Asia, Laos

El hermano ratón de Laos y el sueño de Abraham

Los viajes están tejidos por grandes momentos inolvidables, visitas a lugares que jamás hubieras imaginado, paisajes que quitan el aliento … pero sobretodo por las experiencias vividas con las personas con las que nos cruzamos en el camino. Aquellas que conquistan tu corazón irremediablemente. Que no dejan que te olvides de ellas al compartir contigo una sonrisa, una comida, un juego, una charla o simplemente una pizquita  de su día a día . También sus sueños y quimeras.

principito5

Ilustración de “El Principito”

Muchas cosas nos separan de otros pueblos y otras culturas . Pero soñar es universal. Todos tenemos sueños. Aquí y en el lugar más remoto del planeta. Unos soñarán con bienes materiales lujosos como aparatos electrónicos, coches millonarios o grandes mansiones. O en cosas que aunque resulten  humildes para unos, son un lujo para otros: tener un balón , un lápiz, una muñeca o un vestido nuevo. Otros soñarán con tener una vaca, un huerto o un rebaño de cabras. Otros con retos personales: Viajar por el mundo, ser médico , artista, poder ver el mar , experimentar la nieve, ser libre….  Unos lucharán por conseguirlos. Otros jamás encontrarán el valor para ir tras ellos. Y otros tendrá una realidad tan dura y complicada que simplemente se sentirán afortunados por tener sueños con los que evadirse durante unos momentos de su cruda existencia y su lucha por sobrevivir.

Y Abraham tiene un sueño: ser maestro. 

Abraham es un jovencito adolescente de Laos y una de esas personas que me tocó el corazón en mi reciente viaje a este país. Con él pasé toda una tarde en Luang Prabang, echándole una mano con su gramática y conversación de inglés en el centro “Big Brother Mouse”.

BIG BROTHER MOUSE

Conocí la existencia de Big Brother Mouse casi de casualidad antes de viajar a Laos. Pero una vez supe más de este proyecto tenía claro que era una de las cosas que no dejaría de hacer cuando visitase Luang Prabang.

big-brother-mouse

Centro Big Brother Mouse en Luang Prabang

Big Brother Mouse no es una ONG exactamente, es un proyecto sin ánimo de lucro con su base y su gestión  en Laos ,  que se encarga de que los niños laosianos tengan acceso a los libros, a la cultura y sobre todo a divertirse leyendo. Muchos niños de Laos jamás han leído un libro de aventuras, un cómic  o unas páginas que les hagan trasladarse con lo mente a otros mundos. Algunos tan sólo  han podido leer alguno de los libros de texto compartidos y de segunda de mano o panfletos gubernamentales. Y muchísimos otros simplemente no han tenido acceso jamás a un libro.

Me impactó sobremanera algo que leí en su web

We sometimes have to explain how books work: “Look, if you turn the page, there’s more!”

Muchas veces tienen que explicar a los niños como funciona un libro y explicarles que si pasan la página,  la historia o aventura sigue.

Desde “Big Brother Mouse” se encargan de hacer la lectura accesible a todos , de llevar libros a aldeas donde jamás los han visto antes. De publicar libros  con diseños apetecibles para los niños y con el objetivo de que además de ser lecturas divertidas , les aporten información sobre el mundo, salud, historia, nutrición. Organizan salas de lecturas en pequeñas y remotas aldeas y “book parties” donde contagian a los más pequeños ( y a veces no tanto) el placer de la lectura. Y también dan la oportunidad de que jóvenes con conocimientos de informática, traducción,edición, etc. puedan incorporarse al mundo laboral trabajando con ellos.

big brotehr mouse 2

Una de las escuelas que gestionan en las aldeas. Foto: Big Brother Mouse

big brother mouse

Una de sus “book parties”. Foto: Big Brother Mouse

Así que tras conocer  este interesantísimo proyecto, me pregunté como podría ayudarles. Obviamente puedes hacerlo con aportaciones económicas para financiar las ediciones de libros o esponsorizar alguna de las “book parties” en las aldeas. También puedes comprar los libros que venden es sus centros  y en el mercado nocturno de Luang Prabang para llevar como recuerdo a casa o bien para regalar a algún niño de alguna de las aldeas que visites durante tu viaje a Laos.

