Africa, Kenia, Tanzania

El sueño de África

Tendría yo unos 14 o 15 años cuando Txusa, la que era nuestra profesora de literatura, nos llevó al cine como parte de una excursión que hacíamos en Barcelona. La película era un estreno. Se trataba de Memorias de África.

La película me fascinó. Aún recuerdo la ensoñación que aún perduraba en mi cuando salimos de verla. Pero no era sólo la historia de amor lo que me había conquistado. No voy a negar, que además de que soy una romántica, era un adolescente en aquel momento, por lo que la historia entre Karen Blixen y Denys Finch Hatton me había emocionado también. Quién no se emocionó con la arrebatadora historia de amor que protagonizaron en la pantalla Meryl Streep y Robert Redford …

Pero había algo más allá que me había tocado el alma y por lo que yo suspiraba. Yo también quería sentir la inmensidad de la sabana africana. De esos paisajes infinitos. Quería impresionarme al igual que Karen de ese “sentimiento  de haber vivido durante un tiempo en el aire en las tierras altas africanas”. Quería que me acariciara el viento fresco al pie de las colinas del Ngong. Quería maravillarme por  los cielos africanos , “de un color azul pálido o violeta, con una profusión de nubes poderosas, ingrávidas, siempre cambiantes, encumbradas y flotantes”. Quería sentir ligereza de corazón.

Mi sueño de África nació ese día.Tenía unos 14 o 15 años. Y acababa de salir del cine.

Llegaron luego muchos otros libros que no hicieron sino engrandecer el sueño. Historias de exploradores. También historias de otros soñadores…

Pero mi sueño de África quedó relegado a un segundo plano – que no al olvido-. Había tantos sueños viajeros que cumplir…  ¿Cuántas vidas necesitaríamos para cumplirlos todos?

Hasta que el año pasado, sin esperarlo ni imaginarlo, un libro me encontró (yo soy de las que piensan que los libros te encuentran a ti) para hacerme sentir de nuevo la llamada de África. Mientras leía bajo una palmera de alguna isla de Malasia el libro Los árabes del mar, mi imaginación viajaba también por toda la costa swahili. Me imaginé recorriendo toda la costa de los zenj tal y como hiciera Ibn Batuta. O como hicieran todos esos árabes del mar, que venidos de Omán, Yemen o Persia se dejaban llevar por los monzones con sus dhows hasta las costas de lo que hoy son Kenia, Zanzibar y Tanzania. Volví a rememorar las historias de Simbad el Marino. Y sentí que ya era hora de hacer realidad mi sueño.

Es curioso como, tan a menudo, un viaje empieza mientras disfrutas de otro.

Así que tras volver a devorar después de unos cuantos años todas las historias de África de Javier Reverte, estaba decidido. El próximo viaje sería a Kenia. Por fin podría sentir la inmensidad de la sabana africana, repleta de vida en estado puro y de cielos imposibles. Y podría seguir la estela swahili. La de los comerciantes árabes. La de los antiguos sultanatosde las mil y una noches en la costa africana. La de los exploradores que llegaron a las tierras del África Oriental siguiendo el sueño de alcanzar las fuentes del Nilo. También por desgracia, la de tristes y desgarradoras historias sobre el mercadeo con esclavos. Una de las mayores vergüenzas de la humanidad.

NUESTRO RECORRIDO POR KENIA (Y UN POCO DE TANZANIA)

Aunque la mayor parte de los viajeros que van a Kenia y Tanzania lo hacen con el objetivo central de los safaris, me apasionaba la idea de recorrer toda la costa swahili. Pero el tiempo y el dinero dan lo que dan, con lo que tendríamos que sacrificar lugares apasionantes de Tanzania como el Serengueti o el Ngorongoro – Tanzania será otro viaje-, pero podríamos seguir la estela de los árabes del mar. Siento tanto deseo por la parte de la naturaleza, como por toda esa herencia swahili de la que antes he hablado. Así que el viaje, que empieza dentro de unos días, será un combinado de ambos: Recorreremos toda la costa swahili y haremos unos días de safari en Kenia.

Empezaremos el viaje en Tanzania, iniciando nuestra ruta por la costa swahili desde Dar es Salaam, una ciudad que fue antiguo e importante puerto en la ruta comercial del Oceáno Índico. Desde allí nos dirigiremos a la isla de Zanzibar. ¿No evoca magia tan sólo pronunciarlo? Nos dejaremos conquistar por sus playas de aguas cristalinas, pero también por su fusión de culturas, por su historia, por los laberintos de calles de su capital, Stone Town.

Crédito: Shutterstock

Tras Zanzibar, nos dirigiremos hacia Kenia. Donde haremos un safari de varios días. Soñamos con lugares como Masai Mara. Soñamos con encontrar a los Big Five (los 5 grandes), aunque encontrarme con las jirafas es otra de mis grandes ilusiones. Soñamos con esos atardeceres únicos. Y soñamos con tener la suerte de poder ver en vivo y en directo la Gran Migración, que acontece justo en esta época. ¿Cuántas veces la habremos visto en los Documentales de la 2?

Crédito: Shutterstock

Tras unos días de naturaleza en estado puro, proseguiremos con nuestra ruta por la costa swahili. Recorreremos toda la costa keniata de Norte a Sur. Desde la mágica isla de Lamu, uno de los lugares que más deseo poder visitar y donde se encuentra la ciudad swahili más antigua y mejor conservada del África oriental, hasta el Sur de Kenia, casi en la frontera con Tanzania, parando según el ritmo en lugares como Malindi, Watamu, Kilifi, Mombasa… para terminar con unos días de relax en las bellas playas de Diani.

Crédito: Shutterstock

El viaje terminará en Nairobi, la capital de Kenia. Ciudad que no me llama especialmente la atención, pero en la que pasaremos seguramente un par de días y donde esperamos visitar la que fue la casa de Karen Blixen. Donde se concibieron esas Memorias de África, en una casa junto a las colinas de Ngong.

Y ese sueño que empezó una tarde de mi adolescencia, tras salir del cine, por fin se habrá hecho realidad.

Podrás seguir esta aventura en mis redes sociales: Instagram  y Facebook . ¡Feliz verano!

 

“Quizá todo sea mucho mas sencillo y viajar no sea sino intentar recobrar los sueños de infancia”,

Los árabes del mar, Jordi Esteva

 

Nota: Gracias Txusa, por llevarnos aquel día al cine. Y gracias por haber acrecentado aún más mi pasión por la literatura y la lectura, durante mis años de escuela.

Y gracias sobre todo a Sergio, mi gran compañero de vida, por acompañarme en este gran sueño.

 

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