Conozco…
un restaurante en la costa catalana donde hacen los mejores arroces del mundo mundial y no hay ni un sólo turista. Eso sí, si no reservas no hay un hueco libre. Una playa desierta en el Sudeste Asiático donde ver la vida pasar en soledad es un verdero placer. Un acantilado en Menorca donde disfrutar las mejores puestas de sol de la isla y en solitario. Una aldea perdida, donde son felices estando perdidos. Un rincón entre viñedos que es mi paraíso particular….
Pero quizás nunca lo cuente. Ni jamás escriba sobre ello. Será uno de mis secretos viajeros.
Un golpe de pluma (o de teclado) puede acabar destruyendo ese paraíso particular y pasar de un ser un secreto a ser convertido en un lugar con una invasión masiva de turistas.
Todos queremos conocer esos rincones o lugares mágicos fuera de los circuitos turísticos tradicionales, el archiconocido “off the beaten track”. Que nos cuenten aquel lugar que nadie conoce y es mágico. Pero cuando lo hemos hecho público, y las voces han corrido, muy posiblemente ya nunca será lo que era. Aunque nos pese.
Realmente si un lugar recibe muchos turistas y visitantes es porque el lugar encierra una belleza indescriptible u ofrece algo especial. O al menos lo hizo alguna vez. Y evidentemente también disfruto compartiendo lugares , de la misma forma que disfruto descubriéndolos.
Pero también creo que es responsabilidad de lo/as que escribimos sobre viajes y lugares, o los promocionamos de una forma u otra, valorar el impacto que puede tener revelar esos “secretos” sobre el lugar en concreto y sobre la gente (por no decir la fauna y la flora) que vive en él y sobre sobre sus costumbres.

Además de viajera, y de escribir sobre viajes, me dedico profesionalmente al turismo. Y no voy a negar, que muchas veces me encuentro en un serio dilema ético. Me considero una buena profesional (o al menos lo intento) y como gestora de un destino, me desvivo para promocionarlo y descubrir a los clientes los mejores rincones del lugar, para llevar más turistas a los establecimientos a los que a mi me gustaría ir como turista y donde creo que merecen tener más volumen de negocio por su buen hacer. Pero me esfuerzo del mismo modo para intentar potenciar un turismo responsable y sobre todo sostenible. De la misma manera que intento hacerlo cuando viajo por el mundo.
Aún recuerdo horrorizada lo que me encontré en Maya Beach en las islas Phi Phi de Tailandia, la famosa playa de la película “La playa”. Un lugar tremendamente bello, eclipsado por la jauría de cientos de turistas que invadían el lugar. Yo incluida. Fue horrible. No puedo describirlo de otra forma.

Todos sabemos de aquella aldea que no hace tantos años era un lugar perdido en la selva, donde podías pasar días unos días conviviendo con los habitantes del lugar, con una hospitalidad desbordante y que alguien nos contó que existía. Hoy recibe cientos de turistas. Sus habitantes perdieron también su sonrisa amable y su forma apacible de vida. ¡Ah! Y los niños vagan por las calles, pidiendo dinero por sacarse una foto contigo. Por supuesto, nada de ir al cole. Es más rentable que se conviertan en una “fuente de ingresos”
O aquel restaurante u hotel que tenía la mejor relación calidad-precio del lugar hasta que nosotros, los turistas, llegamos con nuestra guía de viajes bajo el brazo.
Ese fue el final del encanto, cuando alguien nos lo contó, o salió en un reportaje en la tele, o lo vimos en una revista u otra publicación. El “secreto” mejor guardado se desvaneció. Y el efecto “wow” desapareció cuando cientos, miles de turistas descubrimos ese lugar super genial que “nadie más que nosotros conocía”. Y entonces salimos buscando de nuevo lo “auténtico” y la rueda volvió a girar de nuevo. En busca de un nuevo y revelador secreto.
Y sí, disfruto contando los lugares que he visitado y soy feliz sabiendo que a veces colaboro ni que sea un poquito, a que un negocio prospere un poco más por hablar sobre él. O que un destino recibe más turistas gracias a que inspiramos a otros viajeros a visitarlo. O que alguien ha descubierto un lugar que le ha fascinado gracias a mi. Y me encanta compartir secretos y rincones con todos mis lectores y con mis amigos. Y quiero y deseo que los que me léeis también tengáis la oportunidad de descubrir los lugares mágicos que he tenido la suerte de conocer. Muy posiblemente yo también lo descubrí porque alguien me lo contó. Y sé que este post quizás sea incluso un poco controvertido. Pero es nuestra responsabilidad valorar si ese lugar quiere ser descubierto y si sus gentes quieren que el turismo les “robe” su forma de vida o no. Y por supuesto, en caso afirmativo, hacerlo con el mayor respeto por sus costumbres y forma de vida. Nosotros somos siempre los invitados.
