¡Todo sea por la aventura de viajar!

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Personalmente no necesito demasiadas razones para viajar ni sé muy bien qué responder cuando me preguntan el por qué de mi sed de viaje. Simplemente lo necesito , es una forma de vida,  una necesidad vital.

La lista de razones por las que viajamos puede ser eterna, y muy variable además, de unas personas a otras. Pero hoy no voy a hablarte de las razones por las que viajamos , sino de todo lo que nos toca «soportar» a veces, y aún así, seguimos viajando y soñando en pisar cientos de nuevos lugares, un día tras otro.

Seguro que te habrán preguntado mil veces cómo podemos tener esa necesidad , en ocasiones incluso enfermiza, que nos lleva a vivir o experimentar situaciones y un largo etcétera de incomodidades, que otros humanos no afectados por este «virus» viajero, serían incapaces de soportar.

Seguro que hemos vivido experiencias durante nuestros viajes que al contarlas al regresar, han llevado a los no viajeros que nos rodean a decirnos: «con lo que bien que se está en casa, ir a pasar penurias…» , mientras nosotros pensábamos para nuestros adentros, que jamás llegarán a comprendernos y que justo en esos momentos fue cuando nos sentimos más vivos que nunca . O quizás… no tanto, según la situación, pero con toda seguridad, al recordarlo, sentimos que volveríamos a pasar por ello una y otra vez con tal de seguir recorriendo el mundo.

Así que hoy te lanzo unas reflexiones en voz alta  sobre las supuestas incomodidades y locuras de los viajes, gritando a los cuatro vientos, que a pesar de todo, ¡ viajar, merecerá la pena una y mil veces!

LOS VUELOS

El primer supuesto suplicio al iniciar un viaje, se da ya en el propio aeropuerto. A menudo, después de hacer unos cuantos kilómetros para llegar hasta él, tenemos que soportar colas tremendas y personal no siempre de lo más amable. Por supuesto,  cuando hacemos esa cola para facturar, siempre tiene que haber un fitipaldi detrás, con el carrito del equipaje, con una impetuosa necesidad de avanzar 30 cm. lo más rápido posible aunque eso signifique robarte tu espacio vital y machacarte los talones con las ruedas.

Nos registran como si fuéramos delicuentes, nos hacen ponernos casi desnudos: fuera botas, cinturones.. saca la cámara, el móvil, el ordenador…Aún así  siempre acabo siendo toqueteada, ya que rara vez no pita el control de metales al pasar yo.. (estoy empezando a pensar que como demasiado hierro…) Nos obligan a dejar nuestros botellines de agua (¡no sin mi botellín de agua! ) y a comprarlos en el interior a precio de whisky escocés.

En fin.. que sólo este paso puede dar pie a escribir un artículo entero, pero reconozco que aún así, me encantan los aeropuertos.

A veces recorremos medio mundo, con escalas eternas para poder abaratar el precio del vuelo, ya que si no, muy posiblmente jamás podríamos volar a donde lo estamos haciendo. Y un viaje de supuestamente  10 horas se convierte en otro de 35 (o más). ¿Quien no ha hecho cuatro escalas para volar a un destino? Obviamente si hubiéramos podido pagar  2.000€ por el vuelo, sería directo…

Vuelos de 10, 12 o muchas más horas, por supuesto en asientos turistas, donde soportamos ronquidos del vecino, efluvios de nadie sabe quien,  patadas del dulce repelente niño ( o a veces no tan niño) que tenemos detrás, entre otras tantas lindezas que suelen ocurrir en el maravilloso mundo de los asientos de clase turista.

Está claro, que estos pasos los evitaríamos si fuéramos ricos y pudiésemos volar en primera clase y en vuelo directo.

Por no decir el tener que soportar un pavor tremendo, quien tiene miedo a volar, (afortunadamente yo no lo tengo) o indirectamente sufrirlo porque el vecino de al lado sí lo tiene, y cree que agarrando tu mano a punto de arrancártela, se salvará de estrellarse a causa de las turbulencias.

