Asia, Malasia, Singapur

Adios a Singapur-Entrada a Malasia, Kuala Lumpur

 Hoy nos vamos. Da pena, porque la ciudad me ha sorprendido gratamente. No fui muy convencida a Singapur , sin embargo me ha gustado mucho. Es una ciudad agradable, amable, ordenada, moderna… y con gente abierta y amistosa. Creo que tiene que ser fácil vivir en ella. Se respira paz y bienestar. Sin duda, las leyes del feng-shui, bajo las que está construida la ciudad, se perciben. Me gustaría volver. Creo que nos ha faltado algún día más para acabar de disfrutar la ciudad. Me hubiera gustado ir al Night Safari, al Singapore Eye, entre otras cosas, pero sin duda, no me voy con sensación a poco.

Singapur

Nuestra idea a priori era haber ido desde Singapur a Malacca por tierra, en autobús. Pero puesto que ese mismo día era el Día Nacional de Singapur, nos quitaron de la cabeza esa idea, puesto que si las colas en la frontera con Malasia por tierra, suelen ser tremendas y suele estar bastante colapsada, ese día el caos podía ser tremendo . Y nos auguraban un mínimo de 6 horas para llegar, teniendo suerte. Así que desistimos de la idea, y decidimos ir en avión hasta Kuala Lumpur, para luego ir desde allí en bus hasta Malacca. Aún a pesar de tener que volver hacia atrás, esta opción merecía la pena y así tomábamos el primer contacto con la capital malaya.

Realmente se percibía que eran fechas festivas en este pequeño país, puesto que encontranos el aeropuerto lleno de gente que huía de la ciudad para unos pequeñas vacaciones.

Así que después de desayunar, pedimos una taxi a la recepción (sin cargo alguno), para que nos llevara al aeropuerto. Muchas calles estaban cortadas puesto que se celebraba un desfile esa misma mañana. Grandes carteles luminosos anunciaban los cortes desde hacía unos días. Aún así,apenas encontramos tráfico de camino, y en un periquete nos plantamos en la Budget Terminal, del aeropuerto de Singapur. (Volábamos con Tiger Airways. )

Puesto que nos quedaba muy poca moneda local, y no sabíamos si nos llegaría, pedimos un taxi con posibilidad de cobro con tarjeta de crédito. El taxi que nos llevó a la llegada tenía la maquinita para el cobro, y vimos que era una cosa habitual. Finalmente no nos hizo falta utilizarlo, pero creo que es un servicio que se agradece mucho, especialmente cuando te vas y no tienes mucho efectivo. El trayecto nos costó más barato que a la ida, 16 SGD, unos 8 €. Buen precio tendiendo en cuenta que los fines de semana y festivos tienen suplemento.

La Terminal de Bajo Coste de Singapur, es pequeña, pero no por ello con carencia de servicios. Existe una lanzadera hasta las otras terminales, restaurantes , algunas tiendas, duty free a buenos precios, y ordenadores de uso público con Internet gratuito, donde aprovechamos para confirmar el vuelo del día siguiente.

Sólo llegar al aeropuerto LCCT de Kuala Lumpur(el aeropuerto donde operan las compañias de bajo coste), nos encontranos con un caos tremendo. Ya empezábamos a añorar Singapur. Encima era sábado, fiesta en Singapur y Agosto. Tardamos casi 2 horas en pasar el control de aduanas. Advierto a los que lleguen hasta este aeropuerto con idea de enlazar con otro vuelo, más siendo uno de ellos internacional, que calculen los horarios con mucho tiempo entre vuelo y vuelo, porque las dos veces que pisamos de nuevo este aeropuerto en este viaje, era un caos continuo.