También el destino tiene algo que ver en cómo gestiona esos flujos turísticos, eso no lo vamos a negar.
Yo espero seguir contándoos durante mucho tiempo que una vez conocí un lugar… y contaros algún que otro secreto. Pero sólo alguno. El resto permanecerá en mi memoria. A menudo ni siquiera en mi cámara de fotos.
¿Y tú qué opinas? ¿Crees que debes contar al mundo entero aquel fantástico lugar que descubriste? ¿O es mejor que permanezca como el secreto mejor guardado?
EL DEBATE ESTÁ ABIERTO.






Buenas Carol! En cierto modo discrepo contigo… aunque hay pinceladas en las que más o menos comentas algo sobre la opinión que yo tengo de este asunto. No creo que por descubrir un lugar se vaya a estropear. Es cierto que un espacio natural, si vamos miles de turistas, al final los menos responsables irán dejando sus basuras y sobras esparcidas… Pero a lo que te refieres de transformar un lugar secreto en turístico, buena parte de culpa la tiene el dinero, y me refiero al dinero fácil. Más que los turistas que vamos, la responsabilidad de un lugar es del pais y la gente que habita en él. De controlar el turismo y no comenzar a construir ni poner todo tipo de chiringuito, hotel o tiendas… o que la gente autóctona no se desate en avaricia por conseguir dinero fácil, como los niños que mencionas o como si los monjes del relato de MésEnllá se hubieran puesto a pedir dinero a los turistas… que en esta ocasión no pasó, pero en muchas ocasiones si pasa.
Como siempre, no se si me he explicado jejejeje.. pero si no, pues habrimos seguimos el debate…
Un abrazo!
Efectivamente por hablar de un lugar no tiene porque estropearse , eso es cierto Victor. Aunque son muchísimas las veces, que desafortunadamente sí se sucede.
Es cierto también que muchas veces, la mayoría de ellas, el detonante suele ser el dinero y la avaricia, y una mala gestión de los recursos, sea por el propio destino , por los empresarios turísticos o por los habitantes del lugar que ven el dinero fácil muy rápidamente. Ahi evidentemente es importantísimo que sea el propio destino quien se encargue de tener las cosas claras y de formar a los entes implicados para que no se cometan algunas de las barbaridades que todos hemos visto viajando, tanto en nuestro propio país como fuera.
Todos conocemos también destinos que aún a pesar de ser turísticos tienen una especial sensibilidad por mantener su esencia y porque el entorno siga siendo sostenible. Y también conocemos restaurantes u hoteles, por poner un ejemplo, que aún a pesar de recibir premios, menciones y ser citados y recomendados en multitud de guías, siguen manteniendo el mismo espíritu desde el principio e incluso han mejorado. No todo se desvirtúa afortunadamente.
Pero también creo que los turistas sí tenemos también una responsabilidad con eso. Siendo respetuosos, educados, cuidando del entorno, de las costumbres… Y no pretendiendo encontrar en el destino exactamente lo mismo que dejamos en nuestras casas o pretendiendo modelarlo a nuestro antojo.
En fin, creo que este sería otro intenso debate jejeje
Un abrazo
Completamente de acuerdo. Sin falta de irnos lejos, yo pongo el ejemplo de la playa de Gulpiyuri aquí en Asturias. Yo me enteré de su existencia cuando iba a la Universidad y eso que vivo a una hora en coche… cuando fui a conocerla me pareció un lugar mágico. Ahora todo el mundo sabe dónde está y como es esa playa, y aunque sigue sin haber indicaciones ni camino asfaltado para llegar, (gracias a Dios y a la cordura de las autoridades municipales), aquello es una feria… Los turistas van en manadas. Al contrario que Víctor yo creo que no hace falta ni siquiera ensuciar para “estropear” un lugar. La playa sigue estando ahí, intacta, sin infraestructuras, pero llena de gente haciendo fotos no es lo que era…
Un saludo!
A eso iba Elena! Esos lugares que no hace mucho eran rincones mágicos,al final acaban convirtiéndose en ferias donde todos acudimos a manadas por haber corrido la voz o por una promoción concreta. Aunque está claro que TODOS tenemos derecho a disfrutarlos, con lo que al final acaba resultando todo un poco complejo. Ya que si a mi me ha encantado porque no van a poder disfrutarlo otros.
Elena, pienso igual que tu, pero en este caso el municipio no ha hecho nada para explotar el turismo, ni nadie va por allí vendiendo bocatas ni nada parecido. A ese sitio puedes ir un día por la noche y te lo encontrarás vacio (o no…), pero en otros lugares turísticos como por ejemplo Amaya Beach, son las propias personas que se han ocupado de desvirgar un lugar.
