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My way…

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Hoy haré una excepción y hablaré de otro tipo de viajes.. El de la vida.En apenas 3 horas, podré decir, emulando a Serrat que “Fa vint anys que tinc vint anys”. (hace 20 años que tengo 20 años). Siempre he pensado y he sentido con convicción verdadera que la edad es un estado de ánimo. Aunque cuando cumples cierto número de años, parece que te sientes obligado a echar la vista atrás y hacer inventario de los años vividos. Puedo decir felizmente, que mis sueños han ido cumpliéndose(no sin esfuerzo para consegurilo…), y que cada día tengo nuevos sueños que anhelar.Siento que ese espíritu viajero y ese grito a la libertad, que me llevó a coger mi mochila y marcharme sola a recorrer Europa con 18 años, no ha ido más que acrecentádose con los años. Ese virus que comparto con los que me leéis, es día a día, y año a año cada vez más grande. Como lo es mi pasión por la vida y por descubrir lo maravilloso y soprendente de cada rincón de nuestro planeta.

Parece que en la sociedad que vivimos , con los años debemos ir perdiendo las convicciones ,el anhelo de libertad , el grito a los sentimientos personales.. y la verdad es que yo cada año que pasa, los acrecento..Cada año me siento más viva. Por lo que ya he vivido y por todo el camino que me queda por recorrer.

Me gustaría dejaros hoy, una reflexión del gran Saramago, que nos acerca a un sentimiento atemporal, con el que me siento totalmente identificada y que refleja lo que hoy siento.

“Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo… ¡Qué importa éso!

Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.

Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.¡Qué importa cuántos años tengo! No quiero pensar en ello.

Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven… no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… Valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento”.José Saramago


Sea como sea, ” I did it my way!!!”

Por todos los soñadores !
Carol Gutiérrez

Carol Gutiérrez | Viajera por necesidad vital y soñadora sin remedio. Pasión por Asia, las islas del mundo, la música, el vino y la gastronomía. Más sobre mi

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