DORMIR

Compartimos habitación con todo tipo de bichos, insectos, animalejos (aún recuerdo la señora tarántula o el enjambre de termitas que compartieron alcoba con nosotros  en algunos lugares de Indonesia), así como elementos varios de lo más variopinto.

¿Quien no ha compartido habitación en un hostel con los más peculiares personajes, soportando ronquidos, sonidos varios y las más inverosímiles situaciones…?

Eso cuando no nos toca dormir al raso (a mi me ha tocado unas cuantas veces)  o tirados en un aeropuerto.

TRAYECTOS INTERNOS

Aguantamos interminables trayectos en bus o tren de 8 o 10 horas ( o incluso días)  para recorrer tan sólo 200 km. Muchas veces de pie o haciendo un tetris imposible. Trayectos con chóferes suicidas y  carreteras caminos de mala muerte infernales , donde te cruzas con autobuses o coches kamikazes, viandantes, vacas, búfalos, varanos y todos los seres vivos posibles que habitan el lugar

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Trayecto por Sri Lanka

VIVA LA AVENTURA

Nuestra sed de aventura , a veces nos hace pasar por situaciones que rozan  el peligro -o directamente lo tocan a fondo-, sin ser conscientes que meses después recordaremos que nos libramos de una buena…

Soportamos picaduras de mosquitos (a mi personalmente me devoran) y la sombra de enfermedades como el dengue o la malaria.

Buceamos entre tiburones, paseamos buscando leones, leopardos, cocodrilos  o serpientes… Aunque muchas veces acabemos encontrando tan sólo  sanguijuelas….

Nos tiramos días y días con un «no, thank you» como parte del vocabulario básico, para despejarnos de taxistas, tuk tukeros,  vendedores del mejor souvenir y busca-vidas varios (totalmente comprensibles, por otro lado)

Comemos cosas de lo más sospechosas que a menudo no sabemos ni que son,o nos saltamos a la torera las normas básicas de sanidad  por probar ese sabroso bocado que venden en un puesto callejero y que hace las delicias de los locales. O simplemente no comemos en todo el día porque no hay donde hacerlo o resulta que coincidimos en Ramadán u otro tipo de festividades y tradiciones.

Comida callejera en Camboya
Comida callejera en Camboya

Pisamos los baños más inimaginables , casi nunca tenemos agua potable si no la compramos embotellada (¡medio sueldo se va en la bendita agua!) o llevamos pastillas potabilizadoras , y muy a menudo una ducha caliente es todo un lujo.

Acogedor toilette en Myanmar
Acogedor toilette en Myanmar

Soportamos calores infernales, humedades de casi el 100% , trombas de agua tremendas o un frío que ni sabías que era posible soportar.

Y la lista podría alargarse hasta el infinito y mucho más. Pero .. ¿qué son todas estas situaciones, sino minucias?

Las sonrisas de los que nos cruzamos por el camino; los paisajes más inimaginablemente bellos que pisamos; los monumentos más espectaculares que la mano del hombre ha logrado construir; los momentos más mágicos que jamás hayamos vivido;  o los manjares más deliciosos que jamás hayamos probado… compensan con creces todas estas pequeñas incomodidades. Que por otro lado no son nada comparadas con las que tuvieron que soportar los grandes viajeros años ha.

Las sonrisas de los niños de Camboya me robaron el corazón
Las sonrisas de los niños de Camboya me robaron el corazón
Espectaculares arrozales en Indonesia
Espectaculares arrozales en Indonesia
Espetacular templo de Ta Prohm en el complejo de Angkor
Espectacular templo de Ta Prohm en el complejo de Angkor
El paraíso de Maldivas
El paraíso de Maldivas

Pequeñas incomodidades al fin y al cabo, que no hacen más que acrecentar nuestra sed de recorrer el mundo.

¡Todo sea por la aventura de viajar!

Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Técnica en turismo y travel planner de profesión. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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