En otras palabras… estoy totalmente deacuerdo con lo que dices Elena, pero los turistas en masa enfean un lugar, pero solo las personas que viven en ese sitio son capaces de destruirlo por completo…
Venga, venga… que siga el debate!!! jejeje
Aquí tengo que darte toda la razón Victor. En lugares como la playa que menciona Elena, no son los locales quien han desvirtuado el lugar para nada, sino que lo han sabido mantener salvaje, en su esencia. Afortunadamente.
Y estoy de acuerdo que muy a menudo son las personas del lugar quienes son capaces de rematar la jugada de destrucción.
En el caso de Maya beach por ejemplo. Si hay un trillón de barcas que descargan a cientos de humanos todos los días, es porque ha habido una demanda masiva y salvaje. Y eso ha sido la respuesta a esa demanda. Pero lo primero que pensé es que deberían regular la entrada de turistas a ese lugar. Con cupos máximo de acceso o como fuere. Afortunadamente no se puede alojar nadie ni hay alojamientos, ni establecimientos turísticos ni nada, pero en mi opinión regular el acceso se hace imprescindible, para salvaguardar el lugar, aunque eso implique que yo no pueda ir cuando me plazca.
En lugares en vías de desarrollo a nivel turístico y con playas magníficas y salvajes, con unos fondos marinos espectaculares , por poner un ejemplo,son los propios locales los que tiran toneladas de basura al mar. Aunnque aquí ya nos cargamos nuestro litoral hace décadas, aunque ahora nos entre la consciencia ecológica….
Hola a todos,
Yo creo que es mejor “guardarse el secreto”, como dice Carol. Aunque pudeda parecer egoista no querer compartir un lugar, si la gente va en masa puede acabar siendo un lugar que nada tiene que ver con el que nosotros conocimos.
Y tampoco hace falta irse demasiado lejos, como decis. Yo los findes hago montaña y no veas como estan algunos lugares, no solo por la acumulacion de gente, sino por la falta de civismo de esta (basura, gritos, perros encima tuyo dando la lata…). Da mucha pena, pero es asi.
Yo tb lei el post de Mes Enlla y ya le comente a Lluis que da pena que algunos lugares se hayan convertido en un circo. Yo tuve una sensacion desagradable este año en en Guate, en una colina habia lugareños haciendo una ceremonia con un idolo. Habia una pareja observandolo en silencio y nosotros cuando llego el grupo de guiris que se pusieron a hacer fotos como locos sin observar nada y desaparecieron al momento.
Nuestra actitud puede ser criticada tb, pero por lo menos intentamos ser respetuosos, mantenernos alejados y entender algo y no solo hacer fotos para enseñar a la gente las “cosas raraas” que hacen en otros paises.
En todo caso lo compartiria con gente que supiera guardar respeto y que se que se comportara y no anunciarlo a bombo y platillo.
Es mi opinion.
Saludos a todos!
Esta muy bien este post con esta reflexion Carol!
Laura
El caso de la montaña es otro ejemplo clarísimo sobre el tema de salvaguardar secretos.
Yo fui muchas veces a coger setas cuando vivía en el Pirineo, por ejemplo, y el lugar donde cogerlas era uno de los secretos mejor guardados!!! Y sigue siéndolo para los que saben de los mejores lugares. Quizás por egoísmo, pero sobretodo porque si se corría la voz de un lugar acababa llenándose de gente que sin ningún tipo de respeto lo dejaban todo hecho una porquería o arrancando setas, escarbando el suelo o removiéndolo y alterando el manto vegetal. Lo mismo podría decirse de esa cascada maravillosa o de ese rincón junto a un río.
Compartirlo con ciertas personas seguramente que sí, pero escribirlo en un super artículo para que todos los buscadores de internet lo indexen en las búsquedas , (como me han comentando en twitter), creo que no le haría ningún favor a ese lugar.
Pues yo prefiero publicarlo todo y no guardarme nada para mí. Las razones son diversas, pero fundamentalmente no creo tener la capacidad de influenciar a nadie y espero que no sea así, además. Y en el caso de que alguien se tome en serio lo que escribo y se decida por ir a visitar algún lugar de los que menciono en mi web, confío en que sea lo suficientemente responsable para dejar el sitio visitado en igual estado al que lo encontró, o mejor aún. Si no confiara en quien me lee o en quienes me piden consejos, creo que no escribiría, podría llegar a sentirme culpable.
En cuanto a las hordas de gente que visitan ciertos lugares, pienso que tienen el mismo derecho que yo a hacerlo. Cierto es que en ocasiones no me ha gustado cómo ha evolucionado un lugar debido a la influencia del turismo, pero cómo muy bien dice Víctor, deberían ser los propios locales quienes se encarguen de controlar esto.
