10 cosas que odio en los hoteles

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Hay hoteles donde te quedarías a vivir y otros hoteles en los que cuando llevas 20 minutos ya huirías (o huyes) horrorizada.

Mi experiencia personal me demuestra que no tiene en absoluto que ver con la categoría o precio del hotel. Muy a menudo es en los hoteles o guesthouses más sencillos y baratos donde más cómoda y a gusto me he encontrado. Además el hecho de alojarte en hoteles más lujosos o caros también te predispone a esperar que el servicio que se preste sea mayor, que para eso pagas. Pero tengo el total convencimiento de que el precio que se paga a veces no tiene porque estar unido a que te den mejor calidad en el servicio, sino que está más relacionado a la buena gestión, a la predisposición del personal y la gerencia. Y sobre todo – y como en cualquier negocio-  a las ganas de hacer el trabajo bien hecho y al amor por lo que haces.

pasion en el trabajo

Así que sin entrar en si el hotel está sucio, si tiene fauna en la habitacion o si huele a rancio porque la moqueta es del pleistoceno (odio las moquetas , por cierto) o los muebles de cuando el Big Bang explosionó, aquí os dejo mi lista particular de las

10 cosas que odio encontrarme en los hoteles

Quiero recalcar también que excepto en las ocasiones donde la estancia tiene un carácter especial por una u otra razón (trabajo, escapada romántica, etc. etc.) , tampoco suelo darle mucha importancia al alojamiento cuando viajo por el mundo. Y aunque reconozco que a veces no me disgusta nada darme algún que otro caprichillo, con que el alojamiento esté limpio y sea medianamente decente, me vale (aunque en algunos destinos simplemente esto sea difícil de encontrar). Al fin y al cabo sólo pasas la noche y te duchas y poco más. Por lo que en este artículo, especialmente hablo de hoteles de clase media para arriba, donde has pagado bastante más que por un albergue o guesthouse – donde curiosamente estos puntos «odiosos» a menudo no existen a pesar de haberte costado 15€ la noche.

Ahi va:

1- Que el personal sea antipático y poco amable

Sé de primera mano que tratar con el público es a veces complicado, yo también me dedico al mundo del turismo y además trabajé durante muchos años en hoteles. Y no siempre tu realidad o tu día a día te facilita estar con la simpatía desbordante y la sonrisa de oreja a oreja. Pero pienso que entrenar al personal para que sean amables es más importante incluso que tener formación específica o hablar un montón de idiomas. Incluso cuando un cliente es un impresentable (que hay unos cuantos), siempre es mejor mantener una sonrisa y ser amable que enervarse. Además al cliente impertinente le suele gustar que te molestes, con lo que mejor no darles el gustazo.

Puedo ir al sitio más cutre, pero si me tratan bien y el personal es amable y agradable me tienen conquistada para toda la vida. Y siento ser tajante, pero si alguien no sirve para estar frente al público, creo que es mejor que se dedique a otra cosa.

personal-hotel
Crédito: Shutterstock

2- Que haya que pagar por el wifi

Esto es algo que no entiendo en la era en que vivimos. Y aún entiendo menos que en hostales o albergues en los que pagas una miseria por la noche, lo tengas de forma gratuita y que en hotelazos de 4 o 5 estrellas tengas que pagar por ello. Esto está cambiando cada vez más, pero en muchos hoteles aún suele ser así. No pagas suficiente por la habitación, que encima tienes que pagar por el wifi. ¿No se dan cuenta que si pudiéramos utilizar el wifi quizás estaríamos twitteando lo magnífica que es la habitación donde estamos alojados y haciéndoles publicidad gratuita? Además hoy en día es fácil encontrar wifi gratis fuera (en bares, cafeterías…) con lo que en lugar de estar conectado en una cafetería de la calle, si me estuvieran ofreciendo wifi en el hotel, quizás me estaría tomando ese café o ese plato en el bar de su hotel y no en el exterior.

wifi hoteles

3- La reposición de comida en los desayunos

Que media hora antes, o incluso una hora antes de que acabe el horario de desayuno, ya no repongan nada de comida, me enerva de lo lindo. He estado en hoteles, donde no reponen ni el pan una hora antes de cerrar. Y es algo superior a mi.

