Recorrido por Malacca, la ciudad histórica de Malasia

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Hoy salimos a Malacca.

Después de un desayuno no demasiado especial y teniendo que hacer cola bastante rato, para sentarnos, salimos a coger un taxi para que nos lleve a la estación de autobuses de Puduraya de Kuala Lumpur. Preguntamos a varios taxistas si utilizaban “taxi-meter”, pero por lo que vimos, después de preguntar a varios, a pesar de que sí lo utilizan, para trayectos a puntos cercanos en la ciudad, te cobran el precio cerrado. Habitualmente y en este caso, 10 RM. Posteriormente, en nuestra vuelta a Kuala Lumpur nos compensó con creces haber pagado precio cerrado. Ya que estuvimos en un atasco más de 2 horas.

El taxista es muy majillo(como la mayoría de los que hemos encontrado en el viaje) y nos avisa de varias cosas, como no comprar ningún ticket fuera de las ventanillas. Luego vimos porqué. Aquello era un hervidero de gente gritando para que les cogieras a ellos el bus, (parecía la bolsa de NY en hora punta) y vendiendo tickets por todos lados. La estación era tremendamente calurosa y estaba atestada de gente.

Finalmente cogimos la compañía KKKL Express, (9, 40 RM el billete) que ofrecía autobuses confortables, con sillones amplios y muy cómodos con salidas cada 30 min., y en algo de menos de 2 horas estábamos en la estación de Malacca. La estación de autobuses de Malaca está bastante alejada de la ciudad. Y aunque hay un bus que te deja en el centro desde la estación, decidimos coger un taxi. Para ello nos dirigimos al mostrador de taxis y pagamos 20 RM por el trayecto hasta nuestro hotel.

El hotel Puri es precioso, una antigua casa Peranakan reformada e impecable, en el centro de Chinatown. Incluso recibe visitas de turistas para ver sus instalaciones.

Malacca

Después de una duchita salimos a explorar la ciudad. Paseo por Chinatown , algunas bonitas tiendas, “Harmony St.”, (llamada así, porque en la misma calle conviven en armonía, templos hindús, budistas, católicos y mezquitas) y todas las calles de los alrededores. Desde allí cruzamos el puente para llegar hasta el Stadhuys y la colorista plaza, que estaba atestada de rickshaws coloridos, repletos de flores, y con música a todo volumen.

Malacca
Malacca

Antes de alquilar uno de ellos para dar una vuelta por la ciudad, y puesto que teníamos hambre fuimos a comer unas deliciosas chicken rice balls y un chicken rice a un precioso restaurante que quedaba cerca, llamado Restoran A Famosa. Creo que es una cadena en la ciudad, porque vimos un par más con el mismo nombre, pero sin duda este era el más bonito. Una enorme casa china que parecía sacada de un cuento. Por 12 RM (unos 2,40 €) los dos, nos pusimos las botas.

Malacca
Malacca

Después de la deliciosa comida, volvimos a la Plaza, a contratar un rickshaw. El precio es el mismo para todos, así no se hacen competencia, así que cogimos el primero que pasó por delante. Cuesta 40 RM dos horas y se paga al final. Aunque el señor hindú que nos llevó, se portó tan bien, que le dimos un billete de 50 RM.

Malacca

Nos llevó por toda la ciudad, hasta el Fuerte St.John, enseñándonos diferentes puntos de Malaca y haciendo paradas para explicarnos cosas. Nos estuvo explicando mil cosas de su vida y cuando nos dijo su edad no dábamos crédito: 74 años!! Y tirando de un rickshaw para llevar a los guiris todo el día y poder sustentarse…. El hombre estaba emocionado enseñándonos su ciudad e incluso le tuvimos que decir que parara, porque no cesaba de llevarnos a sitios y ya pasaban las 2 horas y media de trayecto. Era un cielito…

Después de volver al hotel a refrescarnos, salimos a disfrutar del Pasar Malam(mercado nocturno) de Jonker St., que se lleva a cabo los fines de semana(viernes, sábado y domingo) . Sin duda, creo que merece la pena quedarse a dormir en Malacca si te coincide en fin de semana(intentad hacerlo coincidir) , porque el ambiente nocturno del mercado es lo mejor de la ciudad. Hay muchos puestitos de ropa, complementos, zapatos, bisutería, juguetes, comida…. nada del otro mundo, pero con mucho ambientillo..

Malacca

En un extremo de la calle hay un escenario donde suelen hacer espectáculos. Esa noche había una representación de gente bailando country. Está claro, que el ritmo no es su fuerte, puesto que daban los mismos pasos desgarbados y sin apenas movimiento, sonara lo que sonara. Pero la gente estaba emocionada, y tenían a una multitud de fervorosos espectadores aplaudiendo, sentados en sillas. A pesar del garbo, aquello era todo un espectáculo…

Malacca

Después de picar unos deliciosos Popiah(una especie de rollos de primavera), decidimos sentarnos en un restaurante al aire libre para degustar la deliciosa gastronomía local. Así que nos sentamos en unas sillas frente al escenario. Pedimos unos satay (una especie de pinchos morunos con salsita de cachuete, que luego repetiríamos unas cuantas veces a lo largo del viaje y que también son típicos de la gastronomía de Indonesia) y nos ofrecieron la especialidad de la casa. La verdad que no tengo muy claro lo que comimos…. Nos sacaron unas bandejas llenas de pinchos con bolitas y diferentes “cosas” ensartadas,otros con un especie de verdura que parecían una mezcla entre menta y espinacas, que picaba de lo lindo y otros frescos que tuvimos que ir adentro a coger de unas neveras. En el centro de la mesa, había insertado dentro de ella, una especie de hornillo, tipo fondue, con una salsa rojiza y algo picante que hervía y donde había que echar los pinchos para cocinarlos nosotros allí mismo. Menos mal que se sentaron en nuestra mesa una pareja joven de chinos, y pudimos imitarlos en lo que hacían, porque en ese lugar nadie hablaba más que chino y malayo, y la comunicación era realmente complicada. Así que fuimos mirando e imitando lo que hacían, mientras compartíamos cena con ellos. Fue toda una aventura comer aquello, y pasamos un rato divertido degustando aquellas “cosas” que no teníamos ni idea de lo que eran, exceptuando unas gambas, pero realmente estaba delicioso.

Tras la extraña cena, seguimos dando una vuelta y nos sentamos a comer el postre. Yo no quería irme sin probar el Cendol. Un postre muy típico, hecho con hielo picado, al que se le echa gelatina de colores, caramelo, leche condensada, maiz y alubias. El aspecto es de lo mas extraño, y cuando se va deshaciendo parece cualquier cosa, pero está rico.

En la zona hay mucho ambientillo, así que después del mercado nos fuimos a un bar de las calles adyacentes donde hay muy buena música y un conciertillo, a tomar unas cervecillas y donde casi acabo subiendo yo también al escenario como cantante invitada. Conocimos a un montón de gente y pasamos un rato genial.

Habíamos pasado un día estupendo en esa ciudad.

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PREPARATIVOS DEL VIAJE A MALASIA Y SINGAPUR

ITINERARIO DE VIAJE A MALASIA Y SINGAPUR  con crónica detallada del viaje día a día

PRIMERAS IMPRESIONES DEL VIAJE A MALASIA Y SINGAPUR

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Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Técnica en turismo y travel planner de profesión. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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