Asia, Estambul, Tradiciones en el Mundo, Turquía

Cómo disfrutar del fin de año en Estambul

Desde hace unos años huimos de los cotillones, fiestas multitudinarias de fin de año y jolgorios varios, y aprovechamos para marchar de viaje unos días y empezar el primer día del año, frescos y viendo lugares nuevos allende nuestras fronteras.

Aunque reconozco que la noche de fin de año en Lisboa, se alargó más de lo que habíamos pretendido en un principio -el jolgorio en esta ciudad es increíble- generalmente nuestra intención en los útlimos años, es no hacer nada especialmente festivo esa noche, y empezar el año viviéndolo en escenarios nuevos.

Uno de los lugares que se iban resistiendo hace años, era Estambul, así que sin pensarlo mucho, tras encontrar un vuelo a un precio asequible, fue el lugar elegido para estrenar la década y disfrutar de la última noche del 2010 y los primeros días del año 2011.

Llegábamos a Estambul el mismo día 31 de Diciembre por la tarde, sin saber qué haríamos esa noche, ni tan siquiera si podríamos cenar algo digno. En Estambul la última noche del año, se celebra por todo lo alto y es muy habitual que la gente reserve con antelación cenas especiales en restaurantes o meyhanes o  en clubs privados.

Estambul
Istiklal Caddesi

Nos alojamos en el Pera Rose Hotel . Un hotel muy bien situado en la parte moderna de la ciudad, en el barrio de Beyoglu , muy cerquita  de la concurrida y animada Istiklal Caddesi  y junto a una zona con muchos meyhanes, pequeños restaurantes y bares para tomar algo después de un largo día visitando la ciudad. Un hotel agradable y a buen precio, teniendo en cuenta que es Estambul  y que eran unas fechas complicadas.

Lo primero que hicimos al llegar al hotel y registrarnos,  ya sobre las 18h, fue dejar rápidamente las maletas y salir a dar una vuelta por la zona del hotel  y chequear un poco los restaurantes, precios de menús, etc. Esa noche todos (o casi) los restaurantes/meyhanes tienen menús cerrados con precio fijo sin opción de carta. Algunos con precios carísimos (especialmente los que tienen vistas al Bósforo, por el tema de los fuegos artificiales), otros con precios más asequibles. A mi me apetecía un meyhane  para cenar, con un ambiente más informal y “tabernero” que un restaurante al uso, y cenar a base de “meze”, o tapas turcas. Así que fuimos directos a ver unos cuantos.

Después de ver varios que nos gustaban y tenían un precio parecido, decidimos quedarnos en Gurme Boncuk  No hay que confundir con el Rest. Boncuk a secas, que ese es mucho más turístico ( a.k.a caro)  y aparece en todas las guías. Este es otro.

Reservamos mesa (ya de las últimas) y nos fuimos al hotel a refrescarnos y cambiarnos después del viaje y a echar unas cervecitas antes de cenar. Menos mal que reservamos porque todos los restaurantes por la zona estaban a tope a la hora de cenar.

El menú, a base de mezes , que incluía tropecientos mil entrantes en varias rondas: varios entrantes, plato principal con el pavo con arroz típico de esa noche, postre y todas las bebidas alcohólicas ( y no alcohólicas) que quisiéramos (raki, cerveza, vino, vodka, whisky…) costaba unos 50€ por persona (casi todos los menús más “asequibles” esa noche, rondaban ese precio). Y te aseguro que no he comido tanto en mi vida, (ni tan largo y tendidamente) y aún así, no fuimos capaces de terminarnos todo.

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Primera ronda de entrantes en nuestra cena de fin de año turca

Cenamos de maravilla (luego repetimos otra noche ya sin menú cerrado) y estuvimos 3 horas cenando. Pero no 3 horas de sobremesa, no, ¡¡3 horas comiendo!! Aquello fue una bacanal … no paraban de sacar platos… Lo curioso es que los turcos que había (que eran la mayoría del resto de comensales) paraban de comer, echaban un cigarro, comían, bailaban un rato, volvían a fumar (de mientras se trincaban media botella de raki), se pegaban un cántico, otro trago de raki, volvían a comer… y seguían cenando todavía a la 1 de la madrugada …

Sin duda, para ellos el asunto de la mesa y el buen yantar, es algo con lo que disfrutan tanto o más que nosotros. Durante la cena había un señor tocando la guitarra típica turca, y cantando. Los parroquianos le acompañaban con cantos muy a menudo. Todos los comensales parecían ser clientes asiduos y turcos, menos nosotros y otra pareja de italianos.

 

Cuando dieron las 12h de la noche, e hicieron la cuenta atrás, todo el mundo empezamos a chocarnos las manos y a abrazarnos  (besos las mujeres no, que no está bien visto). Acto seguido, se apagaron las luces y de repente, apareció una bailarina (espectacular y bellísima) danzando danza del vientre al son de música y tambores embriagadores. La gente, empezó a meterle billetes en el sujetador y casi todas las mujeres se le unieron bailando al cabo de un rato, yo incluida … (que para eso estuve aprendiendo esta danza una buena temporada), hasta que finalmente acabaron unos cuantos hombres bailando con ella encima de la mesa..

Tremendamente bella, la bailarina
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Aquí ya empezaban a subirse encima de las mesas…

Después de que se marchara la hermosa bailarina, seguimos cenando (a las 12h todavía no habíamos comido  el plato principal…) y la gente ya toda ciega de raki, empezó a cantar y a hacer duetos de una mesa a otra…

La verdad que estuvo genial y pasamos una noche estupenda. Acabé conociendo a la gente de todas las mesas y entendiéndonos como podíamos entre turco, inglés, alemán y gestos..

raki
El raki ayuda a socializar 

Para la 1,30-2h y tras tomar unas copas entre cánticos,  en el mismo restaurante, para digerir la cena, ya nos marchamos a dormir. No fuimos a tomar nada a ningún local  o club, ni a festejar en ninguna de las varias fiestas callejeras que hay por la ciudad. Para quien le interese las fiestas en la calle hay posibilidades como  la de la Plaza Taksim (no muy recomendable dicen por las multitudes y lios que siempre hay), o la de las zonas de Nisantasi o Kadiköy, mucho más tentadoras.  En mi caso, quería aprovechar el día 1, que por cierto fue espectacular – con un cielo azul y soleado-  y disfrutar de Santa Sofía fresca y lúcida. Tenía una ilusión tremenda de empezar el año visitando Santa Sofía

santa sofia
Santa Sofía el día 1 de Enero

La verdad que fue una Noche Vieja estupenda en Estambul. Y la elección del restaurante estuvo genial y acertadísima. El encargado cada día nos paraba para charlar cuando pasábamos por delante otros días; un día nos invitó a café y té a media tarde; y el día que volvimos a cenar, todos los camareros fueron super amistosos y se acordaban de nosotros. La comida estupenda y fue unos de los meyhanes de todos los que estuvimos, que tenía más variedad de mezes para escoger.

Sin duda, una forma estupenda de acabar y empezar el año ¡y la década!

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