LOS MERCADOS

Adoro los mercados allá donde vaya. Para mi son el reflejo de una sociedad y el mejor lugar donde descubrir la esencia de un destino. Y Myanmar no podía ser de otra manera. Desde los bulliciosos mercados de Yangón hasta los mercados rurales de las aldeas junto al lago Inle, estos lugares repletos de vida y de color, y de gentes risueñas hicieron mis delicias una y otra vez

Mercados multicolor

Mercados multicolor

Las sonrisas también invaden los mercados

Las sonrisas también invaden los mercados

SURCAR LAS AGUAS DEL LAGO INLE

Ya había visitado aldeas flotantes en Camboya y también la vida de los pueblos flotantes del lago Tempe en Sulawesi, Indonesia, con lo que no esperaba un lugar que me sorprendiera en exceso. Pero nada más lejos de la realidad.

El inmenso lago Inle de 12.000 Ha. a unos 850 m. de altitud está tan repleto de vida y a la vez de paz, que será imposible no dejarse llevar por una especie de ensoñación. Viven abrazados a este lago unas 200 aldeas y pueblos, de origen Intha (hijos del lago) en su mayoría . Pagodas, monasterios, mercados flotantes, tiendas, aldeas flotantes, talleres , pescadores, pueblos desbordantes de vida en sus orillas… Es un verdadero espectáculo. Y sí, hay zonas del lago meramente enfocadas a los turistas, pero aún así hay lugares que no te dejan impasible.

El momento en el que te adentras en sus pacíficas aguas, rodeadas de verdes  montañas mientras una especie de halo mágico lo cubre todo. O cuando descubres los inmensos huertos flotando en el lago, repletos de tomateras ondeantes que se pierden en el horizonte. O cuando , de repente,  te topas con espectaculares pagodas que parecen emerger del agua…

Recorrer el lago Inle  fue una experiencia inolvidable que me colmó de entusiasmo y  seducción mientras surcábamos sus aguas durante horas con nuestra barquita.

Momentos de ensoñación en el lago Inle

Momentos de ensoñación en el lago Inle

Huertos flotantes que se pierden en el horizonte

Huertos flotantes que se pierden en el horizonte

Espectacular pagoda Shwe Indein con más de 1.000 estupas

Espectacular pagoda Shwe Indein con más de 1.000 estupas

PASEAR POR NYAUNGSHWE Y ALREDEDORES

Creo que Nyanungshwe fue donde más a gusto me sentí durante todo el viaje. Este pueblo es el lugar más habitual para alojarse como punto de partida para visitar el lago Inle y alrededores. Y tiene un ambiente sumamente rural. Es quizás la población más importante junto al lago, pero aún así es un lugar tranquilo y relajado (motillos a turbo y jaurías de perros nocturnos, aparte). Pasear por sus calles tranquilas y dejarse perder por los alrededores , caminando o en bicicleta, entre senderos verdes, arrozales , jugando con los niños…. me colmó de paz.

Estuvimos 4 días y me hubiera quedado otros tantos.

Calles de Nyaungshwe

Calles de Nyaungshwe

Alrededores de Nyaungshwe

Alrededores de Nyaungshwe

LA COMIDA SHAN

En general la comida birmana, no me pareció nada espectacular comparada con la oferta de países vecinos como Tailandia o Laos. Puedes encontrar platos propios, casi siempre con la omnipresente pasta de pescado, diferentes tipos de curries, multitud de opciones de tendencia china, y también muchos platos con intensa influencia india. Pero con lo que sí disfruté inmensamente fue con la gastronomía shan.

El estado shan linda con China al Norte, Laos al Este y Tailandia al Sur, y cubre una parte importante del país. Y aunque el estado está habitado por varias etnias, es el pueblo shan quien tiene mayor representación. Y como no podía ser de otra forma, este pueblo tiene su propia oferta gastronómica. Y  a mi me encantó.

