9 mitos viajeros que me sacan de quicio

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En su día hablaba sobre las cosas que los no-viajeros deben saber para dejar de ponerse excusas para viajar o para, como mínimo, dejar de criticar a los que lo hacemos. Hoy toca girar la tortilla. Toca hablar sobre nosotros: los/as viajero/as.

Sobre aquellas cosas que muchos viajeros creen o creemos como verdades únicas. Sobre esos mitos que parece que forman parte de una biblia viajera, si te consideras un trotamundos «en toda regla». Y que si no sigues a rajatabla, olvídate de ser un verdadero viajero, una persona «viajada». Mitos y clichés que, tal como reza el título del articulo, me sacan de quicio.

Que conste de entrada que es mi opinión personal y que lo escribo desde el respeto a todas las opciones. Personalmente detesto ninguna categorización impuesta por nadie. Ni que sea el mayor de los exploradores del mundo. No intento de ninguna manera escribir ningún postulado. Ni pretendo lanzar una crítica a quien sigue al pie de la letra estas «leyes» del viajar no escritas. Que cada cual haga lo que quiera. Y viaje como le plazca.

Y que conste también, que yo también entono el mea culpa. Quizás más de una vez he sucumbido a estos mitos, queriendo o sin querer. Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado.

Así que allá vamos, intentemos reírnos de nosotros mismos, hagamos un poco de autocrítica. Y rompamos mitos.

Mito 1- Un lugar maravilloso que te encantará sí o sí

Dos personas nunca verán y sentirán igual el mismo destino. Me molesta sobre manera, cuando un lugar te tiene que enamorar porque a todo el mundo le ha gustado. Porque hay que ir sí o sí, porque sale en las guías o en los tops de sitios que ver antes de morir (como los aborrezco).

No, señores/as. Afortunadamente cada persona es única. Siente a su manera y tiene un bagaje propio. Quizás yo (o tú) me enamore del lugar más insignificante -turísticamente hablando- porque mi experiencia con la gente haya sido maravillosa. Porque mi vivencia personal de ese momento haya sido extraordinaria. O porque yo vea belleza en lugares o instantes que otras personas no quieran o sepan ver.  Y en cambio ese lugar mitificado, me acabe decepcionando.

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Así que si a todo el mundo le ha encantado un lugar y tú lo has odiado, o simplemente no te ha hecho sentir nada especial, no te sientas culpable o raro. Simplemente es tu propia visión y tu propia vivencia.

Por cierto, también puede ser que muchas más veces de las que imaginas, mucha gente sienta igual que tú, pero no se atreva a decirlo.

Mito 2- Quien viaja a más sitios, es más «guay»

No por haber visitado muchos países se es un gurú a quien adorar. Puedes sentir admiración (o no), cierta envidia, sorpresa, curiosidad… pero esa persona no es mejor viajera que tú ni que yo, por haber visitado el doble de países. Porque además, es muy posible que la mayoría de los que se vanaglorian de eso, tan sólo hayan dedicado unos días a visitar ese país.

Estar 3 días en un país, para mi (enfatizo, para mi) no es haber visitado un país. Puedes haber puesto el sello en un pasaporte. Y no critico quien adora coleccionar sellos. Es una opción tan válida como otra. No pasa nada porque te guste coleccionar lugares y sellos. Admitámoslo. En el fondo a todos nos gusta un poco mirar esos sellitos en nuestro pasaporte. Pero no por tener más, te conviertes en un mejor y mayor viajero. Quizás tú valores más ver más sitios, pero con menos profundidad. Pero quizás, otros valoremos ver menos lugares pero disfrutándolos con más calma o incluso varias veces. Nadie debería sentirse superior a nadie por tener más sellos. Tal vez yo tenga el mismo número que tú, pero los míos sean repetidos. O quizás no pueda (o quiera) viajar a tantos sitios.

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Crédito Shutterstock

¿Que tú prefieres ver más lugares con menos inmersión? Perfecto. ¿Que prefieres ver menos lugares pero empaparte más del entorno o repetir las veces que haga falta? Perfecto también. Cada cual hará lo que quiera. O pueda.

Mito 3- Yo soy viajero, no turista

Éste es el summum de los mitos que detesto. Me chirrían los dientes cada vez que lo oigo.

Por si muchos no se habían enterado, los exploradores del siglo XIX ya no existen. Esto para empezar.