Y este punto me recuerda también los horarios. ¿Por qué tienen casi todos los hoteles esos míseros horarios de desayuno? Vale, normalmente cuando viajo acostumbro a madrugar para aprovechar el día. Pero no siempre es así. Y no siempre el fin y localización del hotel es el mismo. Podemos estar con un jet lag terrible, o ser un hotel de carretera donde entras a horas muy tardías o irnos a un hotel de playa a simplemente descansar. Tampoco digo que nos dejen desayunar hasta las 14h de la tarde, pero … un domingo que sólo sea hasta las 10,00h o las 9,30h no es nada apetecible. El peor hotel que recuerdo en cuanto a horario de desayunos cerraba a las 8h de la mañana. Sin embargo, recuerdo en un hotel de playa en Langkawi  (Malasia) donde los desayunos eran hasta las 13h de la tarde. Realmente una gozada. Aunque soy consciente que ese horario es algo extraordinario y tampoco digo que nos dejen desayunar hasta esa hora por norma…

También veo importante, justo lo contrario. Cuando se trata de un hotel cerca de un aeropuerto, o el típico hotel de paso, por poner un par de ejemplos, que se dé la opción de desayunar a horas más tempranas, o alguna alternativa como la típica bolsa pic-nic, que en algunos sitios ni siquiera existe.

Creo que los hoteles deberían estudiar mejor el perfil de sus clientes para aplicarlo a los horarios del desayuno. No es lo mismo un hotel donde se va a descansar, que un hotel donde todo son gente ejecutiva que a las 8h de la mañana ya han dejado el hotel.

desayuno hotel

4- Que no haya enchufes

¿Por qué carai casi nunca hay enchufes en las habitaciones de hotel? Bueno, miento,  suele haber el de la tele. Así que ya te ves desenchufándola y haciendo turnos para cargar móviles, baterías de la cámara y otros tantos artilugios.

Crédito: Shutterstock
Crédito: Shutterstock

5- Que las sábanas sean cortas

«No estires», «no, que eres tú la que estás estirando», y así toda la noche hasta que te despiertas, con las sábanas en la otra punta de la cama.

sábanas cortas

6- La temperatura del agua de las duchas

En algunos hoteles (más de los que deberían) hay que ser ingeniero para calibrar la temperatura del agua. Directamente no existe la opción intermedia: tan pronto sale el agua gélida, como te abrasas de repente creyendo estar en el interior de un géiser.

duchas hoteles

7- Las cortinas ( o no cortinas) de las ventanas

Vale que no haya persianas, pero ¿por qué las cortinas de las ventanas de las habitaciones nunca llegan a ajustarse para que no entre la luz a las 6h de la mañana? Muy a menudo directamente no hay ni cortinas.

8- La  luz del baño

Las luces en los espejos de los baños de hotel generalmente brillan por su ausencia. Está claro que lo hacen para invitarnos a la intimidad . Allá te las apañes para maquillarte, afeitarte o lo que suelas hacer en el baño.

baños de hotel

9-Que no haya interruptores de luz junto a la cama

¿Tanto cuesta poner un interruptor junto al cabezal de la cama? ¿A ver quien es el guapo-a que se levanta a apargarla, si te gusta leer un rato antes de dormir (o cualquier otra cosa)? Definitivamente es una de las cosas que más odio.

10- Los clientes bordes, maleducados y ofendosos

Aquí evidentemente el hotel no tiene culpa alguna. Suficiente tiene con soportarlos. Pero hay gente que directamente debería tener prohibido salir de casa. Amargados e impertinentes que están todo el rato quejándose por todo. Gente sin pizca de educación y buenos modales. Gritos o televisiones a tope a media noche (las paredes de papel de algunos hoteles también influyen) … y podría alargarme hasta el infinito y mucho más…

clientes maleducados hotel

A veces eliminar todos estos puntos «negros» tan sólo supone un pequeño esfuerzo y querer mimar un poco los detalles. Tener ganas de mejorar, tener una política para gestionar los feedbacks de los clientes y sobre todo, saber escucharlos. De las quejas y/o sugerencias (de las razonables, obviamente) puede aprenderse muchísimo. Y sobre todo mirar alrededor, viajar y fijarse en lo que otros hacen bien, no como competencia si no para aprender.

Y que conste que también creo que afortunadamente cada vez se está haciendo más y mejor en el mundo de la hotelería.

Y tú ¿qué cosas odias encontrar (o no encontrar) en los hoteles?

 

Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Técnica en turismo y travel planner de profesión y escritora por afición. Pasión por Asia, la música, el mundo del vino y la gastronomía. Más sobre mi

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