Sobre Viajar

Experiencias y lugares sobrevalorados en los viajes

Crédito foto cabecera: Shutterstock

 

La forma cómo nos gusta viajar a cada uno y qué nos gusta experimentar cuando estamos por el mundo es algo sumamente personal y subjetivo. Cada uno tiene sus gustos, sus necesidades, sus expectativas, sus sensibilidades y sus propias vivencias.

Pero hay lugares y experiencias que parece que casi  todo el mundo siempre recomienda y que imperativamente tienes que disfrutarlas. Y, al menos en mi caso, me han llegado a decepcionar de tal manera, por norma general, que he decidido dejar de ir en busca de ellas.

Y no hablo de sitios que me decepcionan por ser lugares turísticos. Voy a sitios super turísticos que también me encantan. No tiene nada que ver. Me refiero más a patrones que habitualmente se repiten y acaban siendo para mi un tanto frustrantes.

Son conceptos y lugares que personalmente (subrayo lo de personalmente) creo que están sobrevalorados. Y casi siempre acaban convirtiéndose en decepciones viajeras.

LOS MIRADORES

Este es para mi el súmmum de los lugares sobrevalorados. Siempre hay excepciones, por supuesto. Pero normalmente se recomienda subir a miradores de torres o edificios donde realmente lo que es espectacular es el edificio en sí mismo. Subir a las Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia, por poner un ejemplo. Lo que es fascinante es admirar el edificio de las Petronas en sí mismo. Una vez arriba, no se ven. Generalmente además , en estos edificios hay que hacer unas colas tremendas y pagar un buen montante de dinero para poder acceder.

Otras veces, los miradores se recomiendan para disfrutar de unas vistas. Hay que subir 3 millones de escaleras bajo un calor abrasador, o juntarse con otros tantos millones de humanos o, de nuevo, pagar una suma de dinero para poder acceder al lugar en cuestión. Insisto que hay honrosísimas excepciones en lugares excepcionales que para mi merecen mucho la pena. Pero que quieres que te diga, mi experiencia hasta el momento es que la mayoría de veces, después de sudar la gota gorda para llegar, una vez estás arriba te encuentras con un verdadero chasco y lo que se te queda es cara de idiota. Al menos a mi. Las vistas muchas veces también están sobrevaloradas.

Espectaculares Petronas, vistas desde abajo

LA MEJOR PLAYA O LA PLAYA IDÍLICA QUE SALE EN TODAS LAS GUÍAS Y QUE NADIE EN EL PLANETA SE DEBE PERDER

Quizás esa fue una playa de ensueño en su día, antes de que todo el mundo la recomendara o saliera en todas las guías. O quizás para muchos la idea de playa ideal es aquella que está repleta de chiringuitos, sombrillas y montones de servicios. Obviamente aquí influye el factor gustos personales. Pero en muy pocas ocasiones esa playa que “hay que ver una vez en la vida” me ha sobrecogido como supuestamente debería haberlo hecho. Muy al contrario.

Maya beach, en Tailandia. Donde se rodó la famosa película de “La Playa”. Supuestamente una de las playas más bellas del mundo. Detrás mío, habría unas mil personas…

EL RESTAURANTE TÍPICO MÁS AUTÉNTICO

Todo el mundo te recomienda ese restaurante más típico del lugar, que nadie debe perderse si quiere probar la verdadera gastronomía local. Vas al restaurante en cuestión, con toda la ilusión del mundo y salivando al imaginar la experiencia tan maravillosa que vas a tener descubriendo ese lugar tan típico que sólo los locales conocen. Cuando llegas, ves en la puerta un cartel gigante que pone “menú turístico típico” y una cola de cien humanos. Ninguno lugareño. A menudo se acompaña de bailes y cantos regionales para amenizar el ágape.

Otras veces, sí es cierto que ese lugar tan “auténtico” sólo lo conocen los lugareños.  Por eso mismo nunca van.

Por otro lado, la propia palabra “auténtico” creo está sobrevalorada por sí misma. ¿Qué es el lugar más auténtico?

Restaurante en el Trastevere, Roma

VIAJAR POR TIERRA

No me malinterpretes. Me encanta viajar por tierra con transporte local y descubrir paisajes cambiantes mientras me traslado de un sitio a otro. Además suele ayudar a socializar y conocer gente local y vivir experiencias muy interesantes (a veces no tanto). Pero hay ocasiones en que el tiempo escasea o en que para hacer 300 km. vas a tardar 15 horas (te suena ¿verdad?). Por carreteras  caminos de cabra infernales. Con conductores kamikaze y muy posiblemente con unas condiciones metereológicas extremas. Resulta que por el mismo precio que el autobús (o el tren) o a veces incluso más barato, puedes coger un vuelo, y llegar a tu próximo destino en 30 minutos o una hora. ¿Por qué caray creemos que viajar por tierra hará que tengamos una experiencia más “auténtica” (de nuevo) o más real? Yo, y seguro que tú también, he tenido experiencias terroríficas viajando por tierra.