Pero lo que más me molesta es la connotación negativa que se le transfiere a la palabra «turista». Además en un país como el nuestro, donde el turismo es una de las industrias más importantes.

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Crédito: Shutterstock

Vale, si tú vas a un país y no visitas NINGUNO de los atractivos turísticos, ni monumentos, ni playas, ni restaurantes para no locales, ni te compras ni un sólo souvenir…, entonces no eres un turista posiblemente. No estás haciendo turismo. Has ido a hacer un estudio sociológico, a visitar amigos, a ver la vida pasar o mil otras razones. Pero que me perdonen los viajeros auténticos, pero la mayoría visitan lugares turísticos cuando viajan. Sí, hacen turismo. Aunque viajen durante 3 meses. Y noticia: hacer turismo no es ningún pecado.

Quizás en el fondo se trate de catalogar a quien viaja por su cuenta o quien lo hace de forma organizada en grupo. Obviamente no es lo mismo buscarse las castañas , mezclarte con los lugareños y utilizar transporte público, que ir en un grupo del autobús al hotel. Visitando 20 lugares en un día con el turbo puesto y acabar necesitando Micralax como en el anuncio. Y quizás eso sí marca alguna diferencia a la hora de viajar. ¿Pero esos turistas no son viajeros? También han viajado de un lugar a otro ¿o no? Quizás me enseñaron mal el significado de la palabra viajar

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Crédito: Shutterstock

No nos engañemos, creamos categorías.

Y al hilo del viaje organizado. No deja de hacerme gracia quien dice que no es turista porque viaja por libre, y no organizado, pero luego se organiza el viaje milimétricamente desde casa, 2 años antes. Viaja por libre y no es turista, eso sí. O eso dice.

No critico ninguna de las dos opciones. Pero no me digas que no eres un turista (eso que suena tan despectivo) porque te has organizado el viaje tú y no una agencia.

Lo siento si hiero susceptibilidades, pero no puedo con este tono despectivo del turista, ni con que nadie catalogue al resto. Y sí, yo hago turismo en mayor o menor medida cuando viajo. Soy una viajera turista. Y a mucha honra.

Mito 4- Las agencias de viaje son el demonio

Y hablando de agencias, yo personalmente jamás he viajado en un viaje organizado, de los típicos de 15 días con un programa de visitas. Pero sí he utilizado agencias receptivas en destino para algunos servicios como algún tour o excursión. Seguro que tú, aunque seas un «viajero auténtico», también.

Y también he cogido alguna ocasión, algún paquete de avión y hotel. Y por supuesto vuelos. Sobre todo cuando internet no existía ni en ciencia ficción. Que también se viajaba.

Pero eso no implica que crea que quien viaja con el típico viaje programado, sea un apestado. Ni que las agencias sean unas ladronas cuyo mayor objetivo sea timarte y robarte el dinero.

Si viajo por mi cuenta es porque me gusta viajar así. Me gusta ir a mi aire. Improvisar. Y casi siempre sin siquiera tener un recorrido definido desde casa. Además generalmente (no siempre) me suele salir más barato de esta manera, también es cierto. Pero hay mucha gente que prefiere tener las cosas atadas. Que no se atreve a viajar sin una cobertura. Que no tiene tiempo o ganas de organizar su viaje. O que simplemente prefiere dejarse en las manos de un profesional, porque no sabe ni por donde empezar.

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Crédito: Shutterstock

Si tú eres de los que te organizas tu viaje normalmente por tu cuenta, sabes las horas que tienes que invertir para ello. Si las agencias cobraran por todas las horas que se invierten en organizar un viaje, sobre todo si es a medida , o a veces por aguantar a gente no del todo agradable (por decirlo de una forma suave), te aseguro que un viaje costaría un millón de euros. ¿Que cobran por una gestión? Lógico ¿no? ¿O tú no cobras por tu trabajo?

Por otro lado está el mito de que un vuelo, hotel, etc. siempre será más caro en una agencia.Te puedo asegurar que no siempre es así. Las agencias tienen tarifas negociadas, y muchas veces te puede salir bastante más barato, que reservando tú directamente o a través de algún buscador de internet. Doy fe. No siempre es así, pero muchas más veces de las que imaginas.

Si te gusta viajar a tu aire como es mi caso, perfecto. Pero no demonices a las agencias de viaje por que tú no las utilizas, ni a quien hace uso de ellas.

