Asia, Camboya, Gastronomía

¿Enoturismo en Camboya? | Visita a la única bodega de vino de Camboya

Reconozco que a veces, mi deformación profesional – me dedico al enoturismo profesionalmente – es tan suprema que puede conmigo, y en esta ocasión, un detalle tan nimio como visitar una bodega, nos hizo replantear totalmente el itinerario de nuestro viaje a Camboya.

Aún habiendo dejado abierto a priori, el recorrido durante toda el viaje por si cambiábamos de opinión sobre la marcha, el descubrimiento de que cerca de Battambang había una bodega productora de vino (la única de Camboya además), hizo que la idea original de recorrer el país de Sur a Norte por Kompong Cham y Kompong Thom perdiera toda su fuerza.

Otros atractivos durante el recorrido que finalmente escogimos también tuvieron que ver. Pero mi curiosidad por ver y saber cómo elaboraban vino  khmer fue la gota que colmó el vaso (o quizás la copa…)

La Prasat Phonm Banon Winery , una bodega situada a unos 10 km. al sur de Battambang y 8 km. al Norte del Templo de Phnom Banan, y con una producción de unas 6.000 botellas anuales, es la única bodega en todo el país.   4 Ha. de viñedo, de nombre Chan Thay Chheoung,  donde se cultivan las variedades shiraz y cabernet sauvignon que luego darán como resultado el peor vino que he probado en mi vida. (siento mucho tener que reconocerlo, pero así fue).

Llegamos hasta la bodega en un tuk tuk y para nuestra sorpresa la bodega estaba atestada de gente (toda la que cabía en el pequeño recinto). Así que después de dar una vuelta por la zona de emparrados , y para darnos prioridad a nosotros mismos, enseguida dijimos que veníamos de una zona de producción de vino y que eramos “winemakers” . En realidad es mi compañero quien se dedica profesionalmente a elaborar vino, yo sólo me dedico a hacer disfrutar a otros viajeros de los placeres de Baco (y a disfrutarlos yo misma, claro) y a vender las bondades de la región vinícola donde vivo.

 

Al decir la milagrosa palabra “winemaker”, todo un elenco de personal-familiares, salió a nuestro encuentro. Nos hicieron pasar sólos a un pequeño rincón donde se ofrecen los “wine tasting” (degustacion-cata de vino) y llamaron a la propietaria que vino ipso facto.Según nos dijo, ella era la encargada del marketing y las RRPP y su marido quien se dedica de lleno a la producción.

Yo estaba entusiasmada y mi curiosidad quería ser saciada con miles y miles de preguntas sobre cosecha, producción, crianza… Ellos no hablaban muy bien inglés, pero aún así logramos entendernos. Aunque cada uno dijese una cosa distinta… y tan pronto se criaba el mismo vino con roble francés durante 2 años, como durante 6 meses. ¿Como podía haberse criado  en roble aquel vino que luego tuvimos el “placer” de catar? Y francés nada menos (una barrica  de roble francés cuesta en España entre 500€-600€)

La crianza en roble aporta al vino aromas y compuestos fenólicos que lo  transforman totalmente,  aportando complejidad,  aromas y sabores que aquel vino camboyano no ofrecía en absoluto.

Lo primero que nos hacía preveer que el vino sería un tanto “diferente”, es el hecho de que tienen 3 cosechas al año. (Los que sabéis de que va la vendimia, ¿os imagináis llevarla a cabo 3 veces al año?) Cierto es que hay otras zonas productoras de vino en el mundo, en las que también hay más de una cosecha. Pero viendo los viñedos en los que , en el  momento que estuvimos allí, había 4 fases diferentes del ciclo simultáneamente (unos viñedos estaban podados, otros brotando , otros repletos de racimos y otros directamente achicharrados) – y por tanto el ciclo vegetativo de la vid no se desarrolla en su totalidad como debiere- era fácil advinar el resultado. Por no decir que allí se vendimiaba la uva totalmente verde.

” 3 harvest a year!! 3 !!! Good for businnes !! In Spain only 1!!  hahahaha” Decía la señora toda satisfecha y orgullosa  e intentado picarnos de la forma más divertida( 3 cosechas al año. Bueno para el negocio! En España sólo una! jajaja!)

Después de una charla y de que nos repitiera efusivamente,  y varias veces, lo de las 3 cosechas, pasamos a la degustación.