Otra cosa es que quieras ir haciendo paradas por el camino, haciendo ese trayecto despacio… Pero si lo que quieres es ir del punto A al punto B…. Definitivamente creo que está sobrevalorado.

También es cierto, que en muchas ocasiones no hay otras alternativas que la de viajar por tierra para llegar a algunos lugares. Sea en las condiciones que sea. Y no queda otra si quieres ir.

Estas son carreteras verdaderamente lujosas en algunos países

EL HECHO DE QUE VIAJAR CURE LOS PREJUICIOS Y HAGA A LA GENTE MEJOR PERSONA

Hay muchos clichés viajeros y éste es uno de los conceptos de viajar que se dan por hechos, que creo que está sumamente sobrevalorado. Yo opino que así debería ser idealmente y que en muchas ocasiones es así. Viajar nos enseña mucho y nos hace curar prejuicios y aprender que no somos el ombligo del mundo. Pero no siempre. En mi modo de verlo, creo que eso va en el carácter de la persona. Seguro que como yo, has visto a muchísimas personas viajando por el mundo (y que han viajado mucho) con nula educación cuando visitan otro país que no es el suyo, con un alto sentimiento de ostentación y de superioridad  sobre el pueblo local (o sobre los que no viajan), y con ese sentimiento tan poco respetusoso de comparación continua con su país de origen. Abrir la mente y aprender va en la sensibilidad, el carácter y la predisposición de cada persona.

Por otro lado, creo que también se pueden aprender todas estas cosas sin viajar. A veces creo que los propios viajeros sobrevaloramos el hecho de viajar. Para nosotros es algo vital, necesario. Adoramos y necesitamos viajar. Y creemos que todo el mundo debería hacerlo. Pero no todo el mundo tiene las mismas necesidades ni siente lo mismo.

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LOS BARRIOS MOCHILEROS

La primera vez que pisé Khao San Road en Bangkok hace ya unos cuantos años me pregunté cómo era posible que la gente tuviera ese afán por alojarse en esa zona. Me horrorizó. Bares, clubs con música a todo volumen, tiendas de souvenirs, vendedores ambulantes, tatuadores ambulantes, restaurantes… y muchos mochileros, muchos. Y que conste que yo también suelo viajar con mochila, no lo digo en tono despectivo. Y que casi siempre que voy a Bangkok, me paso por allí una noche a tomar unas cervezas. Con el tiempo, la zona aún ha ido a más ( o a menos, según se mire). Lo mismo pasa aunque no tan exagerado en Thamel, en Katmandú, Nepal. O en Pham Ngu Lao en Ho Chi Minh o Ngo Huyen en Hanoi, ambas en Vietnam. O en tantas otras ciudades del Sudeste Asiático o del mundo entero.

Normalmente estos barrios están localizados en los centros históricos. También suelen tener alojamientos sencillos y baratos, aunque no siempre las mejores opciones. Pero al final acaban convirtiéndose en ghettos donde lo único que parece interesar es encontrarse con otros viajeros y con establecimientos de ocio enfocados al turista occidental. Entiendo perfectamente que a mucha gente le parezca interesante esta opción, pero a mi francamente me suelen decepcionar.

La sobrevalorada Khao San Road en Bangkok

LAS CASAS DONDE VIVIERON O NACIERON FAMOSOS

No soy demasiado mitómana en general, pero debido a mi pasión por la música confieso que sí he ido a la búsqueda de estos lugares en más de una ocasión.

Cinco horas perdiéndote por calles arriba y abajo, a veces en el otro extremo de la ciudad, por lo que has tenido que coger 3 autobuses urbanos distintos para llegar. Preguntando a cada parroquiano que pasa, que por supuesto no tiene ni idea ni de dónde está lo que buscas ni de quien es esa persona que un día vivió o pasó sus días por allí. Finalmente descubres que el nº 3 de la calle “completar lo que corresponda“, donde nació , vivió o tocó esa persona que admiras, está justo enfrente de donde has pasado 22 veces. La casa es una casa normal, donde hoy vive gente normal. A la que obviamente no puedes entrar a menos que conozcas a alguno de sus vecinos. O un bar donde ahora ponen reggaeton. Y donde no queda un atisbo que recuerde que algún día ese músico vivió o pasó sus días allí. (Sustitúyase lo del músico por un literato o cualquier otro personaje que admires)

Al final acabas convenciéndote de que al menos has conocido un barrio que jamás hubieras pisado de otra forma. Y que, bueno, con una gran dosis de imaginación has sido capaz de visualizar a ese personaje paseando por esas calles que evidentemente no tenían nada que ver en su día con lo que ahora ves tú.