Mito 5- Para viajar a lugares remotos (o no tanto) hay que disfrazarse

Desde el estilo Indiana Jones hasta la sandalia con calcetines, pasando por la camisa hawaiana…, el maravilloso mundo de la moda viajera daría para un decálogo entero.

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Crédito: Shutterstock

¿Hace falta comprarse toda una línea de ropa nueva para ir de viaje? A mi personalmente no, siempre llevo lo más sencillo, cómodo y viejito a un viaje largo. Y poco además. Incluso acabo deshaciéndome de cosas por el camino. Pero vale, aceptemos que hace falta o que simplemente te apetece. ¿Tiene que ser ropa como si te fueras a una expedición con Livingstone? O para ir a según que destinos ¿tienes que comprarte esa ropa hippy style que se nota a millones de leguas que jamás llevas en casa?

Que los dioses me libren de juzgar a nadie, pero de verdad que alguien me explique por qué hay que disfrazarse para salir de viaje.

Mito 6- Cuantas más visitas hagas a un lugar, mejor

Hay que ver todo, todo. Da igual si no lo saboreas, si acabas el día sin aliento, porque no has tenido ni 10 minutos para sentarte a observar el entorno o simplemente tomarte un café (menuda pérdida de tiempo). Pues no. Lo siento mucho, pero no estoy de acuerdo. Me sucede con lugares a los que he ido decenas de veces y no he ído a todos esos sitios que salen en todas las listas de imprescindibles. Igual para mi sea más interesante ir a un lugar que para otro viajero no. O viceversa. O simplemente necesite no ver tantos lugares. O me plazca más tirarme 3 horas disfrutando de la gastronomía en un restaurante o sentada en un parque charlando con los locales, que visitando museos. No tengo porque tener esa necesidad impetuosa de ver todo, absolutamente.

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Crédito: Shutterstock

Yo también disfruto parándome a ver la vida pasar, o descubriendo maneras de vivir. Lo que para otro es una pérdida de tiempo, para mi igual no lo es. No necesito acabarme los lugares. Porque además, seguro que no los acabo nunca. Por muchas veces que visite un país o una ciudad.

Por no decir, esa sensación de que si no vas a los sitios que yo he ido, eres menos viajero. Porque vamos, ir hasta allí y no ver ese sitio tan espectacular que yo vi y tú no… menudo sacrilegio.

De nuevo, que cada cual viaje como le plazca. Que nadie nos diga lo que tenemos que ver.

Mito 7- Dormir en un cuchitril es lo más auténtico

Este es un mito muy extendido entre los viajeros que habitualmente viajan con mochila, entre los que me incluyo. Parece que si no duermes en el antro más cutre del lugar no eres un viajero auténtico. Señoras y señores, reconozcámoslo. Si tuviéramos mucho dinero no acabaríamos durmiendo donde a veces lo hacemos. Admito que normalmente, sobre todo en viajes largos, prefiero invertir el dinero de un viaje en otras cosas que en un super alojamiento. Con que esté limpio y esas cosas me vale. Además si gasto menos en un viaje, puedo viajar más el resto del año.

Personalmente me gustan más los sitios pequeños y familiares que los grandes hoteles impersonales. Y siempre que puedo, tiendo más a los establecimientos gestionados por gente local que a las cadenas internacionales. Porque tienen más encanto y creo que es una opción más responsable y sostenible. Pero también me encantan esos hotelitos boutique con piscina privada en la habitación, o con un spa que quita el aliento o en los que miman todos los detalles. Y si tuviera más dinero, no tengo ningún pudor en aceptar que me alojaría allí en lugar de una guesthouse cochambrosa, porque sólo existen los dos extremos en la localidad donde me alojo y el «bueno» no puedo permitírmelo. O porque directamente no existe en el lugar una opción mejor y yo no quiero dejar de visitar ese lugar.

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Hay que dormir en un lugar cutre como éste. O peor. Crédito: Shutterstock

Y confieso que en muchos viajes que he realizado en Asia, por ejemplo, donde los precios son mucho más asequibles para nuestros bolsillos, he intentando incluir siempre al menos uno de esos hoteles encantadores de los que nos saldría jamás. Ese caprichito viajero que tan bien sienta (te lo prometo, pruébalo si no me crees). ¿Me hace eso menos «auténtica»?

