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Lisboa | Un fin de año único y guía práctica de viaje

A finales de Diciembre nos decidimos por celebrar la entrada al 2009 y el fin de año en Lisboa.

Una ciudad que siempre había deseado visitar, pero que siempre había postergado su visita, y de la que me enamoré tan sólo llegar.

Volví totalmente encantada. Me encandiló la ciudad, pasear por su calles, la deliciosa comida, el ambiente, la gente, esa mezcla de nostálgico sausade y decadencia, con pinceladas de modernidad “cool”. Ese aire entre mediterráneo y atlántico, entre norte y sur.Me marché, ya deseando volver.

Lo que eran 5 noches se convirtieron en 4 a causa de una cancelación de la TAP, la compañía con la que volábamos desde Bilbao. Pero a pesar de esa noche robada, nuestra estancia en Lisboa nos cundió. Aunque por supuesto,  como en cualquier viaje, se nos hizo cortísima.A pesar de este incidente, disfrutamos de una ciudad mezclada de tenue lluvia y momentos de luz y sol, con temperaturas muy agradables.

Lisboa

Nuestra intención inicial era haber ido también a visitar Sintra y Cascais, pero finalmente no fuimos. Preferimos dejarnos perder por las calles de Lisboa y disfrutar con calma de la ciudad.

La entrada del año fue preciosa, en la plaza do Comercio con el espectáculo de fuegos y música. Y seguimos la noche en los garitos del Bairro Alto, donde sin intención previa, alargamos la noche más de lo previsto y acabamos compartiéndola con un montón de gente local, que se pasaron media noche invitándonos a caipirinhas.

El Hotel Marqués de Pombal, donde nos alojamos, y que conseguí por un buen precio, es un lugar recomendable. En la Av.Liberdade y a 10-15 minutos andando del centro, con una parada de metro justo enfrente y con unas instalaciones muy agradables y un personal fabuloso.

En otras épocas del año, pueden encontrarse buenas ofertas en buenos hoteles, pero en fin de año fue complicado y me llevó unos días conseguirlo.

Recargamos varias veces la tarjeta 7 colinas, en nuestro caso Viva Viagem (que es lo mismo, y que sólo cambia de nombre por que la sacamos en el metro).La verdad, que creo que es una de las tarjetas de transporte, que mejor he amortizado y a un precio excelente. El sistema de transportes de Lisboa, me parece de lo más eficiente y organizado. La usamos para metro, tranvía, elevadores…

La comida en toda la ciudad fue excepcional y a buenos precios en todos los lugares donde comimos. La verdad que nos hartamos de buen pescado, pulpo, marisco, arroz , pastelitos…. Y cuanto menos elegante era el sitio, mejor comimos. Y sin olvidar los deliciosos chupitos de Ginjinha en el “Ginjinha Sem Rival”,que repetimos unas cuantas veces, compartiendo el rato con la gente en la calle…

Estuvimos un día comiendo en la Cervejeria Trindade, un lugar muy recomendado por mucha gente, y aunque el sitio es bonito y no comimos mal, el lugar me pareció tremendamente turístico, y comimos diez veces mejor y más barato en otros sitios.

Los pasteis de Belem, a pesar del tumulto en la famosa pastelería, deliciosos y totalmente recomendables. Los acompañamos de unas deliciosas croquetas de bacalo y unas empanadas recién hechas. Después de la fantástica visita a la Torre de Belem y al paseo por los alrededores , fue el punto culminante a nuestra visita por este barrio.

Pasteis Belem

Los paseos callejeando por Alfama sin rumbo, el regateo comprando algunos cachivaches en el “rastro” de este barrio, la visita al Castelo de Sao Jorge y las espectaculares vistas desde alli, la parada en O Chapitó, viendo como se ponía el sol…

Lisboa

Lisboa

…La elegante zona de Baixa y Chiado y el dejarse perder por las callejas laterales de la Av. 24 de Julio. El paseo bajo la lluvia por el Parque Eduardo VII, absoluta y completamente entero para nosotros solos. El descubrir al llegar a un calle que habíamos hecho un rodeo tremendo para llegar, pero que eso nos había regalado rincones maravillosos….

… Esas subidas y bajadas, que dejaron ciertas agujetas en nuestros músculos. El recorrido con el tranvía 28, de un extremo a otro, en plena noche, haciéndonos sentir que era el trayecto más romántico que habíamos hecho un día 1 de Enero….

Lisboa

Lisboa

…Los fados y bossa novas improvisados en una lúgubre taberna del Bairro Alto, donde comimos uno de los mejores platos de toda nuestra estancia, compartiendo mesa, vinho verde y calurosas charlas con una pareja de lisboetas….

….Los barrios de Anjos, Graça y Estrela donde sentías cambiar de ciudad, de repente. Por no decir, cuando entramos en el centro Comercial Mouraria,(en la zona de Martin Moniz), fue como entrar de sopetón, en un mercado del Sudeste Asiático. Si hasta olía igual!!!! Repleto de puestos de chinos, hindús… todos comiendo su arroz y tallarines en la puerta con sus arroceras…me trasladé a Asia.

…..Todos y cada uno de los momentos….Fueron un tremendo placer…

Una vez leí, que para ir a Lisboa  hay que ir con el corazón y la mente como si se hubiera hecho un largo camino para llegar.

Y realmente esa es la sensación que tuve todo el tiempo en Lisboa. A pesar de que me sentí  totalmente en casa en cada instante, tenía la sensación de que estaba en un país muchísimo más lejano.Al otro lado del atlántico.

Es extraño, pero también sentí como si de repente me trasladase del mediterráneo al atlántico a cada momento. Una especie de mezcla de sentirme estar en Grecia, en Nápoles, en Turquía, en Croacia, en Brasil, en Barcelona.. También me recordó algunos momentos (y no me preguntéis por que…) a Dublin.  Quizás la ciudad tiene esa alma deliciosamente revuelta , por haber sido Portugal un país que conquistó muchos otros y se llevó pinceladas y mezcolanzas de cada uno de ellos y un trocito de su esencia…

Fueron unos días maravillosos. Aunque sin duda, el mejor recuerdo lo llevo de la gente que nos hizo sentir como si fuéramos lisboetas de toda la vida.

Sin duda, volveré. Lisboa es una ciudad que se añora ya desde el primer segundo que la pisas.

Algunas fotos de Lisboa

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