Por qué no tengo propósitos de Año Nuevo

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Empezar a ir al gimnasio; dejar de fumar; perder peso… son los propósitos típicos de estas fechas. Acaba un año y empieza otro, y parece que todos de repente tenemos que reparar aquello que no hemos hecho durante el año que acabamos de terminar. O que el año nuevo nos traerá de repente la voluntad (o el milagro) de conseguir bíceps o talla de modelo de pasarela.

Los propósitos de Año Nuevo se remontan ya hasta la época de Babilonia, en la que los ancianos prometían pagar sus deudas y devolver sus préstamos cuando el año finalizaba. Pero yo soy de la opinión de que no sirven para nada. De hecho hay estudios científicos que dicen que sólo un 5% de la población que se promete a si misma hacer algo durante el nuevo año,  lo acaba cumpliendo. Yo estoy convencida que de nada vale prometerse nada porque sí, si no lo quieres hacer realmente. Y hacerlo puedes hacerlo cualquier día del año. No hace falta establecerse una fecha. Pero marcarse un día de inicio para algo, suele ser muy a menudo la excusa perfecta para ir relegándolo, y no hacerlo. ¿Cuantas veces has estado a punto para apuntarte al gimnasio ? ¿ O cuantas veces te has dicho que el próximo lunes empiezas la dieta?

Yo no me hago propósitos en fin de año. Jamás lo he hecho. En realidad no me salen. Por un lado soy una persona de acción. Si quiero hacer algo realmente, lo hago y punto. El resto es engañarme a mi misma. Aunque eso no quita que debiera hacer cosas que no hago  o viceversa. Por otro lado, porque para mi, mi año suele empezar cuando cumplo años, en Noviembre. Yo lo siento como una nueva etapa que empiezo y en la que empiezo a renovarme ( o no). Y por último, y más importante, porque generalmente los propósitos más serios que me formulo, y que suelo cumplir normalmente, son lo que me salen del alma cuando viajo.Normalmente cuando son viajes largos y/o  de bastante días.

Es sentarme en el avión y mi mente parece que se serena , que se aclara. Cuando estoy a miles de kilómetros, en un mundo y contexto muy distante al mío habitual, es como si de repente me viera a mi misma y a mi día a día desde fuera . Me doy cuenta, como por divina gracia,  de que el mundo es mucho más grande que lo yo soy o me rodea habitualmente. (Sí, lo sé, de eso soy consciente todo el año, pero a veces hace falta que el mundo te lo recuerde). Y de repente me entra un lucidez con la que soy capaz de desafiar todo aquello que el resto del año me parece lo más normal. Es como si viera la luz.  Y súbitamente advierto que estoy perdiendo el tiempo haciendo tal o cual cosa el resto del año, o que ya va siendo hora que empiece a hacer aquello que no hago. Y lo interiorizo de tal forma, que perdura en mi durante los meses restantes. A veces durante los años venideros. Grandes cambios en mi vida se han gestado en un viaje.

photo credit: spo0nman via photopin cc

Viajar me hace sentir propósitos. Y lo mejor. Acabar cumpliéndolos.

Aunque obviamente, no siempre sucede. Así que por el momento me marcho de viaje hasta pasadas las fiestas navideñas, a ver si consigo buenos y nuevos propósitos para los doce meses que tengo por delante. Que por cierto, pintan de lo más viajero.

Y este año, como novedad, no desvelo el destino donde acabaré y empezaré el año. Pero prometo mandar alguna postal en las redes sociales: Twitter  –  Facebook  – Instagram

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Que disfrutéis de estas fiestas y ¡FELIZ 2014!  Nos vemos el año próximo.

happy_travels

 

 

Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Técnica en turismo y travel planner de profesión. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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