¿Que alguien tiene más dinero para gastar en un alojamiento chulísmo? ¿O que prefiere invertirlo en eso en lugar de otras cosas? Pues perfecto. Yo no creo que alguien sea más aventurero o más fenomenal por alojarse en un lugar u otro. Si al final, la mayoría de las veces ni siquiera pisas el hotel… sobre todo cuando es de los cochambrosos….

Por otro lado, hay guesthouses y hostels magníficos. Nadie te bajará del pedestal de viajero «superpoderoso» por dormir en ellos. Y también puedes dormir en un hotel (a veces por el mismo precio). No es ningún pecado.

Mito 8- Allí no hay nada que ver

Este mito puede ir emparejado con el nº 6. No vayas allí que no hay nada que ver. ¿Cómo? Quizás no lo que tú buscas. O quizás ni siquiera sabes si hay algo o no, porque nunca has estado y te dejas guiar por los clichés o por lo que hayas leído u oído.

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Crédito: Shutterstock

A mi personalmente esto me pasa continuamente. Y ya casi estoy por tomarlo como una costumbre. Si me dicen que no vaya porque no hay nada que ver, voy. Porque seguro que hay algo que me encanta. (Vale, asumo también que desde pequeña me gusta llevar la contraria)

Un ejemplo muy claro, me pasó con Camboya. Lo leí multitud de veces  y lo oí en otras tantas: «Fuera de los templos de Angkor no hay nada que ver en Camboya». Pues oye, descubrí uno de los países que más me han enamorado y no fue precisamente en Siem Reap ni en los templos de Angkor (maravillosos por otro lado)

La ventaja de no seguir la corriente es que muy posiblemente acabes en lugares maravillosos donde no haya apenas turistas (o viajeros, depende como te guste llamarlos)

Mito 9- No eres un viajero auténtico si …

… si no comes comida local, si sólo has estado en X países, si no llevas mochila, si viajas a países «desarrollados», si no viajas 6 meses sin billete de vuelta ( o si vuelves antes porque tu cuerpo/mente no lo aguantan)… y podríamos extendernos hasta el infinito. A mi estas expresiones me parecen de personas que se creen superiores, sinceramente. Y sí, me gusta disfrutar de la comida local normalmente, viajo con mochila en viajes largos porque me resulta más cómodo, visito lugares «extraños» para mi gran entorno y he viajado sin billete de vuelta en el pasado.

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Crédito: Shutterstock

Pero también viajo con maleta, a veces voy a hoteles chulos y no tengo ningún complejo en aceptar que me gusta comerme una pizza cuando llevo 10 días a base de arroz o que de vez en cuando me gusta pegarme un viajecito sólo para descansar, sin ir de exploradora. No necesito demostrar mi status de viajera a nadie. Ni juzgo a nadie por viajar de otra forma distinta a la mía.

Nadie tiene que demostrar nada cuando viaja, aunque muchos se empeñen en lo contrario ¿Quien es nadie para definirte o juzgar la forma en que viajas? Es tu dinero, tu tiempo y tu vida. Además ¿qué significa exactamente ser auténtico?

Nadie es el «viajero perfecto» y todos los somos a la vez. Cada uno realiza el viaje que para él o ella es perfecto.

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Crédito: Shutterstock

En el fondo creo que todos estos mitos, perjuicios y prejuicios se centran en 3 cosas muy simples: respeto, humildad (¡uy la humildad!) y no intentar ir de «viajero evangelista». Ni los que viajan a todo lujo, ni los que van de exploradores. En no pensar que porque a ti te gusta más una forma de viajar, esa es la perfecta. Y sobre todo, haz y deja hacer.

Ninguna otra persona tiene el derecho a darte lecciones ni a decirte cual es la mejor forma de viajar. Viajar forma parte de vivir (al menos para mi) y cada cual vive su vida a su manera. Llevo viajando muchos años y de muchas formas. Y espero poder seguir haciéndolo muchos años más. Sin seguir ningún decálogo de reglas inventadas por alguien. Y sin dejarme juzgar. Y procurando no hacerlo yo tampoco.

Así que vive tus viajes como te plazca, pero sobre todo: sigue viajando.

Procura hacerlo responsablemente, eso también.

¿Qué mitos viajeros son los que tú detestas?

Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Técnica en turismo y travel planner de profesión. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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