Interesante tema éste, Carol.
Todos nos tomamos en serio lo que escribes Floren! 🙂
Y yo sí creo que todos los que escribimos influenciamos de una u otra manera a nuestros lectores. Sea en hacer el mismo recorrido que nosotros hicimos ( y doy fe que sucede) , o en ir al mismo lugar donde nosotros fuimos a cenar o a ver una puesta de sol. O simplemente por sugerir lugares que quizás no sabíamos ni que existían. Tú me has descubierto unos cuantos, que lo sepas.
Evidentemente un destino no se masificará o no por nuestra culpa o gracias a nosotros, tan influyentes no somos, eso también es cierto.
Yo también espero que todo el que me lea sea lo suficientemente responsable para ser coherente, pero cuando te leen miles de personas al cabo del mes o del año, a veces no siempre es tan fácil.
Aunque reconozco que en general me resulta un placer compartir los lugares donde yo he disfrutado y son pocos los que me callo. Mi deformación profesional también ayuda 😉 Y estoy totalmente de acuerdo en que las hordas de gente que visitan ciertos lugares tienen el mismo derecho que yo a hacerlo. Yo también formo parte de estas hordas, evidentemente.
La última palabra la tienen los locales y los destinos, como bien decís.
Muchas gracias por la confianza, Carol. Pero el hecho de influenciar a la gente para mí es una gran responsabilidad. Lo que me gustaría cuando muestro lugares en mi página es que quien los vea tenga una posibilidad adicional de elección para decidir viajar a un sitio determinado, aunque siempre bajo su propio criterio, por supuesto.
Por cierto, ya que vas a ir a Luang Prabang próximamente, no sé si has oído hablar de este lugar “secreto”: http://fmanegaimagenes.blogspot.com.es/2013/01/centro-de-recuperacion-de-osos-de-kuang.html
Es un centro de rehabilitación de osos que han sido recuperados de las garras de los traficantes. Digo lo de “secreto” porque la mayoría de la gente pasa (o pasaba, cuando yo estuve) de largo y prefiere visitar una cascada cercana. A mí me impactó, al darme a conocer la problemática existente con el oso negro asiático, algo de lo que no era consciente hasta que fui allí.
Gracias por la recomendación Floren. Aunque me temo que muy secreto no es. He leído sobre este lugar en varios sitios. Me gustaría ir a conocerlo.
En cuanto a la responsabilidad, creo que un poco de responsabilidad sí tenemos.Pero lo más importante es que cada uno elija con su propio criterio como comentas, o que viva el viaje según sus propios ojos, como comentaba también Ahoratocaviajar.
No, no es muy secreto. Escribí “secreto” (entre comillas) porque cuando fuimos estábamos tan solo nosotros y dos o tres personas más. Y las muy cercanas cascadas de Kuang Si estaban a tope. Se ve que la mayoría de los que llegan hasta allí pasan de los osos y prefieren darse un chapuzón.
Por cierto, aunque nada secreto y seguro que lo tienes contemplado, éste es el templo budista más perfecto que he visto: http://fmanegaimagenes.blogspot.com.es/2012/12/templo-de-la-ciudad-dorada.html
Buen viaje.
Floren, ahora que he vuelto y he visto ese templo con mis propios ojos… doy fe que es una auténtica maravilla!
Me alegra que te haya gustado el templo, Carol.
Hola a todos! Interesante cuestión…
En una primera impresión uno podría decir “guardad el secreto”… Pero ¿No se os queda un poco la cara del egoísta? En el fondo todos hemos conocido la mayoría de nuestros rincones preferidos por alguien… Aunque lo cierto es que hay situaciones actualmente que parecen irreversibles: Nos referimos a esos lugares-icono del turismo; por ejemplo, para no ir muy lejos, en Barcelona, en la Colonia Güell ya nadie encuentra el famoso dragón de la escalera, o mejor, encuentras el tumulto que lo rodea, allí, detrás de toda la gente está la escultura… Como este caso, todos sufrimos muchos más…
Al final, el turismo de masas desvirtúa la belleza de muchos lugares. Pero otros aún siguen secretos, disfrutando del carácter de semianonimato…
En el blog, hace poco escribimos una entrada sobre unas vistas de Barcelona desde el Carmel… Dudamos en publicarlo o no, en decirlo. Pero cuando llegamos allí ¡Encontramos turistas! Al final, claro, no hay secretos. Por mucho que quieras guardar un secreto, al final acaba siendo público… Por eso, cada uno, tiene la responsabilidad de saber elegir, de cuidar la información, de aquello que publica en su blog. Pero lo más importante, cada uno en su viaje deberá buscar su propia mirada. Sólo de esa forma, pensamos, se podrá salvar la belleza de aquella experiencia propia que es el viaje…
Bueno… Jejeje… Vaya rollo que acabamos de soltar!
