Grecia es un lugar que me conquistó tan sólo pisarlo. Aún no entiendo como no vuelvo todos los años, porque desde que estuve allí no he dejado de añorarlo. Me llenó el alma de luz, de sosiego y de alegría. Sus siglos de historia, de mitología y de mezcla cultural; sus paredes encaladas; sus delicias gastronómicas; las horas de sal, luz y azul; las calurosas...