El primer contacto con la ciudad me desconcertó. El aeropuerto era un tremendo bullicio, un enjambre de humanidad, una mezcla de olores y de ruidos en plena ebullición…Puesto que queríamos salir de allí pitando después de la larga espera entre el control de pasaporte y la recogida de maletas, decidimos coger un taxi hasta el hotel. La próxima vez cogeríamos un autobús. Para ello, nos fuimos al mostrador de taxis(algo común en todos los aeropuertos de Malasia y que se agradece para evitar abusos), donde cogimos y pagamos el ticket para entregar al taxista. El trayecto hasta nuestro hotel, el Radius International nos costó 90 RM. La entrada hasta nuestro hotel, me resultó todavía mucho más agobiante, más viniendo de las sosegada Singapur. El tráfico es terrible y tardamos un montón de tiempo para que el taxi pudiera dejarnos cerca ( no delante) de la puerta del hotel.

El hotel está también atestado de gente, y hay unas tremendas colas para hacer el check-in en recepción. Montones de grupos de chinos, singapureños…. Cuando luego, al final del viaje, volvimos a la ciudad, ésta me conquistó de otra forma y me dejó llevar un buen recuerdo. Pero sin duda, el primer contacto con Kuala Lumpur me horrorizó, y estaba entusiasmada porque al día siguiente ya nos marchábamos de allí. La habitación e instalaciones del hotel son bastante caducas y descuidadas, con unos baños más bien antiguos y con dos toallas viejas y raídas. No está mal, pero no tiene nada que ver con la web y relamente es un 3 estrellas, pero muy, muy justo.Se suponía además, que había vistas a las Petronas , pero un edificio en construcción justo enfrente tapa absolutamente toda la vista. Otro incordio en este hotel, era que el ascensor estaba continuamente en movimiento, y era imposible cogerlo. E incluso una vez llegamos a tardar casi 30 min. en poder bajar. Cogí este hotel, porque lo habían recomendado en  foros, y sin duda, la situación es excelente, pero realmente yo no lo recomendaría al 100×100. Pero, bueno, al fin y al cabo tampoco estaba mal, y el precio era muy bueno dada su situación.Simplemente me esperaba otra cosa.

Después de dejar los bultos, salimos a inspeccionar un poco la ciudad. El hotel realmente está muy bien situado , rodeado de varios restaurantes, al lado mismo de Bukit Bintang, y justo al aldo de un food market, donde hay varios puestos para comer.

Después de picar algo, voy a darme el primer masaje de pies en Bukit Bintang, que está repleta de centros chinos de masaje. Fue una experiencia compartir sala con decenas de chinos viendo las olimpiadas en pantallas frente a nosotros y mientras conversábamos unos con otros. Fue super divertido y me eché unas risas. A pesar de que fue agradable(aunque algunos puntos reflejos me hicieron ver las estrellas), ya añoraba los deliciosos masajes que me di en Tailandia el año pasado.Nada que ver…

Después del masaje y de dar una vuelta por la bulliciosa calle y sus alrededores, que era una mezcla de humanos de todas las razas y religiones, nos fuimos a cenar a un restaurante chino cerca del hotel, el “Restoran Dragon View”, en la esquina de Jalan Alor, que nos había dado buena espina, y en el que repetimos a nuestra vuelta a la ciudad al final del viaje. Cenamos de maravilla y ya se me empezaba a pasar el primer shock con la ciudad, aunque me agobiaba pensar que al final del viaje había que volver de nuevo.

Dimos una vuelta más por los alrededores y decidimos seguir el rastro luminoso de las Petronas, para echar el primer vistazo.

Kuala Lumpur

Mientras se divisaba lo lejos la torre KL Menara de Comunicaciones, fuimos atravesando calles con tiendas y restaurantes en pleno auge y la calle Jalan Sultan llena de de garitos, pubs y bares nocturnos repletos de extranjeros y chicas “guapas”. Nos acercamos un poco hasta las inmensas torres, que se vislumbraban espectaculares entre la multitud, y les hicimos su primera foto nocturna.

Estábamos cansados y teníamos que volver de nuevo a la ciudad, así que decidimos volver por donde habíamos venido y marcharnos a dormir. Esa noche dormimos fatal, había un ruido en el hotel terrible.