Por 1$ tienes la opción de catar una copa de vino tinto (en realidad es casi un chupito), y por 2$ acompañarla de otra copa de brandy que la bodega también  produce.Nos decidimos por obviar el brandy…

Nos sirvieron la copa con un medidor de licor, para que no se llenase ni una gota más de lo previsto y quedaron totalmente expectantes para ver cómo reaccionábamos y qué decíamos.

 

La reacción fue complicada ya sólo viendo el color del vino.E intentar no plasmar con un gesto (yo que por otra parte soy muy expresiva) lo mal que nos sabía a nuestro paladar ese vino, fue realmente difícil.No había nada más lejos de mi voluntad que pretender ofenderles. Así que terminamos la copa religiosamente con una sonrisa en la boca, mientras yo seguía acribillando a preguntas.En ese momento, la bodega quedó vacía de turistas, así que estábamos completamente solos para que fueran anfitriones al 100%.

Pedimos ver las instalaciones de la bodega por dentro Y lamentablemente nos dijeron que era imposible.Quizás pensábamos hacer espionaje industrial… O quizás no debíamos ver lo que no debíamos…

Así que después de pasar un rato entrañable y ameno, que disfruté de lo lindo (a pesar del extraño líquido) y de despedirnos de todos, nos marchamos a pasear y visitar los viñedos, que quedan muy cerca de la bodega.Y donde volvimos a ver lo que antes comentaba sobre las distintas fases de la vid en un mismo momento. Ver viñedos mezclados entre la selva es algo increíble, por otro lado.

La casualidad quiso que un equipo de la tele camboyana estuviera grabando mientras estábamos allí, y que por más casualidad aún, pusiésemos un día la tele (nunca lo hacemos) en uno de los hoteles donde estuvimos en días posteriores y justamente estuvieran emitiendo en un canal local el programa que habían grabado sobre la bodega.

El proceso de elaboración del vino que utilizaban lo voy a obviar, pero todavía estamos con las manos en la cabeza. Y eso, que evidentemente al ser emitido e lengua en khmer, no entendíamos nada , pero ya sabemos que las imágenes valen más que mil palabras. Como apunte deciros que la “crianza” del vino se produce en barricas de !plástico! durante 5 meses…

Pero mi intención no es en absoluto criticar esta bodega, donde realmente pasé un momento muy agradable, ni reirme de ella. Sino casi ensalzarla, porque han conseguido que sin tener unas instalaciones visitables, ni un vino con las más mínima calidad, todos los turistas que están por la zona, pasen por allí. Por curiosidad o por lo que sea, pero lo hacen(lo hacemos).

Cuando aquí mucha gente clama al cielo por tener que pagar 6€ por una visita a  una bodega y una cata bien completa en muchas ocasiones, allí han conseguido que todo el mundo pase por taquilla para “degustar” su vino por 1$ (algo menos de la mitad del sueldo diario de la mayoría de los camboyanos) y que se convierta en una de las atracciones de Battambang.

Quizás el hecho de ser un caso aislado, la convierta en algo tan éxotico que hace posible el reunir a los pocos turistas que había por la zona, y a que todo el mundo esté dispuesto a pagar por beber su vino e incluso por comprar alguna botella.

Pero sin duda, y lo más importante de todo, es que ofrecen la posibilidad de que cualquiera pueda visitarles sin problemas, ni reserva telefónica, ni citas previas.. dando la posibilidad de que todo el mundo pueda  conocer sus vinos y degustarlos(sean degustables o no) y que por ejemplo yo, hoy, esté escribiendo sobre ellos.

¿Enoturismo? Quizás no en el sentido estricto de la palabra. ¿Producto turístico? ¡Definitivamente sí!

Si algún día vais por allí, os recomiendo que les visitéis con calma y que intentéis charlar con ellos.Es un lugar muy agradable.

Tras la visita a la bodega aprovechamos para visitar algunas aldeas de los alrededores  realmente bonitas y  el Templo de Phnom Banancon lo que pasamos una mañana  totalmente estupenda.

Yo, por mi parte, no puedo más que agradecer el trato recibido y que nos brindasen la oportunidad de recibirnos con la cordialidad que lo hicieron y poder vivir esta peculiar experiencia.Y muy posiblemente, en nuestro caso, si no hubiera sido por esta bodega, quizás no nos hubiéramos planteado recorrer el país vía Battambang.Aunque me alegro de haberlo hecho, porque es una ciudad entrañable que me encantó, al igual que todos los alrededores.

Por cierto, había leído que en esta bodega se producía uno de los vinos más exclusivos del mundo. Queda claro que exclusividad no es sinónimo de calidad.(o quizás tenían algún as en la manga escondido y con el que no pudimos deleitarnos,quien sabe…)

 

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