Lo sentimos… Pero es un buen debate…
Gracias por presentarlo 🙂
Sí, opino igual que tú. A veces resulta muy complicado guardar el secreto. Sobre todo por nuestra condición de bloguer@s y sobre todo como dices, porque seguramente hayamos conocido un lugar porque alguien más nos lo refirió. Y puede resultar egoísta, guardarlo sólo para nosotros. Muchas veces nos planteamos ese dilema todos, yo creo. Pero a veces creo que también hacemos un favor al lugar no pregonándolo.
También tienes razón en lo que comentas sobre que ya no existen secretos. Hoy en día todo (o casi) está descubierto y ya nadie podemos ir pensando que somos exploradores. Al final, si no lo cuento yo será seguramente otro. Pero me quedo con tus últimas frases sobre que cada uno debe saber elegir y cuidar la información, a eso me refería.
Y sobre todo buscar su propio mirada en cada viaje. Así debe ser.
Y de rollo nada. Está resultando un debate de lo más interesante. Gracias!
Interesante debate el que has iniciado, Carol. Debo confesar que a mí también me ha pasado. He ido a pueblos donde la única “turista” he sido yo y después he tenido el dilema de si contarlo en el blog y hacer que ese pueblo saliera del anonimato o por el contrario guardármelo para mí. Y he hecho las dos cosas, a veces lo he contado y a veces no.
Supongo que los lugares (o establecimientos) que se dedican o viven del turismo agradecen ser descubiertos y aquellos en los que los turistas son más un estorbo que otra cosa prefieren que no hables de ellos.
Pero los que escribimos un blog, o al menos a mí me pasa, siempre queremos narrar “una exclusiva”. Qué gracia tiene escribir sobre un lugar que ha visitado todo el mundo y del que se encuentran millones de fotos en la red mejores que las nuestras?
Reconozco que es complicado.
Efectivamente… No tiene ninguna gracia escribir de algo que conoce todo el mundo, pero quizá sí tenga su qué escribir de forma personal, intentando innovar en la mirada sobre algo que ha visitado todo el mundo… Es mayor reto conseguir la atención de un lector al hablar de la Fontana di Trevi que de un lugar maravilloso y secreto ¿No?
Sandra, he estado en lugares donde han sido ellos mismos quienes me han dicho, “por favor no hables de nosotros ni lo cuentes, no queremos una invasión”. Puede resultar curioso y extraño, pero me ha sucedido. Y lo comprendo completamente. Yo que me dedico al turismo estoy encantada de que hablen de lo que ofrezco y del destino que vendo, pero creo que no me gustaría tampoco que llegase a ser algo tan desmedido que perdiera el encanto que precisamente ahora tiene y por el que los turistas que vienen se sienten justamente atraidos. Creo que todos debemos saber mantener un equilibrio y una responsabilidad.
Sobre lo de la “exclusiva” me ha hecho sonreir. Así es. Creo que a todos nos pasa y todos queremos escribir sobre ese lugar único que hemos descubierto y del que nadie más (o muy pocos) ha escrito. Incluso estando en el sitio propio, seguro que pensamos “Hey esto lo tengo que contar en el blog!” Pero como comenta Ahoratocaviajar a veces el reto está en saber conquistar al lector haciéndolo de una forma original e intentando innovar en nuestra mirada sobre un lugar por el que han pasado millones de turistas.
Muchas gracias a tod@s por vuestras aportaciones!
La verdad que podríamos hacer otro post con todo lo que estáis comentando . Qué interesante está el debate!
Un abrazo a tod@s!
Yo, por mi carácter y por ser un incondicional del afán con el que nació la cultura Web 2.0, la era del compartir y generar conocimiento de forma colaborativa, compartiría esos rincones secretos, soy sharer, por naturaleza. Y lo era antes de tener blog y antes de la era Internet. Si iba a un restaurante que me gustaba, se lo recomendaba a mi familia, amigos…a quien me dijera que iba por la zona.
Otra pregunta relacionada que me hago es: ¿Es mi opinión o artículo sobre un sitio tan importante como para hacer de un destino secreto, un destino conocido, y luego masificado? Ni de coña! Eso quizás lo consigue el sheriff de los travel bloggers, pero dudo que alguno de nosotros.
Y luego está el dilema de que tú recomiendas un sitio, abres la Caja de Pandora, pero no puedes controlar en qué acabará eso, si el dueño del restaurante subirá los precios un 20% cuando vea que le llega gente, o si el turista guarro de turno dejará basura en esa playa que acabas de descubrir…es incontrolable.
