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Vuelta a los orígenes

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Acabo de darme cuenta, que estoy volviendo de alguna manera, a los inicios de mi vida viajera. Estoy a 2 meses de mi viaje de verano y no he preparado absolutamente nada.(El vuelo lo tengo, eso sí.)

Estoy notando que me da absoluta pereza preparar el viaje y no sólo eso, sino que  me apetece NO prepararlo.

Cuando empecé a viajar,hace ya más de 20 años, cuando internet sonaba a ciencia ficción y apenas había guías de viaje, el viaje se convertía en una absoluta sorpresa. No sabías apenas lo que ibas a encontrar , más que lo que habías leído en algún libro o lo que habías soñado tras leer algún artículo en la revista Altaïr.Decidías montarte en un tren, un autobús o un coche compartido unos días antes de salir. O te ibas a una agencia de viajes y con una semana de antelación, decías “dame un billete de avión a X, que tenga tarifas mini”. Preparabas la mochila con apenas 4 mudas y muchas ilusiones y pocas preguntas sobre lo que te ibas a encontrar.

Me tocó dormir a la intemperie en más de una ocasión, por no encontrar donde alojarme. O descubrir que volvías a creer en la humanidad, cuando alguien que no conocías absolutamente de nada, te ofrecía su casa para poder pasar la noche.Ibas siguiendo un recorrido en función de lo que ibas encontrando, de lo que te apetecía en ese momento o de que alguien en el camino te decía no debes perderte este u otro lugar…Casi siempre viajaba sólo con billete de ida y sin saber qué es lo que haría al día siguiente.

De repente internet invadió nuestras vidas. Aparecieron las tarifas económicas de vuelos,(aunque ahora mucha gente piense que son carísimos, viajar hoy a Hong Kong cuesta lo mismo que antes un billete a Berlin) que hacían que compraras el billete con meses de antelación.Aparecieron los foros de viaje (que personalmente descubrí tarde) que poco a poco hicieron que casi supieras al mínimo detalle qué ibas a encontrar en uno u otro lugar. Y con eso, empecé a disfrutar preparando el viaje, tanto como del viaje en si mismo, empapándome y absorviendo tanta información sobre el destino, que casi parecía que había estado ya. Y verdaderamente lo disfrutaba.Aunque siempre dejaba puntos para la improvisación, y alojamientos sobre la marcha, empecé a reservar gran parte de los hoteles del recorrido, vuelos low cost para hacer algunos trayectos internos.Y a pesar de dejar parte del viaje “abierto” mis viajes poco tenían que ver con lo que fueron en un origen.

Ya el año pasado en nuestro viaje a Sri Lanka empecé a sentir que necesitaba volver a mis orígenes, y aunque busqué información sobre el país y reservé el primer hotel de nuestro recorrido, sentía que no me apetecía llevar todo tan sumamente aprendido.

En los últimos viajes por Europa, no he llevado apenas nada de información sobre el destino, y  me ha resultado totalmente liberador.

Este próximo viaje, con más fuerza, y quizás también por falta de tiempo, siento aún con más intensidad que no me apetece saber qué encontraré. Y aunque no viaje como cuando tenía 20 años, con billete de sólo ida,ni sin saber apenas nada de mi próximo destino, deseo que sea el mismo camino el que me sorprenda. No quiero leer más sobre lo que mi próximo viaje posiblemente me deparará.No me apetece saber si es mejor alquilar un coche o contratar un tuk tuk.Si es mejor empezar el día visitando un templo o un mercado de frutas….o de si no debo perderme tal momumento, o una deliciosa comida en el restaurante que hay en la calle tras el hotel. Porque tengo comprobado, que una vez allí haré todo lo contrario a lo que pensaba que haría , 2 meses antes sentada delante mi ordenador.Y además, no quiero tener expectativas. Siento que necesito volver a lo inicios, a mi origen y a lo que creo que es la verdadera esencia de un viaje: Dejarme sorprender por lo que el lugar que visite tiene por ofrecerme en cada esquina y en cada rincón….sin saber a dos meses vista, exactamente qué será o si debe entusiasmarme , cuando quizás no sea así.

Internet me ha saturado de información. Quiero sorprenderme!

No he pasado más allá de las páginas de historia y cultura de la guía de viajes. Y no lo pienso hacer hasta que llegue a mi destino.(Realmente no sé siquiera porque compro una guía de viajes, porque cada vez las utilizo menos). Tan sólo lo haré para aprenderme las cuatro expresiones y palabras básicas de su idioma, como siempre he hecho.

No es ni desgana, ni falta de motivación.Cuento los días para salir de viaje! Pero deseo que las mariposas que invaden mi estomágo el día antes de salir, se mezclen con la sorpresa de lo que me deparará.No quiero ir con la lección estudiada,a sabiendas que una vez allí, no la aplicaré.

Quizás os preguntaréis donde voy. Una vez más, el Sudeste Asiático me espera.En un par de meses, saldremos para algo más de 3 semanas de viaje, destino Camboya. Un país que llevo muchos años con ganas de visitar.

Un par de días de stopover en Dubai , su achicharrante calor en pleno verano, y sus deslumbrantes edificios y oropeles, nos preparán para empezar el viaje a Asia, con Bangkok como puerta de entrada. No me resisto a pasar de nuevo uno o dos días en una de las ciudades que más adoro de todas las que he pisado.Será la cuarta vez, y seguro que no la última. Tras la capital tailandesa, Camboya , sus templos milenarios, sus paisajes verdes por las lluvias, sus amables gentes y quien sabe cuantas cosas más,nos esperarán.

Y cómo prometí hace 3 años(las promesas están para cumplirlas), volveremos a nadar entre las pristinas aguas de las islas Perhentian en Malasia, y a disfrutar de sus blancas playas perdidas entre la selva, que tan feliz me hicieron en esa ocasión y con las que no he dejado de soñar desde que las pisé.

Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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