No vayas a pensar que es la gran decepción que realmente ha sido.

En esta casa de Liverpool creció John Lennon

LA MEJOR SALIDA/PUESTA DE SOL DE UN LUGAR

Con esto me pasa como con los miradores. A veces todo el mundo te recomienda un lugar para ver una puesta de sol. O un amanecer (aunque para eso soy más perezosa, lo confieso). Te subes ocho mil escaleras, o te pegas una pateada soberbia para llegar a ese lugar en la otra punta, donde todo el mundo dice que está el mejor sitio para disfrutar de ese momento mágico donde el sol se funde con el horizonte. Hay otras cinco mil personas a las que les han dicho lo mismo que a ti. Por lo que encontrar un rinconcito para disfrutar de ese sobrecogedor momento, se convierte en misión imposible. A veces también hay vendedores ambulantes que te venden refrescos, souvenirs y lo que puedas imaginar para hacer la espera menos dolorosa. Cuánta magia… De repente, el cielo se nubla y no ves ni puesta de sol, ni nada de nada. De todas formas, con cinco mil personas delante, igualmente hubiera sido complicado. Y encima el lugar no era para tanto.

En mi experiencia personal, casi siempre he disfrutado más de puestas de sol allí donde me pillaban, de sorpresa, que donde se suponía que debía vivir la mejor de todas. Porque además, la metereología no va a estar a tu disposición para que tú disfrutes donde teóricamente debes hacerlo.

Absolutamente sobrevalorado.

Las mejores puestas de sol, suelen ser las menos esperadas

LAS CASCADAS

Esta es otra situación parecida. Has tenido que andar 5 horas entre bosques o selvas con un calor infernal y una jauría de mosquitos asesinos. Eso, si no hay sanguijuelas u otros animalitos encantadores. Mientras vas caminando te dices que vale la pena. Cuando llegues a tu objetivo final, podrás maravillarte con esa cascada portentosa y de aguas cristalinas, de la que todo el mundo habla maravillas. Llegas exhausta, pero extasiada. Ya has llegado. Por fin podrás disfrutarla. En algunas ocasiones también están los cinco mil humanos de la puesta de sol del día anterior (los mismos) y encima descubres que ellos han ido cómodamente en taxi o tour organizado. Y tú pasando calor… Y también está el vendedor ambulante de los refrescos (este suele cambiar), a veces incluso algún restaurante. Cuando por fin recuperas el aliento y consigues hacerte hueco entre la multitud, allá está, la ves… Ese hilito de agua de unos cuantos centímetros que baja sobre las rocas. Y ya está.

Otras veces tienes suerte. Y no hay nadie más. Sólo tú, el hilito de agua y tu cara de frustración.

Reconozco que he sucumbido en muchas ocasiones a ir a ver cascadas y pocas veces puedo decir que no me haya decepcionado. Aún yendo en época de lluvias, que se supone que la cascada debe estar en su esplendor, suele ser mucho menos caudalosa o hermosa de lo que esperaba. Otras veces es simplemente una poza de agua espesa y marrón como el chocolate. Pero claro, ya que voy, no voy a dejar de probarla. Que para algo me he deshidratado y me han picado 20 mosquitos para llegar.

Aquí sí había agua. Era marroncita y espesa. Pero había que disfruarla, que para eso había ido.

LOS HITOS O ESCULTURAS FAMOSAS DE LOS LUGARES

Con esto, estoy segura que coincidimos. ¿Quien no se ha decepcionado al ver por primera vez el Big Ben en Londres, la Sirenita en Copenhague, o el Manneken Pis en Bruselas? Y a veces pasa como con las casas de los famosos. Te tiras horas intentando encontrarlos, y resulta que los tenías en frente. Pero son tan pequeños, mucho más incluso de lo que habías imaginado, que lo difícil ha sido ver que estaba justo al lado de donde has estado toda la mañana pasando.

Al final acabas descubriendo donde están porque hay una jauría de turistas haciendo fotos.

El Manneken Pis de Bruselas. Necesitas una lupa de aumento para verlo

En fin, que está claro que tanto las expectativas como los gustos personales son importantes y marcan la diferencia muy a menudo. Pero mi propia experiencia me ha llevado a la conclusión que no me merece la pena ir a la búsqueda obsesiva de estos lugares. Ni a pensar que son experiencias que debo creer como imperativas. Si se cruzan en mi camino, quizás me pare a observarlas, entones igual sí me sorprendan positivamente. Llámame rara…

¿Y tú? ¿Qué lugares o experiencias crees que están sobrevaloradas a la hora de viajar?

 

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