PD: Creo que por falta de tiempo, siempre dejaré algún rincón secreto sin publicar :).
Buen debate, me ha gustado mucho Carol.
SaludoX!
Yo creo que tod@s los que estamos en este mundo 2.0 somos un poco (o mucho) sharers por naturaleza. Nos gusta compartir, lo hacemos en el mundo “real” y lo hicimos desde que empezaron los foros, los blogs u otras aplicaciones enfocadas a los viajes. El tema está quizás en si compartimos absolutamente todo o no.
En cuanto a la pregunta que te haces, yo creo como tú que no. No somos tan sumamente influyentes. pero sí es cierto que lo somos más de lo que pensamos.Ya no es lo que escribas tú o yo, sino que puede acabar convirtiéndose en una cadena.
Te voy a contar un caso que conocí de cerca el año pasado. Estando en Delhi (India) quedé con un señor que es chófer y organiza rutas por el Norte de India. Contacté con él a través de un amigo que lo había utilizado un par de veces y aunque no lo utilicé más que para hacer una reserva de un hotel y darle algo de negocio con esa reserva, me apetecía saludarle, conocerle y darle recuerdos de mi amigo. Así que quedamos un día para cenar con él. Mi amigo lo había recomendado en foros, por redes, a amigos, etc. Esos otros viajeros que fueron a través de sus recomendaciones, hicieron lo propio y la cadena fue haciéndose más y más larga y la bola más grande. El señor pasó en dos años de tener un único coche (el que él mismo conducía) a tener una flota y un montón de chóferes a su disposición. Qué genial! , podemos pensar. Pues el hombre estaba desbordado, ya no tenía vida propia, apenas estaba con su familia, no dormía y se valoraba muy seriamente si había valido la pena. Tenía al amigo que me habló de él en un pedestal, porque todo ese volumen de negocio lo había conseguido gracias a él, una sóla persona que además ni siquiera tiene blog. Pero su vida había cambiado por completo.Y no demasiado para bien, según él nos contó.
Es sólo un caso, pero podríamos explicar quinientos parecidos.
En fin, la última palabra la tiene siempre la empresa, el destino, creo que en eso todos estamos de acuerdo. Y evidentemente nunca puedes controlar como acabará la cosa cuando abrimos la Caja de Pandora, totalmente de acuerdo. Pero internet es una herramienta muy poderosa, para bien y para mal. Y todos somos un poco responsables. O al menos eso creo…
Un abrazo Miguel!
Es cierto. Si sabes de algo poco conocido y que te gusta ir habitualmente mejor no contarlo! que luego se masifica!!
Así suele ser normalmente María.
El debate que planteas me parece muy interesante, Carol. Yo suelo navegar entre dos aguas. De entrada, como Lonifasiko, soy sharer por naturaleza pero, a menudo, me planteo dejar en el tintero ese lugar único que he descubierto o he creído descubrir. Mi hermana, por ejemplo, lo tiene clarísimo. Ella es una viajera más y desde que tengo el blog no quiere compartir conmigo ninguno de sus hallazgos por países como Senegal, Cabo Verde, Brasil o Yemen. Y la entiendo porque con su proceder aboga por preservar esos lugares tal y como ella los ha podido disfrutar. Pero entonces me sale la vena rana Gustavo que llevo dentro y me tienta y mucho el tema “exclusiva” que plantea con mucho acierto Sandra. Por otro lado, también comparto la opinión de ahoratocaviajar y creo que por mucho que quieras guardar un secreto, al final acaba siendo público. ¿Eso es bueno o malo para el destino? Depende de cómo se gestione. Lo dicho, un tema complicado que daría para mil y un debates. Gracias por abrir éste, Carol. Un saludo para todos
Creo que ahi está la clave. En tener un equilibrio entre lo que compartimos y no. De todas formas, como ya venimos diciendo, en este mundo tan globalizado, ya es realmente complicado que existan “secretos” . Todo o casi está descubierto ya. Yo creo que el factor más importante, y creo que la conclusión de este interesantísimo debate es cómo se gestiona por parte del destino y las empresas y entes implicados.
Un abrazo Alicia
En mi opinión, compartir es mucho mejor que no hacerlo, aunque lo cierto es que nunca explico al 100% donde voy ni lo que hago. No porque crea que esos lugares sean secretos, sinó por que pienso que quien quiera disfrutar de ellos debe esforzarse un poco más que simplemente entrar en un par de blogs y tenerlo hecho.
En estos años viajando me he dado cuenta que en realidad no importa que el lugar sea público o no, por tanto poca importancia tiene que lo expliquemos o que no lo hagamos. Creo que un sitio se masifica en función de la dificultat de acceder a el y del interés general/belleza de la zona. Pero sobretodo por lo primero.
