Alemania, Asia, Europa, Malasia

Adiós a Malasia y llegada a Freising (Alemania)

Hoy toca madrugar, nuestro avión sale a las 10,00h. Da mucha pereza levantase. Primero porque en esa cama tan cómoda, se está de maravilla y segundo porque eso implica marcharse de Malasia y terminar las vacaciones.Bajamos a desayunar, justo cuando acaban de abrir y al subir a la habitación a recoger las maletas, nos llaman que nuestro taxi ya está esperando. Ayer lo encargamos al chico encargado de los taxis, en la puerta. Dudamos en ir al aeropuerto en tren, por el tema del tráfico, cogiendo un taxi primero para llegar a la estación de KL Sentral, o en taxi directamente desde el hotel. Pero puesto nos dijeron que al ser sábado no encontraríamos apenas tráfico, decidimos ir en taxi. Al final acaba siendo más rápido y sale incluso más barato.

Finalmente no encontramos apenas tráfico y en 50 min. estábamos en el aeropuerto. Precio taxi: 90 RM. El viaje hasta el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur es muy agradable, igual que lo fue desde LCCT a la ciudad.  Pasamos junto a Puduraya , la capital legislativa de Malasia, y se veía muy bonita a lo lejos con todos sus palacios. Unos chicos que conocimos nos dijeron que habían estado y que era un lugar muy bello, aunque casi fantasma, ya que no había vida más allá de los palacios. Me hubiera gustado ir.

Hicimos el check-in , ya rodeados de nuevo de decenas de qataríes, y cambiamos algunos ringgits que nos habían sobrado. Puesto que nuestro avión salía desde la Terminal satélite, después de pasar el control tuvimos que coger un tren que nos llevara allí. La Terminal está llena de tiendas, restaurantes, etc. donde a toda prisa, porque habíamos perdido mucho tiempo en llegar a la terminal, compramos un botellín de agua carísimo. Cual fue nuestra sorpresa que para entrar a la sala de espera para embarcar, hay otro control inesperado y nos hacer tirar el botellín de agua. Todo el mundo que llegaba se sentía igual de mosqueado, porque lo habíamos comprado ya habiendo pasado un control y a un precio de oro. Aviso también a los fumadores, que en esa zona no hay posibilidad de fumar, así que antes del largo viaje, hay que aprovechar en la otra Terminal o ir a la otra punta. (Yo no lo hice). También hay que procurar llegar con bastante tiempo, puesto que como digo, se tarda un buen rato en llegar.

Total que tanto correr y al final nos hicieron esperar media hora en esa sala, encerrados y sin poder salir.

El vuelo pasa rápido hasta Qatar, donde apenas nos da tiempo de ir al baño, echar un cigarrito rápido y volver a embarcar al vuelo hacia Munich.

Dejamos atrás a las mujeres de negro, y los hombres de largas túnicas blancas. Nos vamos hacia occidente….

Nuestro avión va medio vacío y es más antiguo que el que voló hasta Doha.

Nuestro viaje ha quedado atrás, haciendo que nuestros sueños nos lleven a otro lugar por descubrir.

Malasia me ha sorprendido mucho. La mayoría de veces para bien, otras para peor. En algunos aspectos está incluso más avanzada que España. En otros aspectos ha sido un poco desagradable(limpieza, olores..). Algunas ciudades me han dejado un regustillo un tanto amargo. Pero sin duda lo mejor del país es su naturaleza sublime, de la que me he sentido tan cerca durante el viaje. Siento mucha pena por no haber ido a Borneo y si tuviera que repetir, prescindiría de las ciudades y le dedicaría días a Borneo. Creo que sin duda, tiene que ser la parte más “exótica” y salvaje del país. No obstante llevo un grato recuerdo de toda la experiencia vivida.

Perentian

Malasia

malasia

Es un país muy fácil para moverse, y muy relajado en cuanto a no sentirse timado, ni tener que estar regateando, ni ese tipo de cosas. El hecho de que todo el mundo hable inglés perfectamente, hace que sea muy fácil la comunicación, pero eso hace que cueste mucho más aprender algo de su lengua, algo que personalmente, me apena.

Realmente en lo últimos días, me he sentido como si llevase meses por el país, y me resultaba todo sumamente fácil y familiar. Quizás por sus gentes afables, quizás por mi facilidad de adaptación, quizás porque es un país que recibe a todas las culturas con los brazos abiertos y seguramente porque es un país mucho más desarrollado de lo que aquí sospechamos.

Llegamos a Munich bastante antes de lo previsto. Ya conocemos bien el aeropuerto. Cambio el chip del nuevo idioma y del nuevo comportamiento de las gentes que nos rodean. Estamos de nuevo en la vieja Europa. Chequeamos el vuelo de mañana y salimos a coger el autobús 635 , (que sale cada 15 min. 4,60 €/pax) hasta Freising. La pequeña población bávara, que nos acogerá antes de regresar a nuestro hogar.

Llegamos en 20 min. a la parada que hay junto a la estación de trenes, que es la que queda más cercana a nuestro hotel. Nos recibe una hermosa pequeña ciudad con ese sosiego y paz que se respira en las pequeñas poblaciones alemanas. Las calles que nos llevan a nuestro hotel están todas cortadas por obras, y tenemos que dar un rodeo, atravesando un hermoso parque, cargados con las maletas. Hace frío y llueve. Parece como si el cielo quisiese llorar con nosotros por dejar nuestra aventura atrás.

Finalmente llegamos al Hotel Corbin, construido y gestionado, bajo las leyes del Feng-shui. Es como si no quisiéramos dejar atrás Asia y su milenaria cultura. El hotel es bonito y funcional y tenemos minibar gratis. Nos refrescamos un poco y aunque estamos agotados y con sueño, salimos a dar una vuelta y a cenar algo. A pesar de que no hemos parado de comer en los dos vuelos anteriores….

Vamos paseando por la Hauptstrasse(la calle mayor) hasta la plaza mayor, mientras nos cruzamos con grupos de gente que salen del cine o salen a cenar o a tomar algo. Es sábado por la noche. Cenamos en la terraza de un restaurante, junto al calorcito de una estufa, unos deliciosos platos típicos , que no podemos ni terminar, regados por supuesto, de unas riquísimas Weissbier(cervezas de trigo). Dos enormes platos con cervezas de medio litro, por 35 € los dos. Para que luego digan que Alemania es cara.

Estamos reventados, y medio helados( parece mentira que hace unos horas estuviésemos pasando tanto calor) así que volvemos dando un paseo hasta el hotel donde caemos rendidos.