La probé en otras partes del país, pero fue en su propio territorio donde más me gustó con diferencia.

Creé una adicción con los shan noodles ( los Shan khao swè). Unos deliciosos fideos de arroz con cebolla, ajo, jenjibre, cilantro, cacahuete y pollo o cerdo,  servidos a modo de ensalada o como sopa con caldito de pollo y acompañados de diferentes encurtidos. Pero además, el tofu shan y el Laphet Tok, una ensalada hecha con hojas de té,son otros platos que también hicieron mis delicias.

Deliciosos Shan Noodle

Deliciosos Shan Noodle

DISFRUTAR DE LOS VIÑEDOS BIRMANOS

Como apasionada por el mundo del vino, fue impensable para mi  no hacer  una visita a las dos únicas bodegas que hay en el país. En una de ellas, la que está más cercana a Nyaungshwe los vinos eran prácticamente imbebibles. En la otra,  en Taunggyi, la capital del estado Shan , disfrutamos de una extensa y completísima cata con algunos vinos bastante ricos.

Pero vinos aparte, lo que realmente me enamoró fue deleitarme del espectáculo del paisaje, con viñedos a 1.000 m. de altitud  rodeados de una bruma mágica, que creaba un escenario de ensueño.

Vivo rodeada de viñedos durante todo el año, pero no me cansaba de pasear entre esos viñedos birmanos ni de admirar la belleza que desprendían los dos lugares donde se localizaban estas bodegas y su terrenos.

Espectaculares viñedos a más de 1.000 m. de altitud

Espectaculares viñedos en Taunggyi a más de 1.000 m. de altitud

Un lugar mágico

Un lugar mágico

EL CAOS DE YANGON

Casi todo el mundo me había dicho que Yangon no me gustaría. Que la ciudad no merecía mucho la pena. Y la verdad es que estoy empezando a pensar, que mis gustos van en contra del resto de la humanidad. Porque a mi me encantó.

Tengo que confesar que el primer contacto con la ciudad no fue el mejor del mundo. Llegamos a Yangon a última hora de la tarde. Y cuando salimos ya de noche de nuestro hotel, un poco alejado del centro, sin saber a dónde íbamos, por unas calles sin luz y repletas de inmensos agujeros  que si te despitabas te metías en ellos de cuerpo entero , con unas cuantas ratas gigantes cruzándose por nuestro camino a cada momento ,  lloviendo y sin encontrar ningún sitio donde poder cenar…, pensé que efectivamente el lugar era un asco.

Pero el día siguiente a la luz del día, todo cambió. Yangon es efectivamente una ciudad caótica, ruidosa e intensísima. Pero eso justamente es lo que le da un encanto que a mi me conquistó. El musgo, el moho y la dejadez le dan un aire decrépito a sus edificios, teñidos de una extrema decadencia y es triste ver como algunos lugares se caen a pedazos, igual que sus calles repletas de porquería, basura, desorden y agujeros. Pero el caos que invade sus calles, el color de la vida que desprende la ciudad a todas horas , el cromatismo de sus mercados, los tesoros que esconde la ciudad…. a mi personalmente me gustaron mucho. Creo que fue la arrebatadora  intensidad de la ciudad la que me conquistó.

Yangon me recordó poderosamente a una especie de mezcla entre Delhi, en India  y a la capital camboyana, Phnom Penh. Dos lugares que curiosamente no suelen gustar a mucha gente, y que a mi personalmente me encantaron.

Shwedagon Pagoda- En Yangon se encuentran tesoros como éste

Shwedagon Pagoda- En Yangon se encuentran tesoros como éste

Mercados multicolor de Yangon

Mercados multicolor de Yangon

Decadentes calles de Yangon

Decadentes calles de Yangon

Así que señores y señoras, una vez más se confirma que los lugares no conquistan a todo el mundo por igual. Y cada cual encuentra la magia donde el momento, las circunstancias o los gustos personales le permiten.