Por tanto, “descubrir” lugares bellos y poco masificados dependerá de nuestro esfuerzo, primero buscando en libros, guías o en la red esos lugares y segundo por las posibles incomodidades que estemos dispuestos a sufrir.
Como ejemplo de lo que digo, aprovecho para compartir un “secreto”: poder beber tres tes en la cocina de los lamas en el monasterio de Tawang, en India, en un dia de duro invierno. Para llegar allí debereis conseguir los permisos (no és facil) y soportar 4 dias de duro viaje, en un jeep compartido con 10 personas más, desde el aeropuerto más cercano al que podreis acceder.
¿Apostamos a que seguirá durante años sin masificarse? Pues eso, dificultad = poco turismo.
Lluis
En eso tienes toda la razón Lluís. Yo creo que me aporta mucha más satisfacción descubrir un lugar por mi misma, que hacerlo a través de la lectura o la recomendación de alguien. Aunque también reconozco que he conocido rincones maravillosos gracias a las recomendaciones de otras personas.
Sobre la dificultad de llegar a un lugar estoy totalmente de acuerdo, que eso ayuda y mucho. Cuanto más inaccesible sea un lugar, menos se masificará obviamente. Pero creo que al final esto también se reduce a la gestión del destino y a sus infraestructuras. Si algún día acaban construyendo buenas carreteras y buenos alojamientos , dan facilidades de acceso, etc. seguro que ese lugar donde ahora apenas hay nadie, acabará convirtiéndose en un lugar más o menos masificado.
Petons
Yo también soy de compartir, al fin y al cabo a mí también me gusta que me recomienden lugares “secretos”. A todos nos gustaría ser los primeros en encontrar un paraíso perdido y disfrutarlo en soledad, quizás por ese algo de exploradores que todos llevamos dentro o por el simple hecho de sentirnos un poco diferentes al resto de la multitud. Me fastidian los lugares masificados pero igual que Floren opino que el resto de la Humanidad tiene el mismo derecho que yo a conocerlos.
¿Sabéis que os digo? Al fin y al cabo cuando vamos de viaje estamos de paso, un par de fugaces días o quizás una semana en el mismo sitio, por tanto lo que a mí realmente me importa es poder vivir tranquila y en paz los 330 días restantes del año.
Un abrazo
Creo que has dado con un punto clave M. Teresa. No nos importa tanto estar en un lugar con más o menos turismo cuando estamos de vacaciones. Como bien dices (y opino lo mismo) el resto de la humanidad tiene el mismo derecho que yo. Pero quieres vivir tranquila el resto de días del año, que sea nuestro entorno el que no está masificado. Quizás, y sólo quizás, no nos importe tanto compartir lugares que hemos visitado, pero nos cueste más hablar sobre nuestros rincones “secretos” en nuestro entorno. Aquellos lugares de nuestra ciudad o pueblo, que aún mantienen una pureza y los sentimos como “nuestros” y no nos apetece compartirlos con hordas de turistas. Creo que posiblemente esos secretos nos cueste más revelarlos.
Un abrazo
Un gran artículo Carol! La verdad es que tienes toda la razón del mundo… yo también sentí mucha pena al pisar la famosa Maya Beach y encontrarla tan llena de lanchas motoras. Ya sabía que estría llena de turistas pero era algo exajerado… demasiado. Todos queremos conocer esos lugares increíbles y preciosos pero es verdad que muchas veces por compartirlos corremos el riesgo de que se conviertan en una meca de pelegrinaje turístico…
De todas formas creo que los rincones que compartimos en los blogs de viajes tampoco llegan tanto a la masa de turistas. No se, me queda la esperanza de que los que leemos sobre viajes de una forma tan apasionada vamos a ser mucho más respetuosos en general con los lugares que visitamos.
Un saludo,
sonia.
Creo, para ser sinceros, que esos lugares masificados no lo son porque un bloguero o bloguera un día sacó una foto de ese paradisíaco lugar… creo que ya casi no quedan esos lugares paradisíacos que sean accesibles fácilmente, diferentes son lugares a los que te tienes que ir …al fin del mundo, después de dar miles de vueltas y decenas de horas de vuelo, allí a lo mejor lo encuentras.
La verdad que es una pena intentar mostrar un lugar “secreto” y que al final el turismo en masa sucumba con el encanto, pero yo creo que todo es culpa de los que se encarguen de explotarlo cuando vean que llega el dinero fácil, ellos mismos a la larga destrozarán ese lugar mágico y se convertirá en algo más y el efecto llamada al final se terminará perdiendo o dejará de tener el sentido de único que tenía al principio.
Desde luego es un tema bastante controvertido. Saludotes!
Gracias por vuestros comentarios!