Y por último existe una tercera opción: ayudar a niños y adolescentes a mejorar su nivel de inglés. Muchos niños y adolescentes están deseosos de aprender inglés. Para ellos saber inglés es  una oportunidad enorme de mejorar y de  poder aspirar a un trabajo dentro del mundo turístico, por ejemplo. Pero la mayoría de ellos no tienen acceso a un profesor de inglés  y los que lo tienen muy a menudo se encuentran con profesores que tampoco tienen un nivel demasiado aceptable.

Centro Big Brother Mouse en Luang Prabang

mercado-nocturno-luang-prabang

Venta de libros en el mercado nocturno de Luang Prabang

Así que existe la opción de que voluntarios angloparlantes o con un buen nivel de inglés se pasen por el local que tienen en Luang Prabang , junto al Wat Nong, para colaborar con las prácticas de conversación en inglés e incluso de gramática con esos niños. Estas colaboraciones serán las únicas clases de inglés que estos niños y adolescentes recibirán nunca.

Y fue dicho y hecho y me pasé una mañana para a tomar mi primer contacto con el proyecto. Aunque entonces apenas había cuatro niños, pero me gustó tanto la experiencia que volví por la tarde, donde pasé algunas de las horas más maravillosas que recuerdo en este país.

El horario para los visitantes interesados en colaborar es de 9h a 11h de la mañana y de 5h a 7h de la tarde. Yo llegué sobre las 4 y entonces fe cuando conocí a Abraham. Era el único niño que había en ese momento y estaba haciendo unos ejercicios  de gramática que se le estaban complicando. Estuve un buen rato ayudándole a entenderlos, hasta que los terminamos y pasamos a hablar de nuestras vidas, de nuestros mundos tan distantes, de nuestras familias y de nuestros sueños. El suyo era poder enseñar a otros niños y convertirse en maestro.

Centro Big Brother Mouse en Luang Prabang

big-brother-mouse-laos (2)

Centro Big Brother Mouse en Luang Prabang

Poco a poco fueron llegando más y más niños de todas las edades y otra voluntaria alemana que estaba allí para lo mismo que yo. Algunos de los niños tenían un buen nivel de inglés, otros no sabían apenas cuatro palabras. Pero fue enormemente fácil comunicarse.

Me contaron cientos de cosas sobre sus vidas, sus sueños, sus familias, su día a día.

Me asaltaron con mil preguntas , una tras otra, sobre mi país, mi familia, mi trabajo , mi comida favorita, ¡sobre el Barça! y si conocía personalmente a Messi, lo que me hizo reír un buen rato. Algunos se preguntaban qué sabor tenía el pescado y el marisco de mar. (Allí sólo han probado los pescados y mariscos del río Mekong). Otros se preguntaban como era el mundo más allá de Laos. Con otros me fue terriblemente difícil poder expresar como era eso de las 4 estaciones del año. Me hicieron reflexionar profundamente sobre lo que vemos normal en nuestro egoísta mundo y sobre el valor de las cosas.

Y sí, quizás yo les enseñé cuatro palabras y expresiones en inglés, pero ellos me enseñaron un millón de cosas sobre la vida.

Tras un efusivo abrazo con todos y cada uno de los niños que allí estaban, me marché con la sonrisa más reconfortante, enorme y gratificante que recuerdo haber tenido en mucho tiempo. Fue una de las experiencias más grandiosas del viaje.

Y abracé con toda mi energía a Abraham – con el que  luego volví  a tener un casual y efusivo encuentro por la ciudad- deseándole con todas mis fuerzas que hiciera realidad su sueño de ser maestro. Ojalá lo consiga algún día

 

big-brother-mouse-laos (4)

Compartiendo charlas y sueños con Abraham