Efectivamente también creo que nosotros como blogueros no somos máximos responsables de que se masifique un lugar. La palabra y acción final está siempre de mano del destino, del gestor de ese lugar , recurso o establecimiento.
Pero sigo pensando, que al menos por mi parte, siempre me reservaré algún que otro secretillo. 😉
Un abrazo
es que naturalmente contamos lo sucedido, costumbres y rarezas del lugar donde hemos ido y principalmente cuando es una cultura muy distinta a la nuestra, yo creo que con respeto todo se puede contar y teniendo muy en claro que cada cultura es un nuevo mundo y no deberiamos caer nunca en el “pre juzgar” sino comprender y disfrutar de las diferencias
salud!
Hace poco he tenido un ejemplo de la problemática a la que te referías, Carol, con este post.
Resulta que un editorialista muy conocido en Extremadura por sus columnas en un diario local contaba cómo una vez mencionó un restaurante portugués, poco conocido y cercano a Badajoz, en una de ellas. Bien, al día siguiente, festivo en Extremadura, cientos de personas se dirigieron al restaurante, que se colapsó literalmente, se quedaron sin comida para tanto comensal y el dueño se mosqueó tanto que incluso se puso en contacto con el columnista para expresarle su malestar.
Cierto es que este articulista tiene mucho tirón en Extremadura, pero de todas formas parece que la gente es más influenciable de lo que yo pensaba…
Otro ejemplo muy claro, de lo que comentaba en el post! La gente es muuucho más influenciable de lo que pensamos Floren.
Acabo de descubrir tu blog y me encanta. Y m gusta mucho este post. Viajando descubrimos lugares increíbles y que a veces siento que tengo que aprovecharlo al máximo porque cabe la posibilidad de que si vuelvo un día, sea algo masificado. Y es que somos muchos los que viajamos y escribimos en blogs y muchos los que leen blogs de viajes e ir a lugares remotos es ahora más fácil que nunca.
Pero cuando descubres un lugar maravilloso también es triste tener que guardarlo para tí y no poder compartir tus sensaciones con los demás.
Complicated!! 😀
Hola bbecares!
Gracias por tu comentario y bienvenida al blog!
Es cierto, se hace difícil guardar el recuerdo de un lugar maravilloso sólo para ti y normalmente nuestra primera opción suele ser compartirlo con el resto del mundo.
Complicado, tal como dices 😉
Un saludo
Todo no se puede contar pero hoy día quedan pocas cosas por descubrir. Para los románticos de los viajes sólo queda leer lo que otro hicieron antes.
Yo también viví hace poco el horror de la Procesión de las almas en Luang Prabang. Pan y circo.
Toda la razón Sergio, poco queda ya por descubrir, aunque a veces no está de más colaborar a que ese lugar no se masifique aún más y más.
Sobre la procesión de las almas de Luang Prabang, yo también la viví este verano pasado (después de escribir este artículo) y la verdad es que personalmente no me pareció ningún circo. Quizás el hecho de que yo fuera en temporada baja, con lo que apenas había turistas el día que fui, tiene mucho que ver y sea diferente en otras épocas, pero a mi personalmente me pareció un momento sobrecogedor
Gracias por comentar y bienvenido al blog!
No lo cuentes. ni hablar.
Hola Carol, y demás.
Me ha parecido muy interesante tu reflexión, te dejo una película que quizá conozcas, habla sobre el tema de como influye el turismo en las poblaciones tradicionales.
Si me preguntas a mi, prefiero que guardes el secreto!
Un saludo
http://www.imdb.com/title/tt1641410/
¡Gracias por tu comentario Chema! Pues no, no conocía la peli. Y tomo nota para verla. Intuyo qué puede pasar con la población tradicional…..
Y me alegra que digas eso, creo que siempre guardaré algún secreto.
Un saludo y bienvenido al blog.
No puedo estar mas de acuerdo, llevo viajando tres años, y es una pena tan grande ver como paraísos están convertidos en verdaderos basurales, las culturas completamente viciadas por un turismo que mata todo, cultura, fauna, flora, belleza, en verdad todo lo bueno…, el turismo hoy en día no tiene ningún respeto por nada, en el mar he encontrado de todo (no vale la pena decir que, pero de Todo), es realmente una pena y me da verguenza ser parte de eso, creo que el verdadero viaje con mochila es descubrir por ti mismo lo que el universo quiere mostrarte, siempre es bueno seguir tus instintos, conversar con personas, respetar, respetar y respetar, así es la única forma de hacer un turismo sustentable.
Así es , pero la responsabilidad de que se paractique un turismo responsable creo que es tanto de los viajeros como de los destinos. Sea como sea, tenemos todos una enorme responsabilidad.